sábado, junio 30, 2007

Cine: ¿DÓNDE ESTÁ EL PARAISO?

Algunas películas son dolorosamente actuales. Tan dolorosas y tan actuales que se convierten en intemporales, como si los grandes dramas humanos no tuvieran edad. Como si escaparan del tiempo y del espacio. En Paradise now el director Hany Abu-Assad aborda un tema particularmente riesgoso, tanto desde el punto de vista dramático como desde el moral. La lucha entre Palestina e Israel conforma el escenario donde se desarrolla una trama angustiante y conmovedora. Y escribo el escenario porque el realizador no pretende explicar ese conflicto desde la perspectiva histórica —empresa extremadamente difícil, por otra parte— sino desmontar los perversos mecanismos del odio, la venganza, el fanatismo y la irracionalidad política.

Este cineasta nacido hace 46 años en Nazareth, Palestina, y formado en Holanda propuso con esta película un agudo drama psicológico sobre el terrorismo como expresión de la desesperación, de una parte, y sobre la validez del suicidio en un marco de trascendencia, por la otra. Una conducta política y una actitud íntima, vinculadas por el pensamiento religioso. ¿Dónde esta el paraíso? En la muerte, porque ya la vida es un infierno. Es preferible morir hoy para llegar al edén. El paraíso ahora, ya, inmediatamente, como reza el título del film.

Paradise now fue filmada en localizaciones verdaderas, lo cual le confiere un cierto tono de documental aunque todos sepamos que se trata de una obra de ficción. Abu-Assad es el responsable de dos filmes previos acerca del conflicto árabe-israelí. (La boda de Rana, 2002, también conocida como Otro día en Jerusalén, y Ford Transit, 2002), películas con más modestos temas pero muy bien estructurados alrededor de no sólo del enfrentamiento entre Palestina e Israel sino también de la convivencia entre ambos pueblos.

¿Cuál es la motivación que lanza a los personajes principales de Paradise now a ofrecerse como voluntarios de un acto terrorista suicida? ¿Por qué estos dos jóvenes amigos palestinos, Said y Khaled, están comprometidos a segar vidas inocentes en Tel Aviv? Tal vez la respuesta hay que buscarla en el sentimiento de la desesperanza, tanto en el plano íntimo como en el colectivo. Said, un ferviente militante radical, nacido en un campo de refugiados, y su no menos fiero amigo Khaled, son dos mecánicos automotores de Nablus, atrapados en una vida sin futuro ni dignidad. Forman parte de una nación ocupada y de una historia cercenada. Ellos son el resultado de una larga serie de errores históricos y políticos.

En cambio, el contacto de ambos, Jamal, es un ferviente ideólogo, un obseso extremista que los guía hasta la tragedia y la muerte. Es el hombre que impulsa a otros a morir por Palestina pero que no se ofrece a sí mismo para la operación. Lo más importante del planteamiento del film se ubica en la interacción de los seres humanos. Primero, entre los muchachos y su guía se establece un vínculo devenido en detonante dramático que permite que afloren las contradicciones de la violencia. Segundo, la relación afectiva entre Said y Suha, la elocuente hija de un héroe palestino muerto que ha abandonado el radicalismo para convertirse en una militante moderada, introduce los argumentos de la razón en medio del caos. Ese elemento racional es el que permitirá que la historia adquiera un desarrollo inesperado y sorprendente.

Paradise now constituye un gran riesgo que exige mucho, tanto del director como de su elenco, para abordar el tema del conflicto entre Israel y Palestina, que no por antiguo deja de tener vigencia. Ganadora de tres premios en el Festival Internacional de Cine de Berlín de 2005, la película de Hany Abu-Assad puede parecer demasiado argumentativa, didáctica y, en su última parte, demasiado elaborada. Quizá ofrezca una intrincada y algunas veces improbable trama sobre la sinrazón del terrorismo. Sin embargo, el film atrapa y mantiene la atención del espectador gracias a un tema atrevido, al toque de vida real y a la intensidad de los actores.

La primera mitad de Paradise now sigue a Said y Khaled el día antes del ataque suicida, preparados por Jamal, ejecutando actos cotidianos pero al mismo tiempo preparándose para la “otra vida”, cuando deciden despedirse de sus amigos y familias. Esas secuencias constituyen el más efectivo argumento en contra del terrorismo. La segunda mitad de la película desciende hasta el melodrama. Impulsada por la separación accidental de Said y Khaled de sus propósitos, conforma una emocionante persecución, sin duda más convencional, amenizada con debates ideológicos que se convierten en tan fuertes como la persecución en sí misma. Todo, el material dramático posee mucha intensidad.

Tal vez podría criticarse en Paradise now la ausencia del punto de vista israelí, pero el realizador prefirió explotar las contradicciones de la dirigencia palestina, el enfrentamiento, incluso, entre radicales y moderados. No quiso llevar su historia al terreno de la conveniencia histórica o al discurso pacifista sino al terreno del conflicto interno. Por ello se construye como una película contundente que ofrece luces sobre una drama que ha dejado de ser lejano.


PARADISE NOW (“Al-jenna-an”), Holanda-Alemania-Francia, 2004. Dirección y guión: Harry Abu-Assad. Fotografía: Antoine Heberle. Montaje: Sander Vos. Elenco: Kais Nashef, Ali Suliman yLubna Azabal, entre otros. Distribuye: Gran Cine.

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