sábado, junio 30, 2007

Cine: ¿DÓNDE ESTÁ EL PARAISO?

Algunas películas son dolorosamente actuales. Tan dolorosas y tan actuales que se convierten en intemporales, como si los grandes dramas humanos no tuvieran edad. Como si escaparan del tiempo y del espacio. En Paradise now el director Hany Abu-Assad aborda un tema particularmente riesgoso, tanto desde el punto de vista dramático como desde el moral. La lucha entre Palestina e Israel conforma el escenario donde se desarrolla una trama angustiante y conmovedora. Y escribo el escenario porque el realizador no pretende explicar ese conflicto desde la perspectiva histórica —empresa extremadamente difícil, por otra parte— sino desmontar los perversos mecanismos del odio, la venganza, el fanatismo y la irracionalidad política.

Este cineasta nacido hace 46 años en Nazareth, Palestina, y formado en Holanda propuso con esta película un agudo drama psicológico sobre el terrorismo como expresión de la desesperación, de una parte, y sobre la validez del suicidio en un marco de trascendencia, por la otra. Una conducta política y una actitud íntima, vinculadas por el pensamiento religioso. ¿Dónde esta el paraíso? En la muerte, porque ya la vida es un infierno. Es preferible morir hoy para llegar al edén. El paraíso ahora, ya, inmediatamente, como reza el título del film.

Paradise now fue filmada en localizaciones verdaderas, lo cual le confiere un cierto tono de documental aunque todos sepamos que se trata de una obra de ficción. Abu-Assad es el responsable de dos filmes previos acerca del conflicto árabe-israelí. (La boda de Rana, 2002, también conocida como Otro día en Jerusalén, y Ford Transit, 2002), películas con más modestos temas pero muy bien estructurados alrededor de no sólo del enfrentamiento entre Palestina e Israel sino también de la convivencia entre ambos pueblos.

¿Cuál es la motivación que lanza a los personajes principales de Paradise now a ofrecerse como voluntarios de un acto terrorista suicida? ¿Por qué estos dos jóvenes amigos palestinos, Said y Khaled, están comprometidos a segar vidas inocentes en Tel Aviv? Tal vez la respuesta hay que buscarla en el sentimiento de la desesperanza, tanto en el plano íntimo como en el colectivo. Said, un ferviente militante radical, nacido en un campo de refugiados, y su no menos fiero amigo Khaled, son dos mecánicos automotores de Nablus, atrapados en una vida sin futuro ni dignidad. Forman parte de una nación ocupada y de una historia cercenada. Ellos son el resultado de una larga serie de errores históricos y políticos.

En cambio, el contacto de ambos, Jamal, es un ferviente ideólogo, un obseso extremista que los guía hasta la tragedia y la muerte. Es el hombre que impulsa a otros a morir por Palestina pero que no se ofrece a sí mismo para la operación. Lo más importante del planteamiento del film se ubica en la interacción de los seres humanos. Primero, entre los muchachos y su guía se establece un vínculo devenido en detonante dramático que permite que afloren las contradicciones de la violencia. Segundo, la relación afectiva entre Said y Suha, la elocuente hija de un héroe palestino muerto que ha abandonado el radicalismo para convertirse en una militante moderada, introduce los argumentos de la razón en medio del caos. Ese elemento racional es el que permitirá que la historia adquiera un desarrollo inesperado y sorprendente.

Paradise now constituye un gran riesgo que exige mucho, tanto del director como de su elenco, para abordar el tema del conflicto entre Israel y Palestina, que no por antiguo deja de tener vigencia. Ganadora de tres premios en el Festival Internacional de Cine de Berlín de 2005, la película de Hany Abu-Assad puede parecer demasiado argumentativa, didáctica y, en su última parte, demasiado elaborada. Quizá ofrezca una intrincada y algunas veces improbable trama sobre la sinrazón del terrorismo. Sin embargo, el film atrapa y mantiene la atención del espectador gracias a un tema atrevido, al toque de vida real y a la intensidad de los actores.

La primera mitad de Paradise now sigue a Said y Khaled el día antes del ataque suicida, preparados por Jamal, ejecutando actos cotidianos pero al mismo tiempo preparándose para la “otra vida”, cuando deciden despedirse de sus amigos y familias. Esas secuencias constituyen el más efectivo argumento en contra del terrorismo. La segunda mitad de la película desciende hasta el melodrama. Impulsada por la separación accidental de Said y Khaled de sus propósitos, conforma una emocionante persecución, sin duda más convencional, amenizada con debates ideológicos que se convierten en tan fuertes como la persecución en sí misma. Todo, el material dramático posee mucha intensidad.

Tal vez podría criticarse en Paradise now la ausencia del punto de vista israelí, pero el realizador prefirió explotar las contradicciones de la dirigencia palestina, el enfrentamiento, incluso, entre radicales y moderados. No quiso llevar su historia al terreno de la conveniencia histórica o al discurso pacifista sino al terreno del conflicto interno. Por ello se construye como una película contundente que ofrece luces sobre una drama que ha dejado de ser lejano.


PARADISE NOW (“Al-jenna-an”), Holanda-Alemania-Francia, 2004. Dirección y guión: Harry Abu-Assad. Fotografía: Antoine Heberle. Montaje: Sander Vos. Elenco: Kais Nashef, Ali Suliman yLubna Azabal, entre otros. Distribuye: Gran Cine.

Trino Márquez: LOS GUASONES

Tuve el privilegio de asistir a la charla que dictó Baltazar Garzón en la II Conferencia Internacional organizada por Conindustria en el hotel Eurobilding. El valiente juez español satisfizo las expectativas que su presencia en el país había despertado en el público asistente. Durante exactamente una hora, el tiempo estipulado para su exposición, disertó con claridad y agudeza excepcionales sobre las complejas relaciones que se tejen entre el Poder Judicial y el poder en general, especialmente el Poder Ejecutivo.

Con abundantes citas de diversos pensadores, aunque sin mostrarse pedante, y con sólidos argumentos, el magistrado fue elaborando su discurso sobre la necesidad e importancia de que las sociedades cuenten con una Magistratura fuerte e independiente de las presiones que se desatan desde muchos vértices, para tratar de acoplar las decisiones judiciales a los intereses de los grupos y poderes constituidos. En algunos párrafos se refirió a los afanes de los dictadores de todas las latitudes por subordinar los tribunales y la justicia a sus propios fines. Insistió en que mientras más poder detentan los mandatarios, mayor es el nivel de control que la Magistratura debe ejercer sobre aquellos. Con respecto a RCTV indicó que si se hubiese realizado un referéndum el pueblo habría votado en contra del cierre. Algo similar, añadió, habría sucedido en Estados Unidos y España con relación a la participación de esos países en la guerra con Irak.

La clase magistral dictada por Baltazar Garzón fue respondida por representantes del Gobierno bolivariano y por la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, Luisa Estela Morales, con ese estilo pendenciero e intolerante que caracteriza a unos funcionarios que solo viven pendientes de complacer al jefe. Acerca de lo dicho por el conductor de La Hojilla no vale la pena comentar nada. Acercarse a esa cloaca puede producir una infección contra la cual no existen antídotos.

Los comentarios emitidos por el Vicepresidente, el Canciller y el Ministro de Relaciones Interiores, desde luego que teledirigidos desde Miraflores, indignan no tanto porque muestran estulticia de la más crasa, sino porque revelan el enorme desprecio que estos gobernantes sienten por la inteligencia de la gente. Garzón fue acusado por todos ellos de ser un payaso, marioneta del imperialismo norteamericano y de inmiscuirse en los asuntos internos del país, con lo cual habría violado el principio de la soberanía y la autodeterminación de los estados. Estas majaderías las repiten los altos funcionarios de un régimen que a los pocos días de haber cerrado arbitrariamente el canal de Bárcenas, trajo al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, para que le diera, en el propio territorio nacional, un espaldarazo a la medida más grave adoptada en la historia del país contra la libertad de expresión e información. Esos mismos personajes, encabezados por el Presidente de la República, aplaudieron a rabiar cuando Lula, en un acto de insólita alineación con las apetencias de Chávez (ampliamente criticado por el Senado brasileño), apoyó la disposición. Entonces, ¿hay intervencionismo cuando una personalidad de la jerarquía mundial de Baltazar Garzón asoma una crítica a una decisión estrictamente política y retaliativa, que además no siguió los procedimientos judiciales ordinarios; pero, en cambio, opera la “solidaridad revolucionaria” cuando dos presidentes extranjeros celebran los caprichos del caudillo venezolano? El uso de raseros tan desiguales para medir el mismo hecho muestra el grado de obsecuencia y fanatismo que la “revolución bonita” ha provocado en quienes cumplen funciones de gobierno.

La respuesta de la doctora Morales hay que revisarla desde otra perspectiva. Leyendo sus comentarios a uno le surge la siguiente pregunta: ¿habrá oído o leído completa la disertación del juez Garzón? De una reflexión tan amplia y enjundiosa, ¿por qué se dedicó solo a atacar esos parajes que le molestaron a Hugo Chávez, sin ni siquiera mencionar de pasada todos esos contenidos relacionados con la doctrina y principios del Derecho presentes en la exposición? Irritan las coléricas declaraciones de la presidenta del TSJ, en las que llamó “mercenario” a un juez que no sólo le dictó auto de detención a Augusto Pinochet, sino que además le declaró la guerra a ETA (y esta lo sentenció a muerte) y se enfrentó a Felipe González por el caso de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), episodio que casi le cuesta el cargo al entonces Presidente del Gobierno español en el momento cumbre de su carrera política. ¿La doctora Morales conocerá la trayectoria de Baltazar Garzón?

Una de las características de las revoluciones comunistas es que carecen de toda autocrítica, salvo la socorrida “burocratización”, de la que echan mano cada vez que la ineficacia y la incompetencia generalizada las desborda. De vez en cuando aparece por allí el tema de la corrupción, y como saludo a la bandera los líderes señalan que serán “implacables” con ella. Por supuesto nunca aparece ningún culpable, al menos ninguno significativo dentro de la estructura de poder. Por lo demás, para los revolucionarios comunistas todos los sujetos críticos que no apoyan los desmanes ni exabruptos del Gobierno son agentes del imperialismo; en cambio, los sumisos y acomodaticios representan la encarnación del bien.

Si Garzón hubiese llegado al país a cantarle loas al gran conductor y a hablar del acierto que fue atropellar a los tres mil trabajadores de RCTV, como lo hizo Daniel Ortega, se habría convertido en ejemplo de la justicia del socialismo del siglo XXI. Pero como vino a defender valores por los que la Humanidad lucha desde hace siglos, como la libertad de expresión, la libertad de pensamiento, la pluralidad y la existencia de un Estado de Derecho firme frente a los autócratas, el régimen lo condenó. Los insultos recibidos por Baltasar Garzón de parte de los guasones del régimen constituyen el mejor elogio a su trayectoria y dignidad.

Luis Di Lion: CHÁVEZ Y LA IMAGEN ROTA

Desde diciembre del 2005 fecha en la que Hugo Chávez tuvo propósitos antisemitas, su imagen ante los medios galos ha venido degradándose de manera sostenida. La comunidad judía de Francia es la más importante de toda Europa y medios como Le Figaro, Libération, Le Monde y Radio France reseñaron las injuriosas declaraciones del presidente venezolano.

En febrero del 2006 Chávez anunció su alianza con el apocalíptico presidente Ahmadinejad. Coalición conformada en medio de la crisis nuclear iraní. Siendo Francia una nación amenazada por el potencial poderío nuclear iraní, el tenebroso eje Caracas-Teherán, inevitablemente era relatado por la prensa francesa.

Así las cosas, mientras tenía lugar en Venezuela el fraudulento proceso electoral que finalmente reeligió, en diciembre del 2006, a Chávez como presidente, para la opinión pública francesa, Caracas dejó de ser tema de actualidad, en gran medida gracias a la pésima comunicación del movimiento opositor.

Una pausa, que tuvo su fin en enero del 2007, cuando los medios parisinos titularon: “Chávez, le sacre autocrate”, la coronación del autócrata, luego que el reelecto presidente venezolano, en su discurso de toma de posesión, anunciara una ráfaga de nacionalizaciones, junto a su deseo de ser reelecto de manera indefinida. Luego vino el otorgamiento de plenos poderes, situación ésta, que encendió las alertas de las salas de redacción de los medios galos.

Prestos a cubrir la escalada autoritaria del régimen de Hugo Chávez, el cierre de RCTV no los tomó por sorpresa. Para la influyente opinión pública francesa, en mayo del 2007, Chávez obtenía los galones de autócrata. “La venganza fría de Chávez”, “Censura a la Chávez”, fueron algunos de los títulos de prensa que sirvieron para describir la orden de desaparición de RCTV emanada por Chávez. “Más allá de los argumentos administrativos o legales invocados por el presidente, es un duro golpe contra la libertad de expresión en Venezuela”, editorializó, el vespertino Le Monde.

Los enviados especiales de los medios galos, que en estas últimas semanas han estado reportando desde Caracas, han abordado temas como la importación de gasolina tema tabú dentro de Venezuela, la indignación de los cineastas locales ante la multimillonaria ayuda que recibiera el actor norteamericano Danny Glover, las protestas estudiantiles, los buenos negocios de la familia Chávez, la “boliburguesía”, la carrera armamentista de Chávez financiada por el Fonden y el aumento de sueldo a los militares.

Dicho esto, desde Caracas, se podría pensar que Francia descubre a Chávez con 8 años de atraso. No obstante, desde el punto de vista de imagen y de forjamiento de opinión, se trata de una muy mala situación, casi irreversible, para la imagen internacional de Hugo Chávez. Un perfil, en cuya promoción y conservación, se gastaron millones de dólares, pero que parafraseando a Petkoff chacumbele se encargó de destruir.

Crisis de imagen y de comunicación, en el régimen de Chávez, que no está pasando desapercibida desde París, donde tiene sede una de las más grandes cajas de resonancia mediática. Al tiempo que, en lo político, para el régimen bolivariano es una desventaja, el que Francia sea miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, así como también pilar fundamental de la Unión Europea.

Letras: LA PLUVIOSA NOSTALGIA DE VICTORIA DE STEFANO

Uno de mis hallazgos más importantes del año pasado en materia de literatura contemporánea venezolana fue la lectura de Lluvia, la deslumbrante novela de Victoria de Stefano presentada originalmente en 2002 y editada por la catalana Editorial Candaya en 2006, con un magnífico prólogo de Ednodio Quintero. Esta revelación vino a confirmar la calidad de su última obra Pedir demasiado (2004) y de Historia de la marcha a pie (1997) que fue seleccionada como finalista del Premio Rómulo Gallegos, en la oportunidad que fue ganado por el chileno Roberto Bolaños.

Nacida frente al Adriático en 1940, en la Rímini que inmortalizara Federico Fellini en Amarcord, De Stefano vino a Venezuela siendo una niña y aquí se formó como filósofa y escritora, tanto en el plano de la narrativa como en el del ensayo.

La primera vez que tuve conocimiento de Victoria de Stefano fue en los tempranos setenta, cuando leí El desolvido, en la época en que era esposa del filósofo y revolucionario Pedro Duno. De hecho, esa primera novela suya, publicada en 1970 y referida a los años de la lucha guerrillera de principios de los sesenta, manifestaba un profundo compromiso político. Quince años después propuso su segunda novela La noche llama a la noche y —ya en los noventa— El lugar del escritor y Cabo de vida, obras que anuncian un viaje interior sugerente y poético.

Lluvia se inicia con un aguacero durante la mañana de «uno de los más lúgubres inviernos de los que tenía memoria» que prefigura un mundo exterior heterogéneo y amplio, habitado por personajes que no tienen ni requieren explicación pero que se exponen a los ojos del lector como una relación de voces, ansias y percepciones. Clarece va regando las páginas con sus recuerdos del jardinero y de otros habitantes de ese universo húmedo y esclarecedor, como la lluvia que limpia el ambiente tras el palo de agua. Y esto lo hace de una forma suave pero firme, preparando el terreno para —en la segunda parte del texto— iniciar una aventura literaria íntima donde prevalece la mirada de la escritora y sus reflexiones sobre su oficio y sobre otros escritores.

Novela de la nostalgia, Lluvia conforma un espacio abierto que atesora momentos, situaciones dramáticas, personajes, acciones y —sobre todo— pensamientos de un pasado indefinido unido a un presente que trascurre sain prisas pero con certezas. Reconozco que es uno de los mejores textos que me ha tocado leer en los últimos años.

LLUVIA, Victoria De Stefano, Editorial Candaya, Barcelona, mayo de 2006, 182 páginas.

Gerver Torres: IMAGINACION COSTOSA... E INÚTIL

¿Qué ha pasado con las propuestas económicas hechas por el Presidente? Al presidente venezolano no le ha faltado imaginación para inventar nombres y consignas o voluntad para desenterrar conceptos casi desaparecidos de la jerga económica.

Ha puesto a circular más ideas y proyectos de los que su administración puede manejar y la opinión pública recordar. Continuamente lanza propuestas que ni siquiera sus ministros conocen y de las que después nadie más habla (entre las últimas, recuérdese el retiro de Venezuela del FMI y del Banco Mundial. ¿Qué habrá pasado con eso?). En este sentido, la economía padece un recalentamiento retórico. Entre las propuestas que han perdurado destacan: núcleos de desarrollo endógeno, cooperativas, cogestión y autogestión, moneda social, trueque, empresas de producción social, empresas socialistas, fundos zamoranos, ALBA, Fondo Monetario Latinoamericano, moneda latinoamericana, Gasoducto Venezuela-Argentina, Petrocaribe, Petrosur Y pare usted de contar.

En todos estos proyectos se han invertido sumas multimillonarias con resultados pobrísimos. A título de ejemplo, véase el caso de las cooperativas. De 184 mil que están registradas —la inmensa mayoría de ellas creadas en los últimos tres años— ya hoy se encuentran inactivas unas 124 mil, es decir, el 66%. Lo mismo acontece con la cogestión, las empresas de producción social y las otras iniciativas. ¿Por qué ocurre eso? A nuestro juicio, por tres razones que abordaremos en próximos artículos. Por lo pronto, nos limitamos a anunciarlas.

La primera, insuficiencia teórica. El modelo es inconsistente. El socialismo del siglo XXI es vago, contradictorio, no logra superar las fallas del socialismo del siglo XX. Al tratar de materializarlo en proyectos, éstos colapsan.

La segunda, voluntarismo. Se asume que basta con decidir que aparezcan nuevas formas de organización económica y contar con abundantes recursos, para que ello ocurra.

La tercera, incapacidad técnica, corrupción. El Gobierno se ha sobre extendido enormemente en sus funciones, desempeñándolas cada vez peor.

gerver@liderazgoyvision.org

Culinaria: COCINA VENEZOLANA DE AUTOR EN MARGARITA

Toda una experiencia de sabores y atenciones se vive en Las Brisas, un singular restaurante ubicado en el pueblo de Los Robles, allá en la bella Margarita. No se parece a nada en la oferta gastronómica de la isla. Todo tiene su tiempo y su paz. Allí comanda los fogones Alejandra Oropeza para ofrecer un propuesta de cocina venezolana de autor —que deja sorprendido a más de uno— con la muy atenta administración de Sophie Hardy. Durante el día Las Brisas es un spa y un hotel que atiende a un puñado de clientes seleccionados. De noche abre sus puertas como restaurante por estricta reservación. Una verdadera delicia.

Una bella casona de altos techos y hermosos jardines recibe a los comensales de la mano de un atento guía que los ubica en mesas al aire libre. Allí este amable anfitrión toma sus pedidos de aperitivos y trae platillos con pâté de foie y otras amenidades. Luego Alejandra propone un menú de degustación compuesto por platillos tradicionales venezolanos elaborados con técnicas contemporáneas, desde las entradas hasta los postres. El guía propone la armonía con los vinos.Cuando el pedido está listo, los comensales entran a la casa y se sienta a la mesa iluminada por candelabros.

Hace algunas noches probamos una degustación muy peculiar que abrió con una pira de ahuyama antiguo plato venezolano rescatado del olvido por José Rafael Lovera que reúne 17 ingredientes. Luego siguió un strudel de masa filo con relleno de cazón y coloreado con aceite de oliva onotado. Más tarde se presentó una polvorosa de camarones preparada con mero, cebolla. ajoporro, vino blanco y crema de leche, con un toque de parmesano. El plato más fuerte fue el cordero de romero y ajo, al estilo de pascuas. El vino que acompañó este condumio fue un mendocino malbec de la Colección Privada de Navarro Correas. Tres fueron los postres que cerraron la noche: el clásico negro en camisa, la deliciosa magia blanca, que no es otra cosa que un bienmesabe hecho con guanábana en vez de coco y sin ron, y una tropicalísima mousse de mango. Y un rico café. Para finalizar, el Rum Orange de Santa Tersa. ¿Qué más se puede pedir?

Alta calidad de cocina, muy buena atención y un ambiente elegante y muy venezolano son los ingredientes de esta fórmula de placer de esta peculiar casa de comidas conducida por una francesa —Sophiey una venezolana —Alejandra— en franca armonía. ¿Los precios? Más que razonables. La próxima vez que vayan a Margarita hagan un alto en Las Brisas.

LAS BRISAS. Cocina venezolana de autor. Calle Fraternidad, quinta Las Brisas, Los Robles. Teléfono: 0295 267.1516. Isla de Margarita. www.spalasbrisas.com.

lunes, junio 25, 2007

Menú 25-06-07

Queridos amigos en Venezuela y el mundo.

Los invitamos a leer la nueva edición de Ideas de Babel. Volvemos al tema de la rebelión que no cesa y que cada día crece frente a los caprichos de un hombre cada vez más solitario..

Trino Márquez se refiere a la realización de la Copa América en una Venezuela que se reconstituye ante el chavismo. Felipe Benites escribe sobre la necesidad de defender la actual Constitución antes de pasar a su reforma, como lo plantea el Ejecutivo y el Parlamento chavista. Gerver Torres analiza la incapacidad del Gobierno para poner en práctica el necesario ajuste fiscal que exige la economía.

También escribimos sobre Cuando amas debes partir, la más reciente novela de Eloi Yagüe Jarque, y del film Dulce venganza, del debutante David Slade, que replantea el tema de la pedofilia y los trastornos de conducta en la sociedad de hoy. Y celebramos los 12 años de El Ucabista, el periódico de la Universidad Católica Andrés Bello.

No se olviden de visitar también El Blog de Alfonso Molina en www.noticierodigital.com y el Blog Crítico en www.grancine.net.

Saludos.

Alfonso

domingo, junio 24, 2007

Política ficción: LA REBELIÓN QUE NO CESA

El miércoles 20 de junio el Vicepresidente de la República, el Canciller y la Presidenta del Tribunal Supremo de Justicia llamaron al juez español Baltazar Garzón "payaso", "mercenario" y "tarifado del imperio" por haber expresado su preocupación por la situación de la libertad de expresión en Venezuela. El jueves 21 el caudillo inauguró el nuevo viaducto de la autopista Caracas-La Guaira, pero apenas pudo hablar 30 minutos en cadena nacional, pues los vecinos del barrio Nueva Esparta traspasaron los anillos de seguridad para plantearle que cumpliera sus promesas. El caudillo huyó. El viernes 22 una gigantesca asamblea de estudiantes plenó el estadio de béisbol de la UCV para exigir el retorno de RCTV al aire. El sábado 23 Chávez planteó ante sus partidarios que si él muriera "la revolución de la llevaría el viento". Es decir, la revolución es él. El domingo 24 de junio no hubo desfile militar para celebrar en el Campo de Carabobo la batalla que selló la independencia de Venezuela, sino un reducido acto en Fuerte Tiuna, donde el jefe de Estado reiteró la compra de armas. Hoy lunes 25 se supone que el caudillo viaja a Rusia a comprar helicópteros de guerra. Mañana martes 26 se inaugurará la tan esperada Copa América... ¿sin Chávez? ¿Qué está pasando? ¿Alguien puede explicarlo? ¿Por qué Chávez está tan raro, como dice Rafael Poleo? ¿Otra vez el magnicidio? ¿La depresión?

El miércoles 27 de junio los periodistas marcharemos por la libertad de expresión acompañados por otros gremios, los sindicatos, los ciudadanos de a pie y por esa inmensa legión de jóvenes —universitarios, liceistas, trabajadores, buhoneros, desempleados— que conforman hoy la vanguardia de la rebelión que no cesa. Hace un mes el Gobierno cerró RCTV y desató las iras de la ciudadanía. Iras que no se aplacan. Los estudiantes han dicho que no se replegarán hasta que sea devuelta la señal de la televisora más antigua de Venezuela. El Gobierno no quiere echar atrás su decisión. Los estudiantes, los periodistas y la sociedad civil tampoco. Está trancado el juego.

Hoy tenemos dos Venezuelas separadas por el capricho de un hombre, en la mayor demostración de absolutismo. Un caudillo que en vez de conciliar busca la confrontación con el más claro lenguaje militarista. Un gobernante sordo ante las exigencias de un pueblo. Un hombre solitario que ya no goza de la aprobación de quienes cifraron sus esperanzas en él. Tampoco de la Unión Europea ni de los miembros del Mercosur. Sin él la revolución se la llevará el viento. Algún día Chávez será eso: lo que el viento se llevó.

Trino Márquez: LA COPA ROJA

Sentimientos ambiguos y encontrados los que se mezclan frente a la Copa América en quienes amamos por igual la libertad, la democracia y el deporte. El que Venezuela haya obtenido la sede de esta nueva edición de la Copa, representa un paso significativo para proyectar un juego cada vez más globalizado y popular en el planeta. Ha sido apreciable la inversión del Gobierno en infraestructura para dotar al país de estadios confortables y con grandes aforos. Hay que valorar los avances del fútbol nacional y el enorme esfuerzo desplegado por la Vino Tinto bajo la conducción de su director técnico, Richard Páez, para armar un equipo competitivo, capaz de rivalizar de tú a tú con las grandes potencias americanas del balompié: Brasil, Argentina, Uruguay, México. Jugadores como Juan Arango y Ricardo David Páez, que se dan por entero en la cancha y asumen el peso de la camiseta nacional con total entrega, se han ganado el afecto de los venezolanos.

Ahora bien, al lado de todos estos aspectos positivos, no es posible dejar de indignarse con el sectarismo, la petulancia y el desmedido culto a la personalidad con los que el Gobierno revolucionario ha rodeado la realización de la cita deportiva. Ante la enorme trascendencia de la justa, la mayoría de los funcionarios, desde los más encumbrados hasta los más subalternos, han emprendido un vuelo de gallineta rasante, como habría dicho Rómulo Betancourt. El Presidente de la República, los gobernadores y alcaldes chavistas, y los ministros no quieren asumir que el país está colocado frente a la posibilidad de que los distintos sectores enfrentados se reconcilien y unifiquen en torno a un sueño común, y que tengamos una tregua que permita que toda la nación disfrute de la esférica rodando por el césped, tal como ocurre cada cuatro años con los mundiales de fútbol, que a pesar de llevarse a cabo en otras latitudes, los compatriotas los viven como propios.

Sólo en los regímenes totalitarios más cerrados las competencias deportivas se utilizan obscenamente como arma política. Este fue el caso de la Alemania nazi cuando Hitler pretendió manipular la Olimpíada de 1936 para demostrar la supuesta superioridad de la raza aria. Con todo, de ese manejo burdo se protegen hasta las dictaduras más crueles. En 1978 cuando el mundial de fútbol se efectuó en Argentina, el gobierno de Videla se cuidó de que el certamen pareciera un esfuerzo de todos los argentinos, y no de la camarilla que lo rodeaba. Desde luego que la oposición, por aquel tiempo silenciada, sabía que los jerarcas militares utilizarían el torneo para dar internacionalmente la sensación de apertura política y prosperidad que necesitaban para lavar el rostro de esa tiranía tan despiadada. Pero el Gobierno no secuestró el evento.

Este no es el caso de Venezuela. Aquí hasta las entradas están confiscadas por el sectarismo bolivariano. Los estudiantes han tenido que incluir entre sus reclamos al Gobierno la exigencia por tickets. Estos no se consiguen ni por error. Toda la propaganda de la Copa ha estado teñida de rojo. No hay espacio publicitario en vallas, periódicos o televisión donde el rojo encendido no encandile. Hasta por la radio pareciera esparcirse ese color. Cada gobernador o alcalde utiliza la ocasión para masajearse el ego y mostrarse como favorito del gran jefe, Hugo Chávez. No existe el menor recato ni vergüenza. Todos han perdido la compostura. Los gobernadores de Táchira, Mérida, Lara, Anzoátegui, Monagas han inundado las capitales de sus estados con propaganda chavista. El alcalde Di Martino, en Maracaibo, tapizó la ciudad con propaganda donde ensalza sus propias virtudes y las de Chávez, su héroe epónimo, pero minimiza todo lo relacionado con la Copa. De este exabrupto dio cuenta Claudio Nazca en una exquisita crónica. Los abusos que se están cometiendo son de tal magnitud, que un organismo tan poderoso como la FIFA debería pronunciarse enérgicamente para que el Gobierno elimine el tono proselitista y abiertamente político partidista que le ha impreso al torneo de fútbol más importante y antiguo del continente.

La relación entre política y deporte ha sido objeto de enjundiosos estudios. Desde antaño se sabe que los gobiernos, incluidos los democráticos de vieja prosapia, se valen de los atletas para ocultar debilidades y errores, y para proyectar su pretendida grandeza. No obstante, lo que estamos presenciando en Venezuela es una deformación grotesca de un caudillo y una casta política arrogante, desconsiderada y excluyente que pretende manejar el país a su antojo. Esta claque, así como no cree en la independencia y el equilibrio entre los poderes públicos, ni les da importancia a las instituciones arbitrales, tampoco considera que puedan y deban existir espacios neutrales, como las competencias deportivas internacionales, donde la gente se reconozca en cuanto parte de una entidad mayor que es la Nación.

Si esto está ocurriendo antes de la realización del torneo y sin que la Vino Tinto haya mandado el primer balón a la red, debemos imaginarnos cómo será la manipulación en el caso de que el equipo nacional logre una participación destacada. Todo aparecerá como obra del genial estratega, del ser omnisciente que dirige los destinos del país desde Miraflores, en el más ortodoxo estilo de la Korea del Norte de Kim Il Sung y Kim Jon Il.

A pesar del sectarismo y la prepotencia del Gobierno bolivariano, a los venezolanos nos corresponde hacer lo posible para que la Copa sea todo un éxito para el país y para la Vino Tinto. Debemos tratar de lograr que el gol salga para todos. ¡Viva la Vino Tinto! Allá ellos con su estulticia y sus desbarros.

tmarquez@cantv.net

Letras: ¿POR QUÉ ELOI YAGÜE QUIERE MATAR A FERNANDO CASTELMAR?

Me lo pregunto de forma figurada, desde luego, porque la claudicación es una forma de morir, aunque parezca lo contrario. Suerte de héroe maldito, al estilo de John Ford, este Fernando Castelmar que atraviesa a trompicones las páginas de Cuando amas debes partirla más reciente novela de Eloi Yagüe Jarque que le valió el Premio Nacional de Narrativa Salvador Garmendia— constituye la manifestación de un proceso de deterioro que conduce a la traición de las ideas y, también, de los afectos. ¿Un periodista desesperado, un escritor frustrado, un investigador fracasado? ¿quién es en realidad Castelmar? En la tradición de la novela negra, no importa si el crimen de ley no tenga castigo. Lo verdaderamente interesante es que el crimen delate los rincones corruptos del poder. Al final, Yagüe Jarque condena a Castelmar: "No me engaño, sé que esta situación no durará mucho. Estoy tensando demasiado la cuerda. Sin embargo, no estaré ahí cuando se rompa."

Las angustias de Fernando Castelmar se desprenden desde Las alfombras gastadas del Grand Hotel Venezuela, publicada en 1999, debut en el campo novelístico de este escritor venezolano —nacido en la Valencia española en 1957 y trasladado a Caracas cuando era un niño— que ha descollado con sus cuentos, especialmente La inconveniencia de servir a dos patronos, que le valió el premio Juan Rulfo, otorgado por Radio Francia Internacional. Su Castelmar es un ex militante de izquierda, vinculado con la insurrección de los años sesenta en Venezuela, que ha devenido en desesperanzado periodista del más importante diario de Venezuela. Un hombre que "ha dormido durante 20 años" hasta que el Caracazo de febrero de 1989 lo despierta bruscamente, de nuevo, ante la muerte, la miseria y la injusticia social. Castelmar practica la autoagresión cotidiana, ejerce el cinismo de los perdedores que se saben perdedores, no el de los ilusos que se creen vencedores, como su amigo W.C., punto de quiebre de la amistad, la ideología y la trama de la historia. Castelmar es un hombre que ha perdido la voluntad y ha engendrado el odio, el resentimiento, el deseo de venganza. Y de pronto, clic, la cámara se dispara y se transforma la anécdota.

Aunque se pretende que el núcleo dramático del relato sea el triángulo amoroso entre Castelmar, periodista, W.C., jefe de Redacción de La República, y Aída, bella y oportunista pasante con 20 años menos, en realidad —desde mi perspectiva— el único personaje desarrollado es el de Castelmar. Bien vistos, W.C. y Aída son sólo dos referencias humanas que justifican el desarrollo de la trama. Es, más bien, la historia del desencanto de un hombre que ha cruzado sus cuarenta años, del llanto prolongado de alguien que no supo, no quiso, no logró colarse en el campo de los "triunfadores", del saberse fuera de este mundo que ha marcado la conducta de los desplazados.

Por eso, también, la referencia al Caracazo del 27 F, termina siendo anecdótica, casi una justificación para exponer un punto de vista político. Ese despertar brusco ante la realidad es la constatación de un fracaso. Del país, de aquella democracia erosionada, de la revolución soñada, del propio periodista. Pero el móvil para asesinar a otro ser humano no es político, ni siquiera ideológico. Son el oportunismo de W. C., la desvergüenza de Aída y, ahora sí, la mezquindad del propio Castelmar los factores que mueven la trama. En el fondo, a Castelmar le importa una pamplina frita los ideales de la revolución soñada en su adolescencia. Como todos los moralistas revolucionarios, termina convirtiéndose en el Tartufo de marras.

Cabría preguntarse, después de la muerte moral de Castelmar, tras asumir la vida y los valores que tanto había odiado, si podría ser el personaje de una nueva novela ambientada en estos nueves años de chavismo. Tendría el contexto histórico y político adecuado
—corrupción, abuso de poder, pacto con los factores económicos, oportunismo— para elaborar una nueva narración negra, donde lo importante no es que el crimen de ley tenga castigo sino que exponga los laberintos de la corrupción del poder.

CUANDO AMAS DEBES PARTIR, de Eloi Yagüe Jarque. Seix Barral Biblioteca Breve, Editorial Planeta Venezolana, 2006. Premio Nacional de Narrativa Salvador Garmendia, 317 páginas.

Cine: PARA CAZAR AL CAZADOR

A primera vista parece una película más de terror y crímenes, a la usanza de esas producciones para adolescentes que padecemos a cada rato. Pero desde sus primeras imágenes, Dulce venganza se revela como una exploración de las motivaciones más ocultas y oscuras de los seres humanos. A partir de un curiosos guión de Brian Nelson, el director debutante David Slade propone una especie de interpretación del cuento de La Caperucita Roja para elaborar una fábula sobre el cazador cazado. La imagen de una adolescente de 14 años que asume su condición de cazadora de un presunto pedófilo se convierte en una señal inquietante del mundo que vivimos. No por lo que sabemos y condenamos en la pedofilia sino por lo que no sabemos de una casi niña que de potencial víctima se convierte en real victimaria.

Dulce venganza narra una historia llena de equívocos y señales aparentes que involucra a Hayley Stark, una chica extremadamente joven y encantadora que entra en contacto, vía Internet, con Jeff Kohlver, un guapo fotógrafo de 32 años que busca emociones fuertes. A pesar de la diferencia de edad, comienza un coqueteo cibernético que conduce a una cita real, física, en un café, que a su vez conduce al apartamento de Jeff con la promesa de una sesión de fotos que, tras unos vodkas, podría convertirse en una aventura sexual. Una relación entre un adulto y una adolescente —una relación condenada por la ley en la que el hombre debe dominar a la chica. Pero sucede todo al revés. La chica domina al hombre. Lo amarra a una silla y comienza a acosarlo como pedófilo pues ella está segura de que no es la primera vez que Jeff cita a una menor de edad. El cazador cazado.

El film de Slade va de sorpresa en sorpresa, mostrando facetas ocultas en las conductas humanas. No sólo plantea esta inversión del esquema tradicional sino que descubre nuevos vínculos emocionales entre uno y otro personajes. Dulce venganza persigue la perturbación, además, del público. Coloca la esencia de un tema discutido como la pedofilia y la pornografía juvenil en el campo de las actitudes más íntimas. De pronto, Slade no sólo está exponiendo los riesgos de la pedofilia sino también los del sadomasoquismo. Jeff y Hayley se revelan como pequeños infiernos individuales y arrastran al espectador a sus aquelarres. La Caperuicta Roja ha encontrado a su Lobo Feroz pero en vez de preguntarle por qué tiene los colmillos tan grande se apresta a mostrarle sus propios colmillos, definitivamente más peligrosos y letales.

La narración descansa sobre un guión muy bien urdido, una dirección muy cuidadosa de los detalles y, muy especialmente, sobre las actuaciones de Ellen Page, como Hayley, y Patrick Wilson, como Jeff. La mayor parte del film se fundamenta en la interacción de sus personajes y en la capacidad de desnudarse íntimamente para mostrar sus miserias. Film inquietante que ofrece mucho más de lo que promete.


DULCE VENGANZA ("Hard candy"), EEUU, 2005. Dirección: David Slade. Guión: Brian Nelson. Producción: David Higgins, Richard Hutton y Michael Caldwell. Fotografía: Jo Willems. Montaje: Art Jones. Música: Molly Nyman y Harry Escott. Elenco: Patrick Wilson, Ellen Page, Sandra Oh, Odessa Rae y Gilbert Jones. Distribución: Cines Unidos.

viernes, junio 22, 2007

Letras: LOS 12 AÑOS DE "EL UCABISTA"

En 1995 nace El Ucabista, periódico institucional de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) como respuesta a una necesidad comunicacional existente en esta casa de estudios. En 2007, a doce años de su creación, El Ucabista celebra su aniversario y ofrece diversos eventos culturales a toda la comunidad universitaria.

Bajo la dirección de María Fernanda Mujica, El Ucabista ha sido merecedor de diversos galardones y es reconocido como uno de los periódicos universitarios de mayor calidad informativa en Venezuela. Esta publicación ofreció en sus inicios ocho páginas de información en blanco y negro y contó con un equipo de trabajo formado por dos estudiantes y una secretaria, bajo la dirección de Mujica. El número de páginas aumentó junto con el desarrollo de la universidad y su elevado compromiso con el país.

Los estudiantes siempre han sido un elemento fundamental en la creación del periódico debido a que ellos producen la mayoría de sus contenidos bajo la coordinación de profesionales en las áreas de redacción, diagramación y fotografía. “Los estudiantes son personas clave para la creación del periódico”, como afirma Mujica, quien expresó que cerca de cien estudiantes hoy profesionaleshan formado parte del equipo que elabora el periódico desde su fundación.

Como es costumbre, este año El Ucabista celebrará su aniversario con una premiere de cine, además de otras novedades. El jueves 21 se realizó el evento Crónicas de Colombia, con la participación del profesor de la Ucab e Individuo de Número de la Academia Venezolana de la Lengua, Francisco Javier Pérez, y la jefa de información de Tal Cual, Maye Primera; este evento también conmemora los 80 años de Gabriel García Márquez y los 40 años de su obra Cien Años de Soledad. El lunes 25, a las 12 m, el grupo de hip hop 4to Poder ofrecerá un concierto en la feria de la Ucab para todos los estudiantes y se presentará también nuestro periódico de mayo-junio, el cual incluye un encartado especial de educación de dieciséis páginas a full color que trata de manera especial el tema del proyecto de la Ley de Educación en Venezuela.

Doce años de experiencia y éxitos en el periodismo universitario revelan la constancia y la dedicación que caracteriza el trabajo de los estudiantes y profesionales que laboran en El Ucabistahoy profesionales-han formado parte del equipo que elabora el periódico desde su fundación.

Felipe Benites: DENTRO DE LA CONSTITUCIÓN TODO…FUERA DE ELLA NADA

Antes de que la “medida administrativa” contra RCTV se concretara y se convirtiera en contundente evidencia de las aspiraciones de cierto personaje —hasta ayer más o menos difusas para buena parte de la población venezolana— el jefe de gobierno-estado-partido único había señalado que el segundo motor de la revolución —la Reforma Constitucional— podía esperar hasta el 2008. ¡Caramba! ¿Aun cuando la temática había sido colocada en la agenda pública por el mismo actor, apenas meses antes, mediante enérgica y urgentísima creación de la comisión presidencial respectiva?

Ya a estas alturas que duda cabe que el “pistoneo” mostrado en abril por dicho motor ha devenido en considerable avería que de no ser atendida con brevedad y pericia podría trastocar en vulgar fundición de máquina. A mí también me ha sucedido que en raudo viaje a donde creía que la iba a pasar de lujo, fallara el perol. Pero ojo, ni de lejos sugería que ello estaba contemplado y que dada la situación, acamparía de lo más sabroso a orilla de carretera.

Lo cierto es que a la iniciativa presidencial el pueblo le percibió el tufillo autoritario y ahora pareciera que le hiede a pretensión totalitaria. Y es que la forma y extensión que adquirió la movilización estudiantil posterior al 27 de mayo y que amenaza por mantenerse un tiempito más fue una especie de jamaqueo o alarma colectiva en tal dirección. Acontecimientos estos que comenzaron por un tema, en cierto modo de derecho privado, como lo de RCTV, y que ya van por el hecho absolutamente público y político de la reconciliación nacional; transitando por cuestiones algo abstractas como la defensa de la democracia, la libertad de expresión y los derechos civiles, pero también pisando en asuntos más terrenales como la autonomía universitaria y un largo etcétera que con el tiempo de seguro se incorporarán al rosario.

El saldo es que la variedad y la asertividad de demandas hasta hoy formuladas por el movimiento estudiantil, además de legitimar la permanencia y expansión de sus acciones en tiempo y espacio, han dado pie a que los “hijos de gobierno” y su taita harto confundidos le ataquen en cuanto debate se halla efectuado con el “san benito” del proyecto de país que ellos proponen. Indiscutiblemente esta línea de confrontación obedece a un planteamiento estratégico de jerarquía superior, puesto que ni los propios estudiantes pro gobierno han formulado proyecto de país alguno, sino que llegaron al mundo político con el mandado hecho, con su arepita ideológica bajo el brazo: un arcaico proyecto de sociedad elaborado por y para el siglo XIX.

Sin embargo, lo significativo, lo central y también lo contraproducente de la oficialista postura es algo que por ignorancia y consecuente falta de uso los jóvenes gobierneros han dejado olvidado en el fondo de sus legendarios mapires. Y esto nos conduce a la respuesta que en algún momento verbalizarán los estudiantes libertarios. Una que está en absoluta concordancia con lo que hasta ahora se ha demostrado en sus pacíficas y muy legales acciones. Con ello producirán aporreo y considerables magulladuras a un régimen que, paradójicamente, incubó la criatura que les hará frente.

Me refiero a que los jóvenes disidentes también vinieron al mundo con su arepota política bajo el brazo. Su pasado es el presente y ello les hace acreedores de un específico proyecto de país, no precisamente para bautizarlo ante el gobierno y su juvenil representación, sino para defenderlo de ellos toda vez que el mismo, aunque inobservado y bajo fuerte amenaza, sigue aun vigente. Pues si: el proyecto de país que los jóvenes están defendiendo no es otro que el está plasmado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, aprobada en elección universal y por aplastante mayoría de los votos válidos en diciembre de 1999. La mismita que hasta no hace mucho alguien divulgó machaconamente, la calificó con extraordinaria vehemencia como “la mejor del mundo”, y que para más señas creemos que en su luna de miel con ella cariñosamente le llamara “La Bicha”.

Ahora bien, para que quede claro que ese es el proyecto de país puesto en juego, permítanme citar ínfima parte de su articulado no hace falta buscar mucho tan sólo abra el librito azul, cierre los ojos y apunte con el dedo para que tropiece con importantes artículos flagrantemente ignorados y así ilustrar lo que hoy los muchachos y mañana la población en pleno saldrán a defender:

“Art. 187: Corresponde a la Asamblea Nacional:…3. Ejercer las funciones de control sobre el Gobierno y la Administración Pública Nacional…”

“Art. 201: Los diputados o diputadas son representantes del pueblo y de los Estados en su conjunto, no sujetos o sujetas a mandatos ni instrucciones, sino solo a su conciencia. Su voto en la Asamblea Nacional es personal.” Vale decir una representación que vigile y legisle con autonomía. Ojo con grotescas leyes habilitantes que enajenen su sagrada independencia.

“Art 102: …La educación es un servicio público y está fundamentada en el respeto a todas las corrientes de pensamiento, con la finalidad de desarrollar el potencial creativo de cada ser humano y el pleno ejercicio de su personalidad en una sociedad democrática…” Ojo con una educación en valores socialistas o con exclusividades de cualquier otra naturaleza.

“Art. 16:…La división político territorial será regulada por ley orgánica que garantice la autonomía municipal y la descentralización políticoadministrativa. Dicha ley podrá disponer la creación de territorios federales en determinadas áreas de los Estados, cuya vigencia queda supeditada a la realización de un referendo aprobatorio en la entidad respectiva…” La “geometría del poder” está definida en la nación atendiendo a características y dinámicas sociopolíticas de profundas raigambres culturales y condicionantes históricos, su modificación está sujeta a consulta popular. Ojo con la promulgación de territorios socialistas sin la discusión y aprobación del pueblo.

“Art. 230: El período presidencial es de seis años. El Presidente o Presidenta de la República puede ser reelegido o reelegida, de inmediato y por una sola vez, para un nuevo período presidencial.” Zamuro no cuida carne. En criollo este es el sustento del concepto de alternatividad en una verdadera democracia. Ojo con el planteamiento de una presidencia eterna, tanto para esta vida como para la otra.

¿No les parece que estos motores están como pasando aceite?

Gerver Torres: ¿AJUSTE FISCAL O FISCALES QUE AJUSTEN?

Todo el mundo dice que el gobierno venezolano se ha beneficiado ampliamente de los altos precios del petróleo para financiar su gasto. Eso es cierto, pero no es lo más relevante. Más que beneficiarse de precios elevados, el gobierno se ha beneficiado de precios en ascenso que es diferente. No importa de cuál nivel se parta, un ingreso en permanente ascenso permite financiar un gasto en alza continua. En cambio, un ingreso que se estabiliza, aun cuando sea a un nivel muy alto, será en algún momento insuficiente para un gasto que no deja de crecer.

Eso es lo que está pasando. El ingreso petrolero alcanzó un máximo a mediados de 2006 después de varios años de sostenido crecimiento. A partir de allí se ha estancado e inclusive reducido. El gasto público, en cambio, que ya había alcanzado para entonces una magnitud muy significativa respecto al tamaño de la economía, no ha dejado de crecer y no se ven intentos de moderarlo. Por el contrario, sigue en onda expansiva. Frente a un panorama como ese lo que cualquier gobierno haría es comenzar a ordenar sus cuentas. Pero para hacer eso se requieren dos cosas. La primera es creer en la necesidad de la disciplina fiscal. Los gobiernos han aprendido que el desorden fiscal se traduce en inflación, altas tasas de interés y devaluación de la moneda, lo que al final los debilita política y electoralmente. Pero el gobierno venezolano piensa que la inflación de debe a los especuladores; las altas tasas de interés a los banqueros inescrupulosos; y la devaluación de la moneda a los vende patria que quieren sacar los bolívares del país y convertirlos en dólares a como de lugar. Por esa razón, su respuesta a esos problemas no es el de ajustar las cuentas fiscales sino el de imponer y mejorar los controles.

Además de convicción sobre la necesidad de la disciplina fiscal, se necesita capacidad gerencial para ejecutarla. Dejar crecer el gasto es fácil. Reducirlo requiere voluntad política y capacidad técnica. Voluntad política porque siempre, toda reducción del gasto afecta adversamente a algunos sectores en particular, y capacidad técnica porque si el gasto no se reduce ordenada e inteligentemente, el impacto sobre la economía puede ser desproporcionado en relación a la magnitud del ajuste fiscal que se está haciendo. Puede ser extremadamente ineficiente. Si el gobierno corta donde no debería recortar, o corta en las proporciones incorrectas ese será el resultado.

No habrá pues corrección fiscal, por falta de convicción y por falta de capacidad, al menos en el horizonte de corto y mediano plazo. ¿Qué cabe esperar entonces? Uno, aumento progresivo de impuestos de todo tipo para mantener los ingresos. Recién acaban de anunciar un nuevo impuesto socialista, cuya magnitud no se conoce. Dos, mayor represión sobre los empresarios y productores, para que no “acaparen” y no aumenten precios. Esto a su vez disminuirá aun más la producción nacional, con lo cual las presiones inflacionarias se intensificarán. Ya está en curso un circulo vicioso: represión, menos oferta, más inflación, más represión...

El gobierno puede, momentáneamente, como lo está haciendo ahora, recurrir crecientemente a las importaciones (desdiciendo todo su discurso sobre el ya aparentemente olvidado desarrollo endógeno) pero las reservas internacionales caen y se generan mayores temores sobre una próxima y necesaria devaluación, lo cual presiona aun más el dólar paralelo, que a su vez presiona los precios internos. Es el cuento del perro mordiéndose la cola.

Mientras tanto, en vez de ajuste fiscal, que hace rato ya lo necesita, el gobierno lo que hace es mandar a la calle fiscales que asusten, que le revisen y expriman los bolsillos a todo el mundo, para alimentar así la insaciable voracidad de su gasto.

lunes, junio 18, 2007

Menú 18-06-07

Hola amigos en Venezuela y el mundo:

Los invitamos a leer l,a nueva edición de Ideas de Babel. Las firmas de Antonio Sánchez García, Trino Márquez, Roger Santodomingo, Carlota Salazar y la opinión del Grupo La Colina le brindan solidez a distintos temas de actualidad.

También presentamos nuestras opiniones sobre el desabastecimiento alimentario, la nueva película de Ken Loach —El viento que acaricia el prado— y la cocina catalana de vanguardia que se presentará esta semana en Yantar.

No se olviden de visitar también El Blog de Alfonso Molina en www.noticierodigital.com y el Blog Crítico en www.grancine.net.

Saludos.

Alfonso

sábado, junio 16, 2007

Política ficción: ¿DÓNDE ESTÁ LA LECHE?

Es la pregunta que se hacen las amas de casa con insistencia. De la misma forma como se preguntan dónde se hallan otros productos de la cesta básica familiar. El Gobierno no les responde a los padres de familia. Simplemente amenaza con expropiar las instalaciones de la industria alimentaria. El Gobierno quiere expropiar el sofá. Pero el asunto es más complejo, en la medida en que compromete la nutrición de los niños y de la población en general. Puede ser un asunto explosivo. ¿Dónde están el aceite, la harina de maíz, el pollo? ¿Es un asunto de acaparamiento, de especulación, de boicot antioficial? Finalmente, ¿es un problema de mala gestión del sector oficial o una expresión del modelo de producción que se quiere imponer?

Hace algunos días pude asistir a la exposición que hicieron varios representantes de la industria venezolana en relación con el tema del desabastecimiento de productos de la dieta popular: leche, cereales, azúcar, carne, pollo, cerdo y embutidos. De sus intervenciones quedó claro —entre otros aspectos que no puedo reseñar en este espacio— que mientras haya control de precios —como forma artificial de controlar la inflación— no podrá haber producción regular de tales productos. El Gobierno pretende obligar a los industriales a producir a pérdida. El Estado de los petrodólares puede hacerlo, generando cuantioso daño al patrimonio del país, pero el sector privado no. Ergo, el Gobierno expropia las empresas, las estatiza, les pone un nombre de héroe socialista y se las entrega a cooperativas "bolivarianas" y empresas de producción social que demostrarán, una vez más, su tradicional ineficiencia.

De esta apreciación se pone de bulto que tenemos un serio problema de gestión —incapacidad gerencial, corrupción, clientelismo político, ignorancia en la materia— pero lo más grave es que tenemos un problema de modelo —estatismo, autoritarismo, exclusión del sector privado— y ambos tienden a agravarse cada día. Chávez ya lo dijo: "expropiamos las empresas". No lo dudo. Lo que no sé es cómo podrá resolver, por esta vía, el problema del desabastecimiento. El Ejecutivo importará más carne de Brasil y más leche de más allá y más harina de maíz de más acá. Pero seguirá habiendo desabastecimiento, se incrementará la corrupción y se agotará el tiempo de la paciencia de los ciudadanos.

En las últimas semanas, los estudiantes y la sociedad civil han estado luchando por conceptos fundamentales —libertad de expresión, democracia, pluralismo— pero ahora asoma la nariz una lucha mucho más concreta: por la nutrición de los niños y la familia. Luego vendrá la protesta por la incapacidad del ministro Carreño en controlar la delincuencia. Y por el desempleo y la informalidad laboral. Y por el estado lastimoso del sistema de salud y el incremento de la mortalidad infantil. Y por...

Antonio Sánchez García: GRAMSCI Y MUSSOLLINI EN MIRAFLORES

Traer al comunista Antonio Gramsci (Ales, Cerdeña, 22 de enero de 1891 - Roma, 27 de abril de 1937) a la turbia disputa que sacude a la sociedad venezolana no revela particular sagacidad. Especialmente en vista del propósito: si existe alguna figura ajena al estilo, a la acción y a los verdaderos objetivos del teniente coronel, ésa es la de Antonio Gramsci. Invocarlo para legitimar el cierre de RCTV, un dislate. Si es cierto que para Gramsci no hay revolución posible sin un cambio radical en las ideas y creencias dominantes, sustancia medular de la “hegemonía”, creer que dicho cambio debe llevarse a cabo con la brutalidad cuartelera de persecuciones, cierres, robos y asaltos a mano armada, propios del fascismo mussoliniano, significa no haber entendido absolutamente nada. Es claro que para Gramsci la revolución sólo es posible si se transforma el universo de las ideas y creencias y se conquista el corazón de la sociedad civil. Pero ese cambio y esa conquista no se pueden lograr a mandarriazos. Para Gramsci la revolución es el producto de la verdad histórica, del convencimiento intelectual de las masas y de la supremacía espiritual de los intelectuales orgánicos de la clase revolucionaria, no de la cuartelera brutalidad exhibida el 27 de mayo. ¿Dónde está la clase revolucionaria venezolana, en el ejército bolivariano? ¿Dónde sus intelectuales orgánicos? ¿En los generales Müller Rojas y Jacinto Pérez Arcay?


De allí que el asesor italiano ¿Antonio Negri? que ha puesto las ideas del sardo en el escritorio de Miraflores no tenga la menor idea del caldo que se cuece en Venezuela: golpismo puro, militarismo puro, autocracia pura, caudillismo puro. Ingredientes muchísimo más cercanos al pensamiento, las ideas y el quehacer de Benito Mussolini que de Antonio Gramsci. Así el castrismo provea del know how represivo y el marxismo-leninismo la médula totalitaria para la torta bolivariana. ¿Gramsci legitimando el cierre de medios y la persecución a artistas, intelectuales y estudiantes que sacude a la sociedad venezolana? Puro non sens.


2


En cuanto al marxismo gramsciano, nunca está demás aclarar algunas cosas. Porque tampoco es que Gramsci sea la versión angelical, rosada del golpismo bolchevique. Gramsci fue marxista de la misma manera que Lenin: acuciado por sus propias determinaciones. Apenas realizado el asalto al Palacio de Invierno y la violenta toma del poder por los bolcheviques en octubre de 1917, un acto de consecuencias universales apenas entrevisto por sus contemporáneos, Antonio Gramsci, joven líder de los socialistas revolucionarios turineses, publicó el 5 de enero de 1918 en Il Grido del Popolo su artículo La revolución contra "El Capital". Ya hacía referencia en él a un hecho determinante de su propio quehacer intelectual: la revolución rusa había tenido lugar a contracorriente de los pronósticos marxistas. Lo que le importaba un rábano. La revolución podía y debía cumplirse sin importar las enseñanzas marxianas: el problema crucial era tomar el poder –si se podía- y echar a andar la transformación revolucionaria de la sociedad. En cualquier tiempo y lugar. Todo lo demás podía quedar relegado a los manuales, absolutamente inútiles, como los de la profesora Marta Harnecker.


Va incluso más lejos y se atreve a adelantar una crítica a Marx, sin duda injusta. Refiriéndose a Lenin y los bolcheviques escribe que “viven el pensamiento marxista, el que nunca muere, que es la continuación del pensamiento idealista italiano y alemán, y que en Marx se había contaminado con incrustaciones positivistas y naturalistas.” Confunde, sin duda, su propia formación marxista, filtrada por Benedetto Croce y Antonio Labriola, con la de Marx, que no tiene absolutamente nada que ver con la tradición filosófica italiana. Y confunde el aporte de Engels, sin duda positivo y naturalista, con la sustancia historicista y crítica del propio Marx. Agregándole de su apasionada cosecha mediterránea un ingrediente inexistente en el pensador germano: “la voluntad social, colectiva…plasmadora de la realidad objetiva…canalizable por donde la voluntad lo desee y como la voluntad lo desee.” Huele antes a Schopenhauer, incluso a Wilfredo Pareto que a Marx. A fascismo antes que a socialismo. A Carl Schmitt. No es casual: por esas mismas fechas, Benito Mussolini acababa de romper con el mismo partido socialista en el que militaba Gramsci y en el que había logrado escalar hasta los más altos sitiales, abandonando la dirección de su revista Avanti y aprontándose a fundar los primeros Fasci italiani di combattimento, antecedente directo del fascismo italiano. Eran crías de la misma fiera.


3

Si Gramsci se distancia del putchismo bolchevique no es por razones morales. Es por elemental cálculo político. En la Europa industrializada, con sociedades civiles complejas y articuladas, para hacer la revolución socialista no basta con dar un golpe de Estado, como en Rusia. O como en Venezuela, valgan las diferencias. Hay que conquistar a la sociedad civil. Asunto infinitamente más arduo, difícil y complejo que asaltar el Palacio de Invierno con una tropa de desesperados. O ganar elecciones montados en parafernalias electrónicas y fraudulentas. Del estudio de la naturaleza de la sociedad rusa que conocerá personalmente cuando viva en la Unión Soviética como delegado del PCI en la III Internacional se desprenderá su genial intuición que desarrollará luego en sus Cuaderni del Carcere.* Y de la aplicación de las categorías claves de Estado, Sociedad Civil y Familia con que Hegel desarrolla su anatomía del Estado y del derecho en la sociedad burguesa.** Se trata de su profunda y genial comprensión de la naturaleza de los sistemas de dominación en tanto ecuación hegemónica: consenso (ideas y creencias dominantes) blindado de coerción (represión estatal). O Estado más sociedad civil. Ecuación dominante que recibirá el nombre de hegemonía y que tendrá muy importantes efectos en su proyecto estratégico y táctico. Hasta venir a dar cincuenta años después en el eurocomunismo, la postrera y frustrada ilusión del marxismo europeo antes del naufragio final.

4

Pero le toca en el alma la cuestión de Marx y el marxismo. Entonces, en un gesto de independencia y autonomía intelectual y política admirables, reivindica el derecho a una permanente y viva reconstrucción del pensamiento marxista, más allá de toda ortodoxia y toda filosófica religiosidad. Por ello, volviéndose al marxismo oficial no sólo al del revisionismo de la II Internacional sino anticipando el marxismo estaliniano convertido en religión de estado con la III se permite una frase lapidaria que retumba en donde quiera que imperen la estulticia, la regresión intelectual, el vasallaje del espíritu que cree en verdades eternas. Tú sola, estupidez, eres eterna: “Marx no ha escrito un credillo, no es un Mesías que hubiera dejado una ristra de parábolas cargadas de imperativos categóricos, de normas indiscutibles, absolutas, fuera de las categorías del tiempo y del espacio…Marx significa la entrada de la inteligencia en la historia de la humanidad, significa el reino de la consciencia…No es un místico ni un metafísico positivista, es un historiador, un intérprete de los documentos del pasado, pero de todo los documentos, no sólo de una parte de ellos.” Y como tal, perfectamente pasajero y evanescente, como toda realidad histórica.


No sabía cuán identificado estaba con la percepción que Marx tenía de sí propio. En carta que enviara en 1877 a la redacción de la revista rusa Otiechsviennie zapiski protesta enérgicamente contra aquel crítico que ha pretendido “a todo trance convertir mi esbozo histórico sobre los orígenes del capitalismo en la Europa Occidental en una teoría filosófica-histórica sobre la trayectoria general a que se hallan sometidos fatalmente todos los pueblos, cualesquiera sean las circunstancias históricas que en ellos concurran…” Y agrega en ese su clásico estilo lapidario, como pensando en sus más fieles seguidores de hoy: “esto es hacerme demasiado honor y, al mismo tiempo, demasiado escarnio”. Pudo hacer suya la frase que el joven Gramsci escribiría cuarenta años más tarde y dirigirla al marxismo impenitente que aún hoy, en pleno siglo XXI, apuesta a la dictadura del proletariado contra toda consideración histórica objetiva: tú sola, estupidez, eres eterna.

5


Pero si Gramsci está fuera de lugar en Miraflores, ¿qué sucede con su contrafigura? Mussolini era ocho años mayor que Gramsci y sus caminos ambos eran importantes dirigentes del Partido Socialista Italiano vinieron a bifurcarse en el curso de la Gran Guerra. Era avasallador, sanguíneo, tumultuoso, lenguaraz, ególatra, extrovertido, teatral, camorrero, impetuoso, prepotente y atrabiliario. Narcisista, presumido y neurótico. Ebrio de poder, enardecido por sus ímpetus regresivos, soez, tramposo, mendaz, esclavo de las multitudes y poseído por un autocratismo fiel a las más ancestrales tradiciones cesaristas romanas. Incapaz de experimentar el más mínimo sentimiento del ridículo. Y de toda auténtica compasión. Un oportunista más allá de toda medida. El propio fascista. Contrariando el clásico epígrafe de la Metro Goldwyn Meyer: "Todo parecido con la realidad de hechos y personajes actuales no es simple coincidencia."


Gramsci, en el otro extremo, fue la desventura, la soledad, la discreción, la introversión, la enfermedad, el sufrimiento. En donde Mussolini se creía la propia beldad imperial romana, Gramsci se sabía feo, contrahecho, minusválido, monstruoso. Azotado por la adversidad y castigado por el destino. Un accidente le fracturó la columna a los tres años de edad, deformándole la espalda y limitando su crecimiento. No llegó a superar el metro y medio de altura. A lo que se sumó la desventura. Cuando tenía nueve años su padre fue injustamente sentenciado a cinco años, 8 meses y 22 días de prisión. Debió pasar ese tiempo, definitorio de su formación como hombre, junto a su madre y sus seis hermanos, en la más espantosa miseria y sumido en la vergüenza. A pesar de lo cual se aferró al estudio, que siguió en la mayor penuria y la más absoluta falta de asistencia. Enfermo, pobre y desvalido. Hasta convertirse en un gran intelectual, en un gran dirigente, en un gran tribuno. En un revolucionario ejemplar.


Mientras las masas aclamaban el nombre de Mussolini por toda Italia, aquellos que compartían la prisión en que aherrojara a Gramsci en Turi ni siquiera podían deletrear su nombre. Lo llamaban Gramasci, Granusci, Grámisci, Gránisci, Gramásci y hasta Garamáscon. Y cuando aquellos que lo conocían de nombre y lo admiraban como diputado y dirigente comunista se enfrentaban por primera vez a su menuda, contrahecha y triste figura, se negaban a aceptar que ese ser frágil, atribulado y desvalido fuera el cíclope que tanto admiraban. Para ellos, Gramsci era un titán, un héroe. No esa derrengada, canija y afligida figura.


Y así de ejemplares fueron las muertes de estos arquetípicos antagonistas. Gramsci, encarcelado, se fue extinguiendo en vida. La apasionada llama espiritual que lo mantuvo hasta la hora postrera con los ojos abiertos y aferrado a su pluma se le escapó del lacerado cuerpo como un hálito de santidad. Para ser reivindicado por la posteridad como un socialista auténtico, un comunista verdadero, un hombre bueno, íntegro, puro y luminoso. Un humanista. Mussolini, en cambio, el caudillo todopoderoso parido por la izquierda socialista italiana y elevado a las alturas de su autocracia fascista, moría colgado cabeza abajo de un farol, descuartizado por el odio y la venganza de las mismas masas que lo veneraran. Despreciado por la posteridad.


La rocambolesca historia de esta desgraciada Venezuela ha querido trastocar los papeles. Un extraño quid pro quo lo pone en el sitial equivocado para servir de legitimación a quien está mucho más cerca de su contrafigura. Por entre los solitarios pasillos de Miraflores pasea el fantasma de Mussolini, no el de Gramsci. Así Antonio Negri pretenda invocarlo para bien de su circunstancial mecenas. Clío, la diosa de la historia, suele hacernos esas malas jugadas.


* Antonio Gramsci, Cuaderni del Carcere, 4 volúmenes, Edizione critica dell’Instituto Gramsci a cura di Valentino Gerratana, Giulio Einaudi editore, Torino, 1975. ** Hegel, Grundlinien der Philosophie des Rechts oder Naturrecht und Staatswissenschaft im Grundrisse, 2. Auflage, Suhrkamp, Frankfurt am Main, 1989.

Cine: LA IRLANDA DIVIDIDA SEGÚN KEN LOACH

En el siglo XIX los soldados irlandeses cantaban una balada titulada El viento que agita la cebadaThe wind that shakes the barley— que derivaría en una suerte de himno ante la ocupación de los británicos. De aquella canción, el veterano cineasta inglés Ken Loach extrajo parte de la materia prima para El viento que acaricia el prado —título en español inexacto con respecto al original inglés, aunque tal vez más poético— que se alzó el año pasado con la Palma de Oro del Festival de Cannes.

Recuerdo que la decisión del jurado no fue aplaudida por la crítica reunida en el célebre y consagrador certamen francés y se le consideró más un reconocimiento a su extensa trayectoria. Con más de 30 largometrajes en su haber, Loach había coqueteado con el máximo premio de Cannes desde que en 1971 presentó al mundo su Family life, film extraordinario que definió su estilo de cine: la crítica a la injusticia ejercida desde el poder y el compromiso social con los desposeídos. Entonces firmaba sus películas como Kenneth Loach y era notoria su militancia troskista. Su trayectoria se haya respaldada por filmes importantes como Riff Raff, Ladybird, Ladybird, La canción de Carla y Tierra y libertad. Con todo, su filmografía es aún poco conocida en Venezuela. Cinematográfica Blancica se arriesgó a traer El viento que acaricia el prado que actualmente busca la opinión del público.

Socialista consecuente, Loach ha rehuido las posturas del lamentable realismo socialista y ha desarrollado una filmografía que no busca la comodidad conceptual. No hace cine de propaganda sino de interpretación histórica desde su perspectiva ideológica. El viento que acaricia el prado se sirve de dos hermanos que en 1920 participan en la rebelión guerrillera contra la ocupación británica de su patria. Un año antes se había votado democráticamente la constitución de la República de Irlanda y se había creado el Ejército Republicano Irlandés, hechos que no fueron respetado por Gran Bretaña. Damien y Teddy O'Donnovan se entregan a su lucha como hermanos y como irlandeses hasta que ven la oportunidad de transar la paz con el ejército británico. Se firma, entonces, el tratado de 1920, según el cual el país se divide en la República de Irlanda, capital Dublín, e Irlanda del Norte, capital Belfast, integrada al Reino Unido. Damien está en contra, Teddy a favor. De una guerra de liberación, Irlanda pasó a una guerra civil, una guerra entre hermanos. Eso es historia. Y sabemos las consecuencias que ha tenido en términos de muerte, terror y dolor.

A sus 71 años, Loach no busca la experimentación sino la narrativa eficiente. Propone —ni más ni menos— que la historia de Irlanda sería diferente si en aquella fecha se hubiese declarado socialista, lo cual es un avatar que pertenece al campo de lo especulativo, pero no por ello es desdeñable. Ciertamente, hubo fuerzas socialistas que alentadas por el triunfo de la revolución bolchevique en la vieja Rusia, en 1917, proponían dos años después una república irlandesa socialista, frontalmente separada del capitalismo del Reino Unido. Esa fue la tesis que impulsaron los socialistas irlandeses y apoyaron años después los troskistas británicos. Un inglés, Loach, habla de Irlanda desde la perspectiva del internacionalismo proletario, el mismo que le sirvió para filmar Tierra y libertad, donde expuso las contradicciones de la izquierda española durante la Guerra Civil.

Un guión sin fisuras, una puesta en escena muy correcta, unas actuaciones extremadamente profesionales y un tema que hoy, casi un siglo después, sigue inquietándonos, son las principales virtudes del film. Lo que me fastidia del film es que, para mí, es perfectamente predecible. Tal vez porque conozco la historia de Irlanda, quizá porque he visto muchas películas de Loach. Desde el principio intuí el final. Creo que era inevitable.

EL VIENTO QUE ACARICIA EL PRADO ("The wind that shakes the barley"), Irlanda, Inglaterra, Alemania, Italia y España, 2006. Direcciön: Ken Loach. Guión: Paul Laverty. Producción: Rebecca O'Brien. Fotografía: Barry Ackroyd. Montaje: Jonathan Morris. Música: George Fenton. Elenco: Cillian Murphy, Pádraic Delaney, Liam Cunningham, Orla Fitzgerald y Mary O'Riordan, entre otros. Distribución: Cinematográfica Blancica.

Elisabeth Burgos: DESDE CUBA LA CONTRAOFENSIVA EN MARCHA

Tras el impacto causado por el movimiento estudiantil, se estaba logrando el establecimiento de una agenda para debatir ideas entre los universitarios de bandos contrarios: los oficialistas, identificados con el régimen y los que abogan por la libertad de expresión y la autonomía universitaria. Un debate ya se había concertado entre ambos en el recinto universitario. El representante de los estudiantes oficialistas, inopinadamente lo canceló.

El Presidente de la República, teniente coronel Hugo Chávez, viajó sorpresivamente la víspera a Cuba. Según el parte oficial, acudió a una reunión de “trabajo” con su alter ego Fidel Castro. Una manifestación de estudiantes toma la Plaza Venezuela en apoyo al gobierno de Hugo Chávez “dispuestos a participar de manera activa en defensa de nuestra soberanía ante los planes del imperio”. La relación de causa a efecto entre estos acontecimientos no debe dejar dudas, no es fortuita.

La reacción de repudio internacional hacia el régimen ante el cierre de RCTV, la irrupción inesperada del movimiento estudiantil abogando por la libertad de expresión y la autonomía universitaria hicieron retroceder al régimen. El movimiento estudiantil impuso un inesperado protagonismo ante la opinión pública y retomó espacios urbanos que habían sido monopolizados por bandas del oficialismo y hasta logró expresarse en la Asamblea Nacional.

Es de imaginar la preocupación de Fidel Castro al observar la decisión de los jóvenes universitarios haciéndole frente a la policía antidisturbios. Imagino los recuerdos que le asaltaron al ver en la pantalla de la TV a un joven de apellido vasco, estudiante de abogacía que mide más de 1.90. Él sabe del arrojo que se tiene a esa edad, en particular si se posee una formación universitaria que enseñe la valía y el manejo de las instituciones, como es la carrera de las leyes. El mayor impacto fue cuando escuchó el discurso que pronunciara el joven universitario en la Asamblea Nacional. Allí tiene que haber recordado también la misma osadía, cuando pronunció durante el juicio que se le siguió por sedición, tras el ataque al Cuartel Moncada, su célebre “La historia me absolverá”.

Decidió convocar al teniente coronel Hugo Chávez para explicarle que en una escalada, “cuando el contrincante da el primer paso, se le debe responder con el paso número sesenta, puesto que de lo que se trata es de sorprender al enemigo y vaciar el acceso de una sola vez”.

Que eso de “permitir que le estén ganando terreno en la calle, en la Asamblea Nacional, monopolio absoluto oficial y hasta de pretender tener espacio en los medios oficialistas, era una soberana estupidez, porque así iba a terminar abdicando” y no podría realizar el proyecto socialista-pretoriano que se propuesto; no es el momento de debilitarse, sobre todo en estos momentos cuando ya se ha ido logrando debilitar la figura de Uribe gracias a la acción interna de los grupos de presión y a la de los gobiernos europeos, y cuando ya las FARC están convencidas de dejarse de guerrillas y han decidido tomar el poder legalmente en las próximas elecciones y así se completa el eje bolivariano.

Pero se debe actuar con cuidado, porque si muere un estudiante universitario a manos de la policía el escándalo será mayúsculo y hasta los chavistas protestarían. Venezuela no es una isla como Cuba, ni un país continente como la China y la masacre de Tlatelolco sucedió en plena guerra fría y no existían las conexiones de ahora. No, no se puede mandar a la policía. A los que hay que mandar es a los universitarios bolivarianos a defender su revolución.

Nada de debates en las universidades y menos en la TV, nada de buscar consensos mínimos: una revolución significa el todo o la nada. Los estudiantes bolivarianos deben ponerse en pie de guerra y aniquilar ese movimiento de “burguesitos contrarrevolucionarios”. Contamos con suficientes muchachos entrenados que pueden hacerles frente.

Ya verás, cuando manden a unos cuantos al hospital, o los bolivarianos no los dejen penetrar en las aulas, van a reflexionar. Es cuando se debe aprovechar la coyuntura y proponer el lanzamiento de un “candidato de unidad” para que lidere todo el movimiento estudiantil, todas las federaciones universitarias. Se hará una campaña usando la famosa frase de Bolívar, esa de que “se consolide la unión”. Así como hicimos en Cuba, pues en 1959 tampoco los estudiantes estaban de acuerdo con el cese de la autonomía universitaria, pero ya en septiembre de 1959 estaba la universidad bajo control del gobierno. Claro, el líder que se oponía, que por cierto era del 26 de julio, pero católico, Pedro Luís Boitel, estuvo tres meses sin comer en la cárcel, en huelga de hambre, murió y no pasó nada.

Se debe encontrar un candidato afecto al régimen, pero que aparentemente observe distancia y cierta neutralidad, que tenga carisma. Esa campaña se debe hacer en nombre de la unidad, para que cesen los enfrentamientos. Los padres van a apoyar, porque son sensibles a los peligros que puedan correr los hijos y querrán que cesen los enfrentamientos. Los opinadores de siempre van a apoyar la medida, ya sabes los cómodos que son los venezolanos que les cansan los problemas.

Ya están pidiendo a los universitarios que no vayan a la TV, que dialoguen discretamente en los claustros, que trasciendan el debate ideológico, cuando ese es el mayor peligro para nosotros, puesto que están logrando las simpatías de la mayoría del país”. No se precisa de mucha imaginación para tener la certeza de que esos fueron las palabras que se escucharon en la guarida que abriga al Primer Ministro, Primer secretario del Partido Comunista y Comandante en Jefe, mientras le hacía la lección al que ha delegado en Venezuela. Se debe tener la certeza de que el presidente, teniente coronel Hugo Chávez regresará de La Habana lleno de consejos y de disposiciones.

Quienes abogan por el diálogo civilizado, llevado a cabo en la discreción de los claustros, siguen ignorando que el golpe de Estado permanente contra las instituciones no acepta treguas, menos aún el diálogo entre visiones contrarias, porque el “proyecto” requiere mantener a los afectos en estado de movilización permanente. El régimen cubano pronto cumplirá medio siglo, porque nunca ha cesado de mantener a la población movilizada, luchando contra alguien, aún contra enemigos inventados, como el famoso imperio imaginario que pretende atacar a Venezuela.

La garantía de la continuidad de la misión que se ha impartido el movimiento estudiantil democrático venezolano, es la continuidad de sus acciones haciendo escuchar la solidez de sus argumentos y la fundamentación constitucional de sus reivindicaciones, en la mayor parte de espacios públicos como en los medios. Y sobre todo, evitando las provocaciones que busquen inducirlos a la violencia. Pero deben estar muy conscientes del escenario que pronto entrará en acción.