miércoles, abril 25, 2007

Menú: 25-04-07

Hola amigos en Venezuela y el mundo.

En esta nueva edición de Ideas de Babel nos ocupamos del 21 Festival de Cine Francés que comienza este viernes en Caracas, del estreno de un documental sobre el maestro de la coreografía venezolana Vicente Nebreda y de la reciente presentación de los vinos y el aceite de oliva extra virgen de Oveja Negra, de la casa chilena Via Wines.

Teódulo López Meléndez, Roger Santodomingo, Trino Márquez y Gerver Torres son nuestros columnistas invitados de esta edición.

No olviden visitar El Blog de Alfonso Molina en www.noticierodigital.com y el Blog Crítico en www.grancine.net.

Alfonso

martes, abril 24, 2007

Cine: FRANCIA DE NUEVO Y SIEMPRE

Una vez al año pero todos los años. Una cita cinematográfica convertida en tradición. Son 21 años ininterrumpidos que han contribuido a la difusión de la cultura francesa, por un lado, y al enriquecimiento de la cultura cinematográfica del espectador venezolano. A partir del viernes 27 de abril se celebrará el 21º Festival de Cine Francés que volverá a mostrar el vigor de la renovada producción francesa de los últimos años. Son 19 películas que reúnen los trabajos más recientes de algunos directores veteranos con las óperas primas de nuevos realizadores. No puedo hablarles de todas pero aquí les ofrezco mi selección personal.

Una de las películas que llamará más la atención es 5 x 2, vidas íntimas ("5x2"), del controvertido François Ozon, que explora los entrepliegues de la relación de pareja desde una perspectiva muy crítica. Yo diría que se trata de una obra muy inquietante. En cambio, una promesa de carcajadas se encuentra en El juego de los idiotas ("La doublure"), de Francis Veber, dramaturgo y cineasta que ha cosechado los éxitos de La cena de los idiotas y El clóset. En el terreno de la comedia dramática se ubica ¿Cuánto me amas?, de Bertrand Blier, para narrar una extraña historia de amor entre un oscuro oficinista que se ha ganado la lotería y una muy bella prostituta italiana. En el campo de la nostalgia sentimental se encuentra Otros tiempos, de André Téchiné, suerte de historia de amor que rescata los años perdidos y que marca el reencuentro entre dos monstruos del cine francés: Catherine Deneuve y Gérard Depardieu.

Fiel a su visión de cine social, Costa Gavras presenta La corporación para abordar el crítico tema laboral en la Europa de hoy a través de un caso individual que termina convirtiéndose en una obsesión. Un poco más allá se halla Clean, una coproducción con Gran Bretaña y Canadá dirigida por Oliver Assayag que trabaja el tema de la redención personal desde las drogas y los excesos. ¿Recuerdan Un albergue español? Pues ahora regresa su personaje principal en Las muñecas rusas, de Cedric Kaplish, que expone las pequeñas aventuras cotidianas de un aspirante a escritor que debe hacer demasiadas cosas para vivir. Bordadoras, de Eleonor Faucher, aborda el proceso de amistad que surge entre dos mujeres muy distintas. En el mismo terreno de la afectividad compartida se encuentra Duchas frías, de Anthony Cordier, que se construye alrededor de un trío de adolescentes que descubren la vida.

Pero tal vez las películas más polémicas serán dos dirigidas por sendos realizadores de habla alemana. Allí está Oculto, coproducción con Austria, Alemania e Italia dirigida por el austríaco Michael Haneker, el mismo de La pianista. Juliette Binoche, Daniel Auteuil y Maurice Benichou protagonizan esta historia de obsesiones y de retorno al pasado. Y, desde luego, El perfume, coproducción con Alemania y España dirigida por el alemán Tom Tyvker, que adapta la famosísima novela de Patrick Surkind que fue un best seller a mediados de los ochenta.

Danza: EN MEMORIA DE VICENTE NEBREDA

El próximo sábado 28 de abril, a las 11 de la mañana y en la sala Juana Sujo, se estrenará el documental Vicente Nebreda —realizado por Massimo Dota y producido por el Centro de Documentación e Investigación de la Danza Trayectodanza— que registra los momentos más importantes de la vida del eminente coreógrafo y maestro de la danza venezolano Vicente Nebreda. Un homenaje necesario a un artista que desarrolló una trayectoria brillante dentro y fuera de la escena venezolana.

El más internacional de los coreógrafos de Venezuela nació en la muy caraqueña parroquia de La Pastora, en el seno de una familia de clase media baja. Cuando estudiaba Química en la UCV se sintió atraído por una disciplina que lo sedujo totalmente: la danza. Fue alumno de ballet de aquel legendario grupo del Liceo Andrés Bello y luego de la Escuela Nacional de Ballet de la Nena Coronil. Más tarde Nebreda se trasladó a Europa y Estados Unidos y en ambos lugares desarrolló su potencial artístico, hasta convertirse en uno de los más destacados creadores de ballet contemporáneo en el siglo XX.

En 1975 fundó —junto con Zhandra Rodríguez— el Ballet Internacional de Caracas y luego de varios años recorriendo los más variados escenarios, con enorme éxito, se convirtió en el director artístico del Ballet del Teatro Teresa Carreño. Por casi veinticinco años Nebreda hizo de esta compañía un grupo de alto nivel artístico y técnico, paseándose por obras novedosas de su propia creación y haciendo versiones muy llamativas de varios clásicos del repertorio mundial. Hace cinco años falleció en Caracas, luego de una penosa enfermedad, que sin embargo no doblegó su recio carácter y ganas de seguir produciendo, pero su legado es una realidad y está presente, no sólo en las mentes y cuerpos de quienes trabajaron con él, o de quienes vieron sus obras, sino en cientos de documentos que dan fe de su historia.

A lo largo de 45 minutos de proyección, el espectador puede hacerse una correcta y rica idea de quién fue y es Nebreda y cuán orgullosos tenemos que sentirnos de este venezolano tan especial. Allí están presentes las luchas, la convicción, el esfuerzo diario de quien nunca fue un primer bailarín, pero logró la creación coreográfica de altísimo nivel. Se encuentra, también, el Nebreda implacable, el irónico, el hombre salpicado de humor, el artista vertical nunca doblegado ante nadie, el iniciador de un estilo de bailar totalmente identificado con nuestra idiosincrasia latina. La presentación será gratuita y libre.

Culinaria: UNA OVEJA NEGRA LLEGÓ DE CHILE

Y llegó para mostrar un rostro distinto de los vinos chilenos. Por años nos acostumbramos a disfrutar los varietales producidos en ese país, en particular cabernet sauvignon y sauvignon blanc, aunque ahora los anaqueles exhiban merlot, carménere, chardonney y pinot noir. Por eso, los caldos de Oveja Negra, de las bodegas Via Wines, se presentan de una forma innovadora al ensamblar dos cepas blancas y dos cepas tintas: chardonney con viognier para el blanco y cabernet con syrah para el tinto.
Luciano Fiore, director comercial para América Latina de Via Wines, estuvo en Caracas para la presentación oficial de ambos vinos en el restaurante Yantar, en la Cuadra Gastronomía de Los Palos Grandes, en Caracas. Además, esa noche fue presentado también el aceite de oliva extra virgen Oveja Negra, que fue considerado el mejor aceite de oliva chileno en 2006.

Maison Blanche, distribuidora de Oveja Negra en Venezuela, presentó sus bivarietales y sua aceite de oliva el martes 17 de abril en un cena especial dirigida. El chef Enrique Limardo probó el chardonney-viognier y el cabernet-syrah para crear un menú acorde con los vinos y no al revés, como es usual. Para empezar un timbal tibio de queso brie con manzana, pan negro, mermelada de uvas y praline de frutos secos para el blanco. Luego chuletitas de cordero asadas, pâtè al oporto, puré de garbanzos y rúgola fresca para el tinto. Para finalizar, la espuma de crema catalana y el quesillo presentado como un capuchino aunque Oveja Negra no tenga aún vinos para postres.

Tanto el chardonney con viognier como el cabernet con syrah mostraron personalidades propias. Son mezclas poco usuales pero equilibradas que buscan paladares curiosos, abiertos a nuevas sensaciones en nariz y boca. No son vinos para tradicionalistas y por ello van dirigido a un grupo de consumidores jóvenes, más audaces. El aceite de oliva también agradó mucho.

Teódulo López Meléndez: LA RENOVACIÓN GENERAL DEL CONCEPTO DEMOCRÁTICO

No podemos seguir considerando a la democracia como algo establecido sobre la que ya no hay nada que decir. Elecciones, Estado de Derecho, independencia de los poderes, respeto y tolerancia, todo eso sí, pero el fardo ya no aguanta más. Hay que renovar todos los conceptos, desde la economía hasta el derecho mismo, desde la concepción de la política hasta el criterio sobre los liderazgos, desde lo que se considera un partido y la determinación de su rol social hasta la organización horizontal de los ciudadanos, desde la participación permanente hasta una inclusión social progresiva y acelerada. Hay gente que se empeña en hacer política con los mismos instrumentos y las mismas declaraciones falsas. Hay gente que funciona con gríngolas, sobre todo en este país nuestro.

Las elecciones francesas tienen una importancia capital porque se realizan en medio de una crisis general de la democracia. A pesar de que ha habido elecciones por todas partes yo no vacilo en calificar a esta francesa como la primera del siglo XXI. La altísima votación, alrededor del 86 por ciento, es alentadora porque indica que los candidatos lograron llegar a sus conciudadanos que entendieron perfectamente lo que se jugaba. Independientemente de lo que suceda en la segunda vuelta (las matemáticas de Luis De Lión son implacables) no deja de entusiasmar que Francia se haya masivamente volcado sobre las urnas electorales y que, a pesar de las críticas, el contenido de la campaña haya develado aristas de lo que debe ser el futuro.

La democracia es invención, construcción permanente, proceso inacabado, desafío a la imaginación y al talento. Los que juegan y juzgan con sus moldes atávicos sembrados en el interior de sus cerebros periclitados son los peores enemigos de la democracia. La falta de empuje hacia delante tiene consecuencias serias, si lo sabremos los venezolanos. Aquí nos caracterizamos por un lenguaje rancio, podrido y repugnante. No pretendo hablar mal del gobierno, el gobierno habla mal de sí mismo cada vez que abren la boca sus ministros. El Jefe del Estado habla pésimo de sí mismo: “Salten, salten” y los cretinos saltan. Desde el gobierno se nos recuerda que hemos dejado de ser un país. Oír declarar a Manuel Rosales indica de manera tajante e inapelable que con semejante líder la oposición no llegará nunca a ninguna parte. Y oír sobre las marchas lo hace sudar a uno patetismo: se sientan con el gobierno a conversar sobre medidas de seguridad y lo anuncian impúdicamente: habrá francotiradores y más de mil policías. ¿Contra quien protege el gobierno a las marchas oposicionistas sino es contra sí mismo? Con estas medidas de seguridad lo que el gobierno se asegura es el control de la marcha, con la anuencia de sus promotores estúpidos, se asegura que esta “concesión” no se saldrá del ritmo que ellos consideran normal en medio de declaraciones altisonantes plena de advertencias sobre las violentas reacciones que el oficialismo lanzará contra los “golpistas” y contra los “aventureros”. Esta oposición es patética, desequilibrada, mediocre e infame. Sobre marchas “protegidas” por las autoridades, nerviosas y esquizofrénicas, que le vayan a preguntar a Kasparov, el brillante ajedrecista ruso líder de oposición contra Putin, a quien meten preso cada vez que sale a la calle a denunciar lo que considera la dictadura rusa.

El planteamiento teórico y conceptual sobre la democracia lo hemos asumido en Venezuela unos pocos contados con los dedos de una mano y sobran dedos. Ningún político ha tomado las ideas hacia la práctica, lo que sí sucedió y sucede en Francia. Lo que Ségolène Royal ha planteado no tiene nada que ver con un socialismo del siglo XXI. Lo que la señora Royal ha dicho se refiere a una democracia del siglo XXI, para lo cual se ha nutrido de lo pensadores excepcionales que tiene su país. En Venezuela asistimos a espectáculos como la incorporación de la tarjeta “Mi negra” al programa de gobierno de “Un nuevo tiempo”, absoluta estupidez. Es necesario que la nación genere un nuevo tejido político, nuevos líderes y se de una oposición a tono con los tiempos presentes. El país que no comparte las andanzas de este gobierno debe tener muy claro que con este combo oposicionista no se va ni a la esquina, que seguirá en el limbo, que con estos sujetos que hablan un lenguaje lastimoso y decimonónico jamás habrá un país diferente.

La democracia pierde, se diluye, tiende a desaparecer entre nosotros, no sólo por las manifestaciones demenciales del gobierno. Si la democracia se evapora entre nosotros –y más allá, el país mismo se evapora– es porque los políticos que tenemos dan vergüenza, son de una mediocridad inestimable, son los restos balbuceantes de alguna enfermedad tropical peligrosa y destructiva. Aquí tenemos que aprender a construir una democracia y ese empeño va a ser doloroso y largo. Mientras no aparezca una oposición que merezca tal nombre, un liderazgo que se pueda llamar tal, un empuje inteligente hacia la renovación de los planteamientos, un aire fresco que entusiasme y nos lleve a la lucha democrática con ímpetu y emoción, nos seguirán ordenando “salten, salten” y saltaremos, como saltaban aquellos payasos escondidos en una cajita de madera, para lo que bastaba apretar un botón.

tlopezmelendez@cantv.net

domingo, abril 22, 2007

Roger Santodomingo: TRAS LA SEÑAL DE RCTV Y LA CUMBRE GASEOSA


El socialismo empieza a percibirse como una densa realidad. La estatización de RCTV por la vía de extinguir la concesión es interpretada casi sin duda alguna como el camino directo a la mentada “hegemonía comunicacional”.

Esto es el pensamiento único socialista, el que se obligará a conocer en la escuela y en la fábrica también, ahora con la imposición de estudiar cuatro horas semanales de socialismo en las empresas privadas.

Esta última es una medida claramente autoritaria pues obliga a estudiar una ideología como una verdad de la vida práctica. No es el establecimiento neutral de una política de formación para el trabajo o de educación sociopolítica de los ciudadanos sino de ideologización socialista sin anestesias. ¿Por qué no 4 horas de catequismo al estilo franquista? O lecciones de liberalismo económico e iniciativa empresarial ¿Se obligará a los que no comparten una ideología a aprenderla y recitarla al caletre?

La noticia no confirmada de que en el TSJ se fragüe una sentencia para dar amparo a los derechos de RCTV de explotar su señal televisiva, a pesar de los anuncios gubernamentales de establecer una televisión de “servicio público” a partir del 28 de mayo (leer entrevista del director a J.R. Ramírez en este portal), no esconde la jugada ya declarada: la de reducir el espectro radioeléctrico al menos ideológicamente en el mediano plazo. El que los ciudadanos tengan cada vez menos opciones en la era del cable y la Internet va claramente contra la corriente de los tiempos.

Pensamiento y señal única

Quizás pocos notaron una noticia comentada en este sitio y originada por Conatel y la Agencia Bolivariana de Noticias anunciando que el 28 de mayo nacería la Televisión de Servicio Público (figura no contemplada en la constitución, pues esta, en su artículo 108, sólo prevé que los medios contribuyan como servicio público a la educación y cultura del país). Allí se enunció sin maquillajes que no sólo el dos, sino varias concesiones de televisión se vencerían (incluidas las del canal 4, el 5 y el 8 )

Mientras tanto, una banda de zamuros hace rondas sobre el canal de Quinta Crespo y sus nombres y movidas ya aparecen en el foro. Por un lado están las pretensiones del grupo que comanda Fernando López (Canal de Noticias, Daily Journal) viejo aliado de José Vicente Rangel que espera alimentar la señal libre del dos.

Por otro lado está el propio canal 4, cuya alianza informativa con el gobierno se hizo más que obvia en el pasado proceso electoral, y cuyos movimientos para vender sus activos y ofrecer al canal una opción para proseguir sus planes de televisión socialista parecen cada vez más evidentes.

En otra esquina de este festín de oportunistas están Hernán Pérez Belisario y Fernando Fraiz (La Tele). Recientemente se han publicado avisos a página completa en los que se vincula la imagen de Pérez Belisario con las de Marcel Granier y Eladio Lares, dando a entender que hay una vieja amistad entre estos antiguos socios, cuando la realidad es que el primero es un rival declarado de los segundos.

Detrás de esto se esconde una intriga judicial. Pérez Belisario quien habría vendido La Tele a Fraiz, ha demandado a este último por no honrar su deuda en la transacción de compra-venta. La demanda no ha prosperado como él desearía debido al intenso juego de poder tras el caso.

De modo que Pérez Belisario ha ofrecido al gobierno servirle de plataforma para sacar la señal del 2 al aire (uno de los grandes escollos no resueltos en la decisión de sacar a RCTV es cómo hacer que la programación se proyecte nacionalmente sin expropiar equipos y antenas) a cambio de resolver su situación en los tribunales.

Para contrarrestar esta jugada, Fraiz ha lanzado la campaña de prensa para dar a entender que su adversario no es de confiar y que devolverle La Tele a él es como regalársela a 1BC.

Los empresarios de televisión salivan ante el enorme cupo publicitario de RCTV que quedaría a la deriva buscando donde reinvertirse. Grandes negocios de gente pequeña.

Voluntarismo gaseoso

Hugo Chávez ha gobernado más tiempo de manera continua que ningún otro presidente democrático, se está acostumbrando a la obediencia de sus súbditos y no comprende la resistencia entre sus propias fuerzas a su gran idea de crear un partido único.

Antes que escuchar al que disienta de sus filas, como al gobernador Luís Martínez lo descalifica y lanza al foso de los traidores… al contrario los que renuncian a sus antiguas lealtades e inclinan la cabeza son acogidos por su amplio y generoso pecho. La palabra consenso le es ajena y la política de confrontación es el marca pasos de su corazón. Esto es el síntoma inequívoco de un régimen de naturaleza inestable, siempre a punta de infarto.

Un exceso de confianza no parece ser la compañía natural de la paranoia que exhibe el gobierno, pero así de contradictorio es un líder carismático cada vez más cegado por su propio poder y más sordo a las opiniones contrarias.

El último traspié de esta obnubilación es la cumbre gaseosa de Margarita. Nada. No obtuvo nada, ni una declaración conjunta digna de recordar. Su voluntarismo gaseoso está chocando con la sólida realidad.

Trino Márquez: UNA FUERZA SIN FUERZA

La politización abierta y desvergonzada de las Fuerzas Armadas, el control de los medios de comunicación y la ideologización del sistema educativo, conforman la trilogía a partir de la cual el Presidente de la República busca destruir la sociedad democrática, tal cual ésta se entiende en los países avanzados y tal como, con todos los defectos y errores que hubo, distintos actores sociales buscaron construir en Venezuela a partir del 23 de enero de 1958.

Además de la independencia de las distintas ramas del Poder Público, del equilibrio que ellas están obligadas a guardar entre sí y de la colaboración que deben prestarse mutuamente para que prevalezca el Estado de Derecho, una sociedad democrática se caracteriza por ser laica, tramada y diversa. La pluralidad de puntos de vista políticos, ideológicos, religiosos, doctrinarios y filosóficos, y la variedad de gustos artísticos, culturales, artísticos y de cualquier otra manifestación del espíritu, constituyen rasgos típicos de las naciones que alcanzan altos grados de complejidad. En ellas prevalece la solidaridad orgánica, según el concepto acuñado por el sociólogo clásico francés, Emile Durkheim; es decir, predomina un tipo de conexiones entre los individuos y los grupos sociales, regido por las instituciones y las reglas colectivamente aceptadas y compartidas.

La separación nítida de la religión y el Estado marca el despegue de Occidente hacia el desarrollo de la ciencia, la Revolución Industrial y la modernidad. No es por casualidad que sea Inglaterra, primera nación de Europa en la que se alcanza esa demarcación, donde se gesta la Revolución Industrial y se logra la aplicación en gran escala del saber científico al proceso productivo. En Inglaterra, y progresivamente en el resto de los países de Europa, el Estado y el Gobierno actúan como maquinarias organizadas para regular, canalizar y orientar los distintos procesos que tienen lugar en la sociedad, algunos de ellos, como las relaciones entre el capital y el trabajo, de alta tensión. El marxismo, a mediados del siglo XIX, sale con el cuento de que el Estado es un instrumento en manos de la burguesía para explotar al proletariado. Puras pamplinas.

Dentro de la tradición democrática, los aparatos de seguridad del Estado —entre ellos las fuerzas armadas— están obligados a garantizar la diversidad y pluralidad de la sociedad, no a imponer el punto de vista político o doctrinario del partido, grupo o camarilla instalada en el poder. La visión de la institución castrense al servicio del régimen y actuando como apéndice de la claque en el poder, corresponde a los modelos totalitarios, ya sea este comunista, fascista o nazista.

Luego de las fiestas carnestolendas organizadas por el oficialismo para conmemorar y celebrar, respectivamente, la caída y reposición en el poder de Hugo Chávez, queda claro que el comandante aspira a imponer en Venezuela un esquema pretoriano a la usanza del que armó Vladimir Lenin en la Rusia soviética y Fidel Castro en Cuba. En estos sistemas los militares representan el brazo armado de unas revoluciones dirigidas a eternizar en el poder al grupo que lo ha conquistado, aplastar al pueblo, consagrar los privilegios de la casta gobernante, reproducir el abismo entre dirigentes y dirigidos, acorralar la disidencia, aplanar la conciencia de la gente mediante la imposición de un pensamiento único, que niega toda crítica al orden imperante y anula toda posibilidad de renovar el sistema con generaciones que asuman el relevo y el cambio.

Las intervenciones de Chávez encaminadas a subrayar el carácter, más que político, sectario y partidista de la institución castrense, fueron respondidas tímidamente por el ministro de la Defensa, general Isaías Baduel. A pesar de la moderación de sus palabras, actitud comprensible, pues Hugo Chávez es el Comandante en Jefe de la FAN, de ellas se desprende que los militares forman un cuerpo apolítico, obediente y no deliberante, encargado de garantizar la soberanía nacional y la paz de la República. Forma un cuerpo situado por encima de los intereses parciales o ideológicos de un dirigente o de un partido. Esta concepción profesional de la institución armada, se corresponde con la naturaleza secular que debe caracterizar a la nación.

En Venezuela existen distintos partidos políticos, aunque los de oposición se encuentren muy menguados, diversos proyectos nacionales, diferentes maneras de concebir el papel del Estado en la economía, en la educación y en la cultura, así como múltiples enfoques acerca de cómo deben tejerse las relaciones entre el Estado y el mercado. Además, hay variados enfoques en materia de política internacional y de entender el papel de la nación en el campo de la geopolítica. Esos proyectos se debaten de forma constante y se someten periódicamente a votación por parte de los electores. El hecho de que Chávez haya ganado los comicios del 3 de diciembre no puede tener como consecuencia que coloque a las FAN al servicio incondicional de su proyecto político, el socialismo. Esta proposición es una más dentro de la amplia variedad que existe en un país seglar como Venezuela. La capacidad del uso legítimo de la fuerza por parte de los militares, competencia consagrada en la Constitución, no puede utilizar Hugo Chávez para imponer la doctrina comunista que proclama.

Los afanes autoritarios y pretorianos del jefe de Estado hay que encararlos con firmeza. El hecho de que la FAN conforme un órgano con disciplina vertical, no debe utilizarse como excusa para ser cómplice de una política dirigida a destruir una de las bases fundamentales de la democracia.

tmarquez@cantv.net

Gerver Torres: EN VIVO Y EN DIRECTO

No hay ningún modelo socialista de televisión que nos sirva de referencia De materializarse el anunciado cierre de Radio Caracas Televisión, ello podría representar la primera gran experiencia que del socialismo tengamos en vivo y directo las grandes masas venezolanas. Hasta ahora, otras expresiones del totalitarismo socialista, como el intento de controlar todas las organizaciones populares o la estatificación de empresas, no han sido sentidas de manera masiva e inmediata bien sea porque son acciones cuyas perversas consecuencias toman tiempo para desarrollarse o bien porque sólo afectan a grupos relativamente pequeños de individuos.

Pero el control de la televisión es diferente. Más de 90% de los hogares venezolanos tiene televisión y éste es, por mucho, el entretenimiento diario más extendido en el país. Adicionalmente, ocurre que Radio Caracas Televisión es uno de los dos canales de televisión con mayor sintonía en el ámbito nacional. Al sacarla del aire se afectaría de manera directa a millones de venezolanos en algo que forma parte importante de su vida cotidiana.

Si la historia sirve de algo, no hace falta mucha imaginación para visualizar lo que sería la nueva televisión. El tono gris, monótono y triste de las sociedades absolutamente controladas por el Estado brotará a través de la nueva pantalla. El arte socialista, el realismo socialista, el compromiso socialista no deja espacio para la alegría ni para la vida, y así aparecerá en televisión.

Podrán argumentar que están en capacidad de hacer y que harán una mejor televisión, educativa, recreativa y mucho más, pero si eso es cierto, ¿por qué no lo han hecho con los canales que controlan, incluida en primer lugar Venezolana de Televisión? ¿Por qué no se plantean sacar a RCTV de los hogares venezolanos compitiendo en calidad a través de las televisoras del Estado?

No tengo dudas de que la televisión que tenemos es infinitamente mejorable. Pero no hay ningún modelo socialista de televisión que nos sirva de referencia.

lunes, abril 16, 2007

Menú: 17-04-07

Hola amigos en Venezuela y el mundo.

Les invito a leer en Política ficción sobre la lumpia que se fumó el ex ministro Aristóbulo Istúriz cuando renunció a su partido PPT para apoyar a su caudillo.

También les ofrezco mis visiones sobre el film argentino El camino de San Diego, de Carlos Sorín, que se acaba de estrenar en Caracas, y del libro Argentina y Venezuela: 20 testimonios, del politólogo venezolano Alejandro Marínez Ubieda.

Roger Santodomingo, director de Noticiero Digital, comienza a publicar en Ideas de Babel y rememora el 11 de abril de hace 5 años y el reciente ataque de un hacker a la página web más visitada en Venezuela.

Encontrarán las ya tradicionales y agudas columnas de Silvia Dioverti, Trino Márquez y Felipe Benites y las respectivas segundas partes de los artículos de la venezolana Rosa Estaba y el norteamericano Francis Fukuyama.

Espero que disfruten de esta edición.

También pueden ingresar a El Blog de Alfonso Molina en www.noticierodigital.com y en el Blog Crítico de www.grancine.net.

Alfonso

domingo, abril 15, 2007

Política ficción: ¿QUIÉN SE FUMÓ LA LUMPIA?

Corría el año 2000 y Aristóbulo Iztúriz competía por la presidencia de la Confederación de Trabajadores de Venezuela como ficha del chavismo. Eran tiempos difíciles para su Patria Para Todos, partido al que el caudillo acostumbraba fustigar porque no manifestaba su incondicionalidad al proceso, y para el propio ex alcalde de Caracas, criticado abiertamente por el jefe de la revolución, por su supuesta independencia de criterio. Entonces, en medio de las disputas públicas, Aristóbulo se rebeló contra el jefe y soltó su célebre frase que aún recordamos: "Chávez se fumó una lumpia". Es decir, en términos del malandraje, esto equivaldría a "Chávez se metió un cacho de marihuana y anda devariando por allí". Primera plana de los periódicos. Incluso un articulista aventuró la ruptura definitiva del PPT con la revolución. Pero nada sucedió. Luego hicieron las paces, se fumaron las "lumpias de la paz" y varios dirigentes del partido formaron parte del Gabinete Ejecutivo. Aristóbulo, quien por cierto perdió ese año la elecciones sindicales frente a Carlos Ortega, fue nombrado ministro de Educación, Cultura y Deporte, cargo que ocupó hasta hace pocos días.

Estamos hablando de un hombre que saltó de Acción Democrática al Movimiento Electoral del Pueblo y de allí a la Nueva Alternativa que apoyó la última candidatura de José Vicente Rangel. Fue a parar a destiempo a La Causa R para luego dividir el partido que fundó Alfredo Maneiro —como alternativa al comunismo de la URSS— y fundar el PPT, con el objetivo de apoyar a Chávez en las elecciones de 1998. Ahora, casi diez años después, Iztúriz renuncia al partido que menos votos ha dado al caudillo —pero que ha ocupado más ministerios y posiciones claves para seguir a Chávez en la conformación del Partido Socialista Unificado de Venezuela. Y con su renuncia y la de otros dirigentes —Alí Rodriguez, por ejemplo— el PPT parece estar condenado a la muerte.

Quiero destacar algo: Chávez nunca ha militado en el PPT, ni le importa un bledo hacerlo, pero en 1998 determinó su nacimiento y ahora, en 2007, marca su extinción. Entonces, ¿quién se fumó la lumpia? ¿Chávez o los que fundaron el PPT para apoyarlo? Creo que la respuesta es obvia.

Esto es patético. Hace algunas semanas titulé esta columna "¿Quién le responde al padre?" para referirme a las palabras de Orlando Albornoz, también militante del PPT, aunque de los que se quedaron, cuando Chávez lo conminó a abandonar la revolución si no se integraba al PSUV. Allí están, lloriqueando, justificando al "taita". Nadie le ha respondido al padre. ¿Será que mi amigo tiene razón, que todo es una estrategia de reacomodo?

Este fin de semana, Aristóbulo le declaró a El Nacional y El Universal que lloró —por favor, seamos originales, parece una película de Pudovkin— cuando renunció al PPT, sobre todo por la compañera que nunca fue ministra. Nunca me enteré quién es la querida compañera que no fue ministra pero me saltó una duda. ¿María Cristina Iglesias —con clara vocación y ejercicio de ministra— no merece sus lágrimas? El oportunismo no reconoce fronteras.

Sin duda, Iztúriz piensa hacer carrera en el PSUV, pero registro el comentario agudo de alguien que —desde la acera de enfrente— indica que Aristóbulo se va al PSUV mientras Albornoz preserva PPT. El verbo usado fue preservar. Algo así como por si las moscas. No sé, no me suena. Lo que sí sé es que un partido marxista leninista de verdad como el viejo PCV de Gustavo Machado y Héctor Mujica —"vanguardia del proletariado"— no se integra al PSUV. Un amigo mío me dice: los camaradas están claros, aunque la URSS y la Historia con mayúsculas les diga que están equivocados. Ellos también se fuman su lumpia.

Roger Santodomingo: EL DÍA Y LA MARCHA MÁS LARGOS

El 11 de abril es el tema de los últimos cuatro años. No hay episodio que polarice más a los venezolanos que éste que se inició con una marcha de protesta pacífica, se convirtió en crisis política, vacío de poder, golpe de Estado y terminó con el retorno del estatus quo… uno que ahora puede equipararse a la inestabilidad y el conflicto permanentes.

La historia de ese día no está despejada, salvo para los corazones que, en ambos extremos del espectro político, deciden por sus creencias y convicciones más que por su razón.

El foro da testimonio de una herida abierta que perturba las relaciones políticas y la convivencia social. Integrantes de uno y otro bando –puede leerse aún hoy en este foro- se niegan mutuamente su condición humana. La semilla del odio, regada con cada nuevo aniversario, hace raíz en el alma venezolana.

Como en todos los episodios críticos en la vida de los países en que la sangre tiñe el discurso político, hasta que no se hace justicia y se exorcizan los fantasmas de los caídos la oportunidad del perdón se hace remota.

Acá hay voces que claman por ser escuchadas. Muchos testimonios llenos de dolor se plasman en Noticiero Digital. Personas que marcharon el 11 de abril y vieron a sus compatriotas caer. Víctimas y victimarios. Gente que vio los acontecimientos por televisión hasta que pudo verse algo.

Cierto es que todos reflejan acá ser víctimas de la confusión y el vacío informativo que desde entonces rodea a estos acontecimientos: empezando por el denunciado silencio de las estaciones de televisión en las horas más críticas del país y pasando por la más flagrante obstrucción del Estado a cualquier intento por lograr información y conducir una investigación independiente.

La de abril del 2002 es descrita como la marcha más larga, seguro que este será también uno de los días más largos de nuestra historia. Porque a juzgar por lo que hoy plasman nuestros foristas y los testimonios que otros medios han procurado, todavía hoy es 11 de abril.

El regreso

La semana pasada Noticiero Digital fue objeto de un ataque electrónico que causó serios daños. Reconocemos que el evento trastornó nuestra rutina, expuso vulnerabilidades y fallas en nuestros métodos de trabajo.

En estos momentos tenemos evidencias de que el craqueo fue parte de un plan diseñado con bastante anticipación. Se emplearon diversos recursos, todos ilegales, de espionaje de nuestras comunicaciones privadas para hacerse con la información necesaria y saltar nuestras medidas de seguridad.

El ataque se produjo de modo simultáneo con una campaña de correos electrónicos, blogs con información falseada y la grosera utilización de la inefable Hojilla para desprestigiar a Noticiero Digital, y tratar de manchar el honor del personal y sus dueños.

Todo apunta a lo mismo de siempre, a atemorizar a nuestros foristas, a disuadir al periodismo ciudadano y a descalificar a los críticos del poder en lugar de confrontarlos con argumentos.

La semana pasada anunciamos que tomamos medidas técnicas para proteger más al foro. También hemos decidido cambiar el modelo de moderación reinante hasta ahora. En algunas cosas notarán una mayor laxitud, en otras seremos transigiremos menos. Como siempre el proceso será auténticamente participativo.

Para nosostros es muy claro que Noticiero Digital más que un medio o un sitio web es un organismo vivo que aprende de la vida y como sus lectores y foristas sigue marchando.

sábado, abril 14, 2007

Cine: RELATOS DE LA ARGENTINA INVISIBLE

No es la historia de un santo sino la de un devoto. Tampoco es el relato de un milagro pero sí la exaltación de una esperanza. Lo que el realizador argentino Carlos Sorín logró con El camino de San Diego constituye la reafirmación de una idiosincracia, de una forma de ser, de una manera de asumir la vida que se revela más allá de los estereotipos. La película posee la fuerza de una aparente sencillez dramática que a medida que transcurre la proyección adquiere fuerza y expresividad.

No creo exagerar cuando afirmo que Carlos Sorín es uno de los cineastas más particulares no sólo de la producción argentina sino de toda América Latina. Sencillo y complejo a la vez, este porteño ha logrado construir una breve filmografía muy intensa que habla de los personajes cotidianos de la calle, esos pequeños perdedores que esgrimen la bondad como única herramienta para sobrevivir. A sus sesenta y dos años, Sorín ha realizado tan sólo cuatro largometrajes que han recibido premios y reconocimientos en festivales internacionales: La película del rey (1986), Historias mínimas (2002), Bombón, el perro (2004) y El camino de San Diego (2006) que se estrena en Venezuela. En 1989 dirigió Eterna sonrisa en Nueva Jersey, una coproducción argentino-británica —protagonizada por Daniel Day Lewis— de la cual Sorín ha renegado porque sus productores remontaron el film y cambiaron todo el sentido de su historia.

La película del rey constituyó la presentación de un nuevo director que mezcló su profesión —un cineasta era el personaje central— con la historia verdadera de un francés que en el siglo XIX arribó a Argentina, enloqueció y se proclamó Rey de la Patagonia y la Araucania. Con esta ópera prima ganó el León de Plata en el Festival de Venecia, el Goya español y el Coral de Oro en el Festival de La Habana. Sorín tardó dieciséis años para estrenar Historias mínimas —también ambientada en la Patagonia— como una suerte de homenaje a esos pequeños seres que buscan la felicidad con los gestos y las actitudes de cada día. Cosechó una docena de premios en los festivales de San Sebastián, Los Ángeles, Lima, La Habana, entre otros, y repitió con el Goya. Dos años después presentó Bombón, el perro, conmovedor relato sobre la cálida amistad —reveladora de grandes sorpresas— que se revela entre un hombre y su mascota, que fue premiada en San Sebastián.

Finalmente llega El camino de San Diego, también premiado en San Sebastián el año pasado, con el cual Sorín parece cerrar su “trilogía sobre los perdedores”, aunque esta vez no ubica el relato en la remota y sureña Patagonia sino en la provincia de Misiones, en la frontera norte de Argentina con Paraguay y Brasil, en lugares donde aún se habla guaraní. Pero sus personajes siguen siendo los mismos, es decir, gente de a pie, los eternos olvidados, eso que llaman la Argentina invisible, los seres que —de tan comunes— no se ven.
Tati Benítez es un muchacho que apenas cruza los veinticinco años, casado, padre de tres hijos, quien acaba de perder su empleo pero que no puede escapar de su obsesión: Diego Armando Maradona. Fanático empedernido del Pibe, decide llevarle a la clínica donde se recupera de sus dolencias una talla realizada en la raíz de un árbol típico del noreste argentino. Por eso la película se llama El camino de San Diego: porque se trata de una peregrinación y porque Maradona está a punto de ser canonizado en al mente de Tati.

Concebida como una road movie, la película de Sorín es un homenaje a la gente buena, humilde, sencilla, incapaz de hacer el mal, pero que al mismo tiempo ejercita una conducta irracional. Narra el viaje de Tati hasta Buenos Aires, una travesía que lo vinculará con otros personajes olvidados, otros perdedores, que le ofrecerán su ayuda, su solidaridad, su comprensión, para que pueda cumplir el absurdo objetivo de su misión: entregarle a Maradona una talla en madera con su rostro. No importa que esté desempleado, que tenga una esposa en Misiones y que deba llevar el sustento a sus tres hijos —el varoncito se llama Diego Armando, por supuesto— porque lo único que cuenta es el dios Maradona. Una enajenación colectiva que puede atribuirse al fanatismo deportivo de los argentinos pero que fácilmente encontramos en las conductas de otros latinoamericanos y, en particular, en esta locura que actualmente vivimos los venezolanos.

El camino de San Diego es un film hermoso, a ratos conmovedor, absolutamente irreal, que habla de los grandes ingenuos que aún creen alcanzar la felicidad porque no exigen demasiado sino lo necesario. Es significativo que en el relato no existe la maldad ni la envidia ni el egoísmo y, en cambio, se manifieste la solidaridad y la amistad que respaldan el hecho enajenado de escapar de la realidad para llevar un regalo al dios Diego. No hay lógica posible. El final es altamente significativo de la presencia del azar. Una obra distinta.

Ojo, esta es una película que un exigente amante del cine no puede dejar de ver. Tan sólo la exhiben en el Celarg 3.

EL CAMINO DE SAN DIEGO, Argentina y España, 2006. Dirección y guión: Carlos Sorín. Producción: Oscar Kramer y Hugo Sigman. Fotografía: Hugo Colace. Montaje: Mohamed Rajid. Música: Nicolás Sorín. Elenco: Ignacio Benítez, Carlos Wagner La Bella, Paola Rotela, Silvina Fontelles, Miguel González Colman, José Armónico, Toti Rivas, Marisol Córdoba, Otto Mosdien, Claudio Uassouf, Pascual Condito, entre otros. Distribución: Gran Cine.

Letras: 20 VOCES ARGENTINAS PARA ALEJANDRO MARTÍNEZ UBIEDA

Gente que tomó decisiones. Gente que emprendió un camino. Gente que voltea hoy la mirada para reflexionar sobre lo que dejó atrás. Son veinte voces que hablan sobre el tránsito, el desarraigo, la adaptación y el encuentro de un espacio propio. Son el motivo central de Argentina y Venezuela: 20 testimonios, el libro de Alejandro Martínez Ubieda que indaga en las texturas de una experiencia que no por colectiva deja de ser íntima.

Politólogo egresado de la UCV, Martínez Ubieda hunde su mirada en el presente y el pasado de varios argentinos de diferentes edades y oficios que han asumido a Venezuela por casa. Pero no lo hace para destacar sus destrezas ni sus logros profesionales, que sería harina de otro costal, sino simplemente para conocer sus experiencias como inmigrantes sobre la base de entrevistas que extraen testimonios directos. Editado por la Fundación para la Cultura Urbana, el libro se inscribe en una serie que ya ha recogido las vivencias de la inmigración española, alemana e italiana y ahora aborda la primera latinoamericana.

El texto posee un rasgo específico: no se trata de los argentinos que vinieron —que fueron muchos y aportaron bastante— sino de los que se quedaron. Los que plantaron semillas y raíces, venidos en diferentes épocas y por distintos motivos, aunque es preciso recordar que la gran mayoría llegó a Venezuela durante los años setenta, es decir, cuando el apogeo de la dictadura militar. Es como hablar de esos venezolanos que también son argentinos, que comen arepas y toman mate, que ya casi no dicen pibe sino chamo. Yo conozco a muchos, he trabajado con ellos, he hecho asados con algunos, he paladeado el malbec en complicidad, he compartido sueños y vivencias. Incluso he asistido a los funerales de un par de amigos, aquí en Venezuela, donde vinieron a donar sus nobles huesos. Tal vez por eso el libro me atrapó desde un principio.

¿Quiénes son los veinte argentinos que Alejandro escogió? El bibliógrafo Horacio Jorge Becco. el científico Manuel Bemporad, la escritora Marta Mosquera Eastman, la arquitecto Ethel Rodríguez Espada, el músico Lido Guarnieri, el académico Jorge Portilla, el universitario e internacionalista Adolfo Salgueiro, el director teatral Ricardo Mitre, ya fallecido, el matemático Lázaro Recht, la antropóloga Susana Strozzi, la profesora de literatura Ana María Fernández, el psicoanalista Fernando Yurman, el jurista Ernesto Borga, el emprendedor y editor Raúl Lotitto, el publicista y empresario Roberto Eliaschev, la historiadora María Elena González Deluca, el editor Víctor García, la también editora Estela Aganchud, la defensora de los derechos humanos María Isabel Bertone, la creadora Blanca Strepponi. Una veintena que cuentan las razones para llegar a tierra venezolana y la forma como se acostumbraron a una cultura caribeña, lo que más extrañan de Argentina y, sobre todo, el porqué se quedaron. Hay testimonios muy emocionates. Claro, no están todos los que son pero sabemos que es imposible incluirlos a todos.

Pero no sólo por tales testimonios es importante este libro. Hay un factor ineludible que reside en la forma de entrevistar de Martínez Ubieda. No es un periodista el que pregunta. No es un profesional de la entrevista. Ni siquiera un politólogo que realiza una investigación especializada. El tono de los textos es el de un venezolano curioso e inteligente que simplemente quiere saber por qué unos argentinos decidieron quedarse en Venezuela y luchar aquí. Sobre todo cuando hay tantos venezolanos que hoy —sin rubor— reconocen que quieren irse del país.

ARGENTINA Y VENEZUELA, 20 TESTIMONIOS, de Alberto Martínez Ubiedo. Fotografías de Vasco Szinetar. Fundación para la Cultura Urbana, Caracas, 2006.

Trino Márquez: LOS ROSTROS DEL TOTALITARISMO

Una diferencia esencial entre la dictadura e, incluso, la tiranía, y el totalitarismo, reside en que los dos primeros modelos autoritarios, generalmente, no se meten en la vida privada de la gente. Respetan el carácter seglar de las sociedades. En cambio, el totalitarismo ataca la naturaleza laica que debe poseer toda colectividad plural, e intenta moldear el pensamiento, carácter, gusto y hasta sentimientos de la gente. No se conforman con detentar el poder del Estado. Necesitan dominar la mente y voluntad de las personas, y acabar con la sociedad civil.

Es cierto que los dictadores convencionales disfrutan con la grandilocuencia. Hablan con prosopopeya de la Patria. Exaltan el nacionalismo y se colocan a sí mismos como ejemplo de patriotismo. No obstante, respetan la esfera privada cuando esta no colide con los fines del autócrata. A los dictadores desarrollistas, déspotas civilizadores, como los llama Carlos Raúl Hernández, les gusta predicar sobre la grandeza del país. Se platean planes faraónicos en los que consumen recursos colosales. En Venezuela el mejor ejemplo de este tipo de personajes es Marcos Pérez Jiménez y su Nuevo Ideal Nacional. De sus delirios de grandeza, afortunadamente, quedaron obras de enorme importancia. La autopista Caracas-La Guaira, ahora envilecida con la trocha “bolivariana”, es una de ellas. El Sha de Irán representa otro ejemplo, aunque menos afortunado para los persas. Reza Phalevi, obsesionado por contar con el ejército más moderno y combativo de toda la región del Golfo Pérsico, invirtió gran parte de la gigantesca fortuna que le proporcionó la bonanza petrolera de mediados de los años 70, en comprar costosos juguetes de guerra. Su insensatez le ha salido muy cara a Irán. Desde hace tres décadas esa nación está sometida a una variante del totalitarismo: el Estado teocrático. Para colmo de males durante los últimos años se entronizó en el poder un fanático iracundo llamado Ahmadinejad.

El totalitarismo, por su lado, obliga a la gente a meterse en política, aunque esta no quiera. No respeta aquel célebre consejo que Francisco Franco les daba a sus amigos (recomendación que, por cierto, él también ignoraba): “haga como yo: no se meta en política”. En los sistemas totalitarios el individuo se convierte en una modesta pieza de un engranaje gigantesco con vida propia, que lo incorpora y sojuzga.

En Venezuela aún no se han alcanzado los extremos a los que se llegó en la Unión Soviética, Europa del Este, la China de Mao o Cuba. Incluso, todavía estamos lejos de esos infiernos. Sin embargo, ya no debe haber dudas acerca de que esos regímenes encarnan el tipo ideal que le gustaría imponer a Hugo Chávez, aunque sea en el largo plazo. De allí su voracidad insaciable por lograr el control de todo lo que el marxismo posterior a Antonio Gramcsi llama los aparatos ideológicos del Estado: medios de comunicación, sistema educativo, centros de investigación científica y demás instituciones y organismos con capacidad para generar una corriente de simpatías acerca de las bondades e inevitabilidad del proceso revolucionario bolivariano. No por casualidad una de sus frases favoritas es “la revolución llegó para quedarse, aquí no hay vuelta atrás”. Las revoluciones, sobre todo las comunistas, no se detienen a considerar la voluntad genuina de las mayorías, ni le dan ningún valor al libre albedrío. Ya lo digo Fidel Castro en 1966: “tendremos que acostumbrarnos a gobernar en minoría”. Durante 50 años esta sentencia se ha cumplido. En el caso venezolano, tantos son los abusos, el ventajismo oficial y las sospechas que se ciernen sobre los comicios, que las elecciones se han convertido en cínicos y costosos operativos para atornillar el Chávez en el poder.

El asedio y eventual toma de RCTV a partir del 27 de mayo, forma parte de ese siniestro plan para dominar los medios de comunicación, una de las arcillas que hace posible modelar la conciencia colectiva. La impudencia del ministro de Información y Comunicación (MIC), William Lara, no ha podido ocultar las verdaderas intenciones del régimen. Decía en días recientes ese funcionario, que RCTV no será un clon de Venezolana de Televisión. Con esa declaración ya estaba admitiendo lo que en realidad es la emisora oficial: una agencia sectaria, inescrupulosa y abyecta de publicidad del gobierno y de fanatización de los espectadores. Ese canal no forma ni informa, sino que deforma. Su expresión más genuina es La Hojilla, programa que en vez de cortar infecta, por el halo nauseabundo que exhala su conductor.

A todas las razones políticas que sirven para explicar el golpe contra RCTV, hay que agregar las motivaciones que se derivan de la vocación totalitaria del régimen bolivariano. Este talante se manifiesta en la campaña abusiva e ilegal de descrédito llevada adelante por el MIC con fondos públicos. Esta cruzada, denunciada por los directivos del canal ante la Fiscalía Superior de Caracas, seguramente proseguirá, sin que sus responsables sean sancionados y ni siquiera exhortados a abandonarla. Tal es la sumisión del Ministerio Público a los designios del Poder Ejecutivo, que no se esfuerzan por mostrar el menor asomo de independencia ni autonomía. La contundencia y rapidez con la que actuó el Poder Judicial en el caso de la jueza que les dio la libertad condicional a los acusados de estar implicados en la fuga de Eduardo Lapi fue tanta, que los funcionarios de los otros poderes deben de estar escarmentados.

El país, y menos aun la oposición, no termina de reaccionar frente a un régimen que intenta construir una sociedad y un Estado ideocrático y politocrático. Es decir, un modelo en el que todos los individuos tratan de ser esculpidos de acuerdo con los patrones y las valoraciones ideológicas y políticas de la claque en el poder.

Silvia Dioverti: ¡BINGO! O EL ESLABÓN PERDIDO

(... ) cuyas “derechas” nos esquilmaron y cuyas supuestas “izquierdas"
han pretendido y pretenden orientarnos con piadosa solicitud.
Roberto Fernández Retamar (Caliban)


No sé si en alguna otra parte de este largo, ancho y hermoso continente hispanohablante se utiliza —como lo hacemos en Venezuela— la palabra bingo para señalar un acierto, un hallazgo. En todo caso, no hace falta dar mayores explicaciones. Cualquiera que haya jugado el juego sabe que gritar ¡Bingo! es haber acertado.

Después de mi artículo de la semana pasada (Totenucipa), y a pesar de haberme deslastrado de buena parte del peso de lo incomprensible a través del ejercicio exorcizante de la escritura, las piezas encajaron y yo obtuve una respuesta de esa insondable zona cuyo nombre, ya lo dije, no sé cuál es.

Lo que me molestaba en la entrevista a Pacht Adams surgió neto y claro: me molestaba el consejo, el aire de "yo no fui" para decir —entre sonrisotas y de forma que no pareciera— lo que el presidente HCF debía hacer. Había, pues, en forma más o menos disimulada, un consejo o advertencia. “No hable tanto, grite y gesticule menos, utilice (el verbo lo escojo yo y no sin intención) el amor, no asuste, pues”. Eso fue lo que me molestó. Una vez más, me dije, se nos dice qué debemos hacer. Después de ese fiat lux me acordé de la frase que Norman Mailer utilizó —hace ya mucho tiempo— para definir, no sin corrosiva ironía, la intervención de los marines en Vietnam: “Estamos ayudando a este pueblo a encontrarse a sí mismo”. ¡Bingo! "I got you", me dije, lo que me molestaba, sin que pudiera reconocerlo, es que tú también, Patch, quisieras ayudarnos. Y entonces comenzó la deflagración en cadena de mi personalidad políticamente esquizoide. Porque yo, que no soy precisamente una fan de la persona de HCF, y siempre he estado en contra de las solidaridades automáticas, me puse inmediatamente de su lado. Si el presidente quiere gritar, gesticular, decir que huele a azufre, eso le compete y nos compete. Y nos compete, porque cada pueblo, según Fidel, tiene el gobierno que se merece. Sí, yo sé que con esa manía de nuestro presidente de andar oliendo qué se cocina en las casas ajenas, nosotros, sus súbditos, deberíamos morir callados cuando alguien viene a decirnos cómo guisar. Pero qué se hace, el sentimiento patrio es más grande que la prudencia.

Por qué me costó tanto dar con ese fiat lux o eslabón perdido sólo se explica por lo de la esquizofrenia política: al igual que muchos otros venezolanos estoy políticamente escindida. Pero por muy escindida que esté me cae gordo que alguien nos diga qué debemos hacer. Las personas y los pueblos tenemos el derecho a equivocarnos, aunque a veces esas equivocaciones tengan un precio enorme. Y parte de ese precio es esta nada despreciable minoría que no halla en dónde acomodarse, que recibe con igual desconfianza los consejos de derecha y de izquierda y que, no pudiendo volverse hacia el pasado, tampoco ve con claridad el futuro.

Es por eso por lo que, no sin intención, coloco un epígrafe de Roberto Fernández Retamar, porque nosotros —los lectores hijos del boom literario— que alcanzamos una conciencia social y nos formamos en una cultura que reivindicaba, por fin, nuestros propios valores mestizos, ahora somos vistos, cada vez que cuestionamos esta realidad, ya no como seres con derecho a disentir, a cuestionar, sino como los hijos de Darth Vader. Los que tuvimos que aceptar, no sin horror y dolor, que la caza de brujas ocurría por igual de este y del otro lado del Muro, que la Revolución Cultural costó a la humanidad la bicoca de veinte millones de chinos muertos, siete millones en la Rusia de Stalin y no pocos Hebertos Padillas y Cabreras Infantes, (si no clínica, sí políticamente muertos) en la de Fidel, ¿cómo podríamos, sin más ni más, volvernos hacia el pasado? ¿Cómo podríamos, para mirar hacia el futuro, olvidar la historia? Sartre, cuestionado después por la misma izquierda que vio con beneplácito que renunciara al premio gordo de literatura, dijo una vez que un pueblo que no tiene memoria está destinado a repetir su propia historia.

Anular la propia memoria es uno de los recursos de la locura. Aunque locura no sea, necesariamente, falta de lucidez. Recuérdese a Hölderlin. El credo político de esta minoría, si credo hubiera, sería: a) era absoluta e históricamente imprescindible que HCF apareciera, b) es absoluta e históricamente imprescindible que, llegado el momento —que ni él ni nadie puede decir cuándo será— haga mutis por el foro, c) es absoluta e históricamente imprescindible que maduremos, y madurar, entre otras varias cosas, es dejar atrás al padre. Freud y Lacan dixit.

Papá (o Padrecito, como llamaban los rusos al Zar) tiene —hacia fuera y hacia algunos sectores de adentro y por ahora— el convincente poder que da el petróleo. Papá tiene, por ahora, la sed y el hambre de justicia que un pueblo históricamente desoído ha acumulado. Lo que papá no tiene es a Dios cogido por las barbas, no tiene, no lo tendrá nunca, el absoluto consentimiento de todos sus hijitos, y eso es lo que prioritariamente debe oír. Oír el susurro endógeno (para utilizar una palabra tan en boga) antes de que se convierta en vocería ensordecedora, he ahí lo sabio... diría Lao-Tse. Porque quien sólo escucha afuera no oye adentro, o como bien decía G. Gurdjieff, “quien busca mal nada encuentra, quien encuentra aquí, tropieza en otras partes con la puertas cerradas”.

Felipe Benites: GRACIAS POR LOS FAVORES RECIBIDOS

¡Lo dijo! El bwana mayor está desbocado, el mismo que conduce esta caravana hacia la nada en la que “inventamos o erramos” —y creo que la producción de ambas es casi directamente proporcional— lo dejó muy claro. Por un lado, no es demócrata, punto. Por el otro, exige a los de verde supremo compromiso, disciplina y orden para que esta gesta expedicionaria deje por fin de asomar sus memes cimarrones, empichando con ello la majestad de la gran marcha.

Pues sí, el que no esté con él está en su contra, es un enemigo, y bajo esa particular y simplona premisa no hay “caminos de entendimiento”. La democracia queda entonces por decreto cancelada En tiempos donde hasta la escasez de papel higiénico nos amenaza, ya suponemos en lo que terminarán sirviendo los millones de ejemplares que se imprimieron y repartieron a propósito de la constitución del 99.

Y es que la democracia es una forma de vida y de gobierno donde existen instituciones capaces de dirimir los universales conflictos sociales, sin que predomine el uso de la fuerza y la violencia en su mediación y solución. ¿Cómo lograr esto si no a través del acuerdo, el diálogo, la tolerancia y el entendimiento? Por eso es tan difícil a los espíritus poco aventajados la práctica democrática. En teoría es más fácil disponer e imponer, cachiporra y fusil por delante. El tiempo nos dirá que termina siendo más costoso. Por mi parte, sigo agradeciendo tanta sinceridad desde el pasado 28 de diciembre.

Respecto a lo segundo, sólo le faltó espetar a sus pretorianos, “bochinche puro bochinche…”. Es verdad mi señor, aquí no hay orden, no hay respeto, todo el mundo hace lo que le viene en gana, pero cómo se hace si sencillamente esa es el único lineamiento nítido que han venido recibiendo desde hace 8 años.

Eso del socialismo del siglo XXI con la compra de empresas a los accionistas extranjeros a precios de mercado y de gallina flaca a sus propios trabajadores; las tres raíces de un árbol ideológico; los equilibrios; los motores; cristo socialista; los hermanos islámicos; las plantas cubanas de etanol, ¡muera el etanol!; concejos comunales, todo el poder para el pueblo y una comisión de reforma constitucional con votos de secreto; en fin, eso es demasiado menjurje jefe. Lo único que está bien claro es que acá hay billete como arroz picado, que hay que gastarlo rapidito, de acuerdo a lo que usted se le ocurra en cada programa o cadena y que los controles de la “perversa burocracia” sobran, estorban, es decir hay que pasarle por encima. Entonces: ¿Quién es el primer promotor del bochinche y quién se parece más al Páez que al Bolívar relatado por la fabulación popular en sus innumerables chistes?

Rosa Estaba: ¡QUE DIOS NOS AGARRE CONFESADOS! (y 2)

La nueva geometría del poder y explosión del poder comunal

Iniciando el segundo sexenio revolucionario, en enero de 2007, se intenta dominar la sociedad y su territorio abiertamente e irrespetando su racionalidad. Ello se expresa en el mapa de Venezuela a bosquejar con base en el cuarto y el quinto motores de la revolución: la nueva geometría del poder para el reordenamiento socialista de la geopolítica de la nación y la explosión del poder comunal que materializaría la democracia protagónica, revolucionaria y socialista.

El mapa político desdeñaría gentilicios que en cada una de las entidades federales —a la par del venezolano— han ido madurando, durante siglos e independientemente de las migraciones internas. Además de la inconveniente reducción de municipios y parroquias, se inventarán, por la sumatoria de entidades federales, ciertas regiones —o ejes de desarrollo— sometidas bajo el gobierno de sendos vice-presidentes territoriales. Estos, a su vez, designados por el Ejecutivo o, en el mejor de los casos, a través de comicios electorales. Bajo la égida de estas regiones se armaría el mapa del sistema urbano, dependiendo del incierto curso que vaya tomando el desarrollo, asociación, federación y confederación de los Consejos Comunales, ya sea en ciudades existentes y preferiblemente en territorios donde habría que vencer las mayores adversidades.

Esta estrategia territorial, asomada desde la campaña electoral de 1998 y ensayada a lo largo de los años siguientes, repite experiencias que parten de la premisa que —al concebir territorio como una figura geométrica vacía de historia— ignora las fuerzas de localización que explican la existencia objetiva y remota de los ámbitos territoriales. Los mismos que los actores sociales han venido edificando y haciendo suyos, al calor de nuestro más importante recurso para el progreso y evolución del país: nuestra arraigada y civilizadora red urbano-regional. La estructura territorial (más inerte que dinámica) de la red —encabezada por nuestra principal metrópoli— tiene raíces tan antiguas como la misma formación de gentilicios y una armazón en su origen trazada durante los tiempos de conquista y colonización españolas. Desde los años cuarenta del siglo XX, ha sido motorizada y signada por el modelo de sustitución de importaciones, de desarrollo endógeno o de “economía de puertos”, agotado desde los años 80.

Se pretende transformar una estructura ignorando su peso y negando una apertura a los mercados y la globalización. Una apertura que permita aprovechar las bondades de las economías de aglomeración y de las experiencias ganadas en descentralización e integración sub-regional para atraer inversiones y multiplicar empleos productivos. Contrariando las nuevas tendencias, se persiste en el mismo modelo de desarrollo que, por su carácter rentista, centralista y proteccionista de las importaciones de manufacturas, nos ha eximido de la necesidad de crear una economía no petrolera robusta y competitiva, y ha obstaculizado la aspiración de avanzar desde el litoral caribeño hacia la ocupación plena del territorio nacional.
Además de la expansión y posterior desbordamiento del hoy Distrito Metropolitano de Caracas, escasamente ha permitido el florecimiento de unas redes de ciudades y poblados. Destacan algunos focos urbanos de crecimiento que poco a poco ganaron capacidad para —más allá de administrar, exportar y competir con los factores centralizados— arrebatarles poder y con mayor fuerza después del despegue de la descentralización.

Se sobrestima el músculo financiero conferido por los extraordinarios ingresos petroleros y con una visión bucólica y anti-urbana más deformada que en el pasado, se esparcen esfuerzos y recursos difusa e improductivamente a lo largo y ancho del territorio. Es una lucha contra corrientes que se traduce en el descuido de las obras públicas necesarias para vigorizar la red urbano-regional, evitar su colapso y transformarlo en la gran fuerza rectora capaz de guiar los destinos del país y de impulsar su desarrollo en compañía de los gobiernos regionales y locales racionalmente consolidados.
Dos ejemplos ilustrativos: 1) el Presidente reitera su queja ante el fracaso de quienes lo acompañan en su administración, sin imaginar que no es un problema de individuos ni de recursos, sino una suerte de concepciones superadas por la descentralización creadora y facilitadora de oportunidades; y 2) sin mencionar cualquiera de los otros focos de crecimiento urbano, nos convencen de que —gracias a su condición de ciudad superpoblada: cuatro millones de habitantes— Caracas se convierte en una urbe caótica e ingobernable. Esto sin compararla con Nueva York, una de las ciudades más pobladas del planeta, ubicada en el corazón de una extensa área metropolitana y que maneja a cabalidad sus 8,3 millones de habitantes. O bien con Bogotá, la capital de un país subdesarrollado y en guerra que con sus 6,5 millones de habitantes brilla por su esplendor.

Estamos ante un laboratorio que puede ser muy peligroso, porque, a la vez que juega a la demolición de nuestra democracia, cada día se torna en un reproductor de miseria. Las tendencias mundiales insisten en que con la adopción de premisas y modelos comprobadamente agotados, inevitablemente se desemboca en controles inicuos y con resultados contrarios a los perseguidos. Más grave aún: la fórmula entremezcla políticas de mercado con sistemas de producción precapitalistas, que en vez de complementar al capitalismo procuran sustituirlo.

Compartimos las dudas del presidente. Sin contabilizar la fuerza que han de tener las posibles cohesiones socio-territoriales comunitarias, parroquiales o municipales, ni el plausible poder ganado por las gobernaciones y los municipios a raíz de la descentralización, la estrategia territorial atenta contra los principios democratizadores e intereses justicieros inherentes a los zulianos, a los monaguenses, a los neoespartanos, a los guariqueños, a los tachirenses o a cualquier compatriota de Venezuela identificado con su entidad federal. Es, además, inviable una gesta cuyo éxito pende de una renta petrolera que, como en el pasado, se despilfarra y se usa indebidamente, para volver a tornarse deficitaria y en generadora más miseria y descontentos.

Francis Fukuyama: EL CHAVISMO NO PUEDE SER EL FUTURO DE AMÉRICA LATINA ( y 2) *

Ya hay signos de un rechazo contra Chávez. Al tiempo que el presidente venezolano ataca la interferencia estadounidense en la política latina, ha tratado de alentar aliados populistas como Ollanta Humala en Perú y Manuel López Obrador, en México. Los vecinos de Venezuela se resienten con esto y los electores han castigado a los candidatos chavistas. En realidad, Chávez puede haberle costado la presidencia de México a López Obrador, pues los votos perdidos por antipatía a la interferencia de Venezuela posiblemente excedan el pequeño margen por el que perdió las elecciones.

La popularidad de Chávez entre los pobres de Venezuela se basa en sus políticas sociales. Ha emprendido iniciativas innovadoras, como una red de clínicas de salud, en los barrios de bajos ingresos, donde médicos cubanos tratan a los pobres. Ha creado programas subsidiados de alimentos, que igualan los precios pagados por ricos y pobres. Y ha intentado distribuir tierras a los campesinos. Algunas de esas iniciativas satisfacen necesidades sociales apremiantes y debían haber sido emprendidas desde hace mucho; otras, como los subsidios a los alimentos,serán difíciles de mantener sin los altos precios del petróleo.

Una respuesta al chavismo debe reconocer que el populismo está impulsado por desigualdades sociales reales. Los partidarios de libertad económica y política en América Latina frecuentemente son reticentes a los grandes experimentos de política social, percibiéndolos como vía hacia inflados estados de bienestar e ineficiencia económica. Pero el libre comercio, por sí solo, no va a satisfacer las demandas de los pobres, y los políticos democráticos deben ofrecer políticas sociales realistas y competitivas.

A la política social, desafortunadamente, le es difícil acertar. A menos que cree incentivos para que los pobres se ayuden a sí mismos, puede convertirse en un derecho, que crea dependencia y déficit fiscal incontrolable. En Brasil, el gobierno de Lula se apoderó de un programa de transferencia de ingresos a los pobres, pero en el proceso debilitó los procedimientos coercitivos que obligaban a mantener los niños en el colegio. Y las políticas de mercado no son una panacea. Aun Chile, que tiene un extenso programa de educación privada de gran nivel, presenció protestas estudiantiles, debido a la calidad de las escuelas públicas.

Los gobiernos democráticos en América Latina deben trabajar pacientemente elevando la calidad de sus instituciones, mejorando cosas tan simples como conceder licencias para comercios, hacer respetar las reclamaciones sobre propiedad y controlar el crimen. No hay soluciones fáciles, frecuentemente se requieren experimentos a nivel local, como el 'presupuesto participatorio' de la ciudad brasileña de Porto Alegre, iniciativa de principios de los 90, que abrió el proceso presupuestario a grupos de sociedad civil y forzó a los políticos a mostrar adónde iba el dinero. La mala administración pública debilita el crecimiento y les quita legitimidad a las instituciones democráticas, abriendo camino a giros violentos y reacciones desmedidas.

Hace meses colapsó un puente que unía la capitalCaracas con su aeropuerto, desviando el tráfico hacia las montañas y convirtiendo un viaje de 45 minutos en uno de varias horas. Ahora, una carretera de emergencia de 2 vías sostiene el tráfico; la renovación del puente demorará meses. El puente es el epítome de lo que pasa en la Venezuela de hoy. Mientras Chávez va en avión de propulsión a Minsk y Teherán, en busca de influencia y prestigio, las infraestructuras del país colapsan.

El autoritarismo posmoderno de la Venezuela de Chávez durará sólo mientras se mantengan alto el precio del petróleo. Sin embargo, muestra un reto claro al totalitarismo, porque permite elecciones democráticas y atiende necesidades sociales reales. Aquí, en una conferencia reciente de líderesde negocios, presencié cómo muchos oradores criticaban abiertamente a Chávez; sus señalamientos fueron citados en los medios. No hay un estado policíaco en Venezuela, por ahora al menos. El chavismo permanece como amenaza. Pero no encarna necesariamente el futuro de América Latina, si los demócratas de la región pueden reducir las desigualdades económicas mediante políticas sociales innovadoras y hábiles. Por supuesto, esos procesos no significarán el fin de la historia sino simplemente el fin del chavismo.

* Publicado en el diario El Tiempo de Bogotá, 31 de marzo de 2006.

domingo, abril 08, 2007

MENÚ 09-04-07

Hola amigos en Venezuela y el mundo.

Ideas de Babel cambió de diagramación pero no de formato. Y tenemos mucho material.

En la sección Cine leerán los análisis de tres películas que ocupan la cartelera caraqueña: la muy emotiva Contra la pared, del director alemán de origen turco Fatih Akin; la poética 2046, del realizador chino Wong Kar-wai; y de la divertida Amor a la italiana, de Giovanni Veronesi. También anunciamos los cursos de cine que organizan el Circuito Gran Cine y Metacarpo Productores para esa inmensa legión de muchachos que quieren convertirse en cineastas.

En el campo de Teatro publicamos un comentario sobre el nuevo montaje de La revolución, la mítica obra de Isaac Chocrón que se está presentando en el Centro Cultural Corp Banca de La Castellana, con la interpretación y dirección de Basilio Álvarez y Héctor Manrique. También encontrarán el anuncio del próximo montaje de Jesucristo Superestrella, bajo la dirección de Michel Haussman.

También hablamos sobre el Festival Villa-Lobos que comenzó en nuestra ciudad como una homenaje al genio musical brasileño.

En el terreno de las Letras comentamos Abril rojo, vieja deuda que desde el año pasado teníamos con la narración que convirtió al limeño Santiago Roncagliolo en el primer peruano en ganar el Premio Alfajuara de Novela.

Les presentamos la primera entrega el artículo de Rosa Estaba ¡Que Dios nos agarre confesados!, que nada tiene que ver con la Semana Santa que acab de concluir pero sí con la concentración del poder en Venezuela y la destrucción de la descentralización administrativa y política iniciada en 1989.

La consecuente Silvia Dioverti escribe en su artículo Totenucipa sobre tres aspectos de nuestra realidad inmediata, que ella denomina Ciruelas Pasas. Ya sabrán por qué.

Tomamos del diario El Tiempo de Bogotá el artículo El chavismo no puede ser el futuro de América Latina, escrito por el pensador norteamericano Francis Fukuyama, el cual publicaremos en dos entregas.


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Cine: AL BORDE DEL ABISMO

Es la angustia ante la inminencia de la muerte. Es la desesperanza ante la insatisfacción de la vida. Es la huida de la familia, del amor, de la ciudad y de sí mismos. Dos suicidas, un hombre y una muchacha, ambos de origen turco, se conocen por accidente y se reconocen el uno en la otra y viceversa, aunque él no quiera aceptarlo. Pero ella va más allá y le pide matrimonio. Por conveniencia, por necesidad, por capricho. Sibel intenta escapar de las tradiciones de su familia casándose con un extraño. En cambio Cahit sólo busca sobrevivir en medio de la ruina de su existencia. Esto es Contra la pared y, aunque no lo parezca, es una intensa historia de amor entre dos seres al borde del abismo.

Cahit y Sibel representan los límites de una vida en tránsito. Entre Turquía y Alemania. Entre Hamburgo y Estambul. Entre un idioma y otro. Deambulan desde una cultura cerrada a otra cultura cerrada. En Hamburgo son turcos que viven en Alemania. En Estambul son alemanes que viven en Turquía. Él es un sobreviviente afectivo, el residuo de una pasión frustrada, el náufrago de una vida sin perspectivas. Ella, en cambio, es una prisionera de su familia, de sus tradiciones y de sus necesidades de amor. Ambos personajes le permiten al guionista y director alemán Fatih Akin —nacido precisamente en Hamburgo y de padres turcos— estructurar una película sobre la necesidad de aceptar al prójimo como lo que es.

El drama de Sibel se ubica en la férrea tradición musulman y moral de su familia. En cambio, Cahit no posee familia, no tiene a nadie. Al casarse por conveniencia y mantener la libertad de cada cual, se desarrollan nexos afectivos más importantes. Nada de amor a primera vista. Dos desamparados protagonizan un proceso de conocimiento que los induce a involucrarse el uno con el otro. Viven sus horas y días de forma paralela. Y lo hacen trágicamente. El alcohol y las drogas, el sexo y la evasión, marcan sus vidas. Pero la libertad de acción les abre las posibilidades del amor y les devuelve la esperanza.

No es gratuito que Contra la pared se construya como una antigua narración turca, cantada por músicos apostados en la ribera del Bósforo, el estrecho que une el mar Muerto con el Mediterráneo y atraviesa Estambul para marcar la diferencia entre el lado europeo y el asiático, entre Occidente y Oriente. Esta especie de coro griego permite el paso de una situación a otra y agiliza el discurso.

Las actuaciones de Birol Ürel como Cahit y Sibel Kekilli como Sibel son destacables porque exponen un registro emocional muy rico y heterogéneo, evitando los lugares comunes del cine romántico. Nada de comedia. Contra la pared es un drama en toda la extensión de la palabra. El punto de partida en la ausencia del amor y desde allí desarrollan sendos trabajos interpretativo que expresan la madurez que una y otro adquieren con eso que llaman los golpes de la vida.

Como dato final: Contra la pared ganó el prestigioso Oso de Oro del Festival de Berlín y una docena más de premios europeos.


CONTRA LA PARED (Gegen die Wand), Alemania, 2004. Dirección y guión: Fatih Akin. Producción: Ralph Schwingel y Stefan Schubert. Fotografía: Rainer Klausmann. Montaje: Andrew Bird. Música: Alendre Hacke y Maceo Parker. Elenco: Birol Ünel, Sibel Kekilli, Catrin Striebeck, Güven Kiraç, Meltem Cumbul y Cem Akin, entre otros. Distribución: Cinematográfica Blancica.

Rosa Estaba: ¡QUE DIOS NOS AGARRE CONFESADOS! (1)

Así exclamó el presidente al cierre de su presentación de los motores para impulsar el socialismo del siglo XXI. Así concreta la estrategia dirigida a reemplazar el mapa de Venezuela. Para cumplir lo prometido, revierte los invalorables logros democratizadores de nuestra gran reforma del siglo XX y único camino para avanzar en el desarrollo nacional y regional: la descentralización. Una vieja aspiración que venía conquistando la sociedad venezolana, luego de la primera elección directa de gobernadores y alcaldes en 1989.

En la misma Constitución de 1999 se contradicen los postulados descentralizadores con la anunciada participación directa y protagónica que terminó siendo una nebulosa modalidad que sortea toda intermediación entre el líder y su pueblo y tiende a suplantar, antes que complementar, la participación representativa del “pueblo”, la única posible. Los “círculos bolivarianos” y las “mesas técnicas de agua” son ejemplos de las erráticas políticas centralistas que desde el inicio prácticamente sustituyen las actividades propias del Estado: atención a la gente, servicios y obras públicas y sociales, seguridad e infraestructura.

La carrera hacia la más dañina concentración de poderes en la primera magistratura, realmente, se emprende una vez superados los acontecimientos políticos de abril de 2002. En desmedro de la gerencia que reclama el Ejecutivo Nacional, se comienzan a quebrantar los contrapesos de poderes y la delegación de funciones a sectores empresariales y a los gobiernos estadales y municipales. Con el presidencialismo se inician inexplicables intervenciones y expropiaciones de unidades productivas, así como el desmesurado incremento de ministerios y viceministerios. La ineficiencia obliga a la creación de las “misiones” o redes clientelares de servicios, en paralelo y al margen de las gobernaciones y las alcaldías. Estas dos instancias de gobierno se ponen en la mira después de los triunfos comiciales de 2004 y 2005 que garantizaron el control de los poderes nacionales. En efecto, cuando creíamos en la provisionalidad de las “misiones” a fin de salirle al paso al letargo del cada día más burocratizado y obeso Ejecutivo Nacional, se aprueba la ley de los Consejos Comunales de 2006. Esta ajena modalidad de organización del gobierno, exhibida como la esencia de la participación directa y protagónica, ni siquiera queda adosada a los ministerios, sino que depende verticalmente de la propia primera magistratura .

Desde entonces, se impulsa la aleatoria, desordenada y difusa fundación de un incierto número de conglomerados que, en áreas geográficas imprecisas, sin visión de conjunto y eximidos de cualquier lineamiento, pasan a cargar con las ineficiencias y responsabilidades de la gestión de las políticas públicas, más no con las exuberantes cifras provenientes de la renta petrolera. Se preparaba la propuesta para reemplazar el mapa de Venezuela.
En la próxima edición:
La nueva geometría del poder y explosión del poder comunal

viernes, abril 06, 2007

Cine: LAS LÁGRIMAS DE LA MEMORIA

La más reciente película del realizador chino Wong Kar Wai propone varios enigmas que van desde su título, 2046, hasta la composición de sus personajes principales. Ese número puede ser el título de la novela que estructura un escritor y también puede ser el año en que está ubicada la narración. Pero así mismo nos remite al número de la puerta de una habitación de hotel en Hong Kong. O a cualquier cosa que uno imagine. Lo más importante del film es el ambiente de búsqueda afectiva y la atmósfera de almas solitarias, mucho más que la explicación de una trama o la significación de las acciones. De varias maneras, 2046 recuerda la importante filmografía de su realizador.

El rasgo común de sus películas se encuentra en la incomodidad del amor. Algo así como que el amor se vuelve asincrónico, como si la pasión estuviera mal puesta en determinado lugar. O se ama demasiado temprano… o se ama demasiado tarde. Hace unos años Wong Kar Wai conmovió con su laureado film Deseando amar (“In the mood for love”, 2001) al narrar una historia de erótica tristeza —manifestada en una inconclusa atracción mutua— que se declara entre un hombre y una mujer que viven en sendas habitaciones de un hotel. Ambos saben que sus respectivos esposa y marido son amantes, lo cual les crea un dilema ético pues ellos no pueden repetir lo que sus cónyuges han hecho. Ellos, simplemente, arrastran sus deseos de amor, su disponibilidad para la pasión, su intención de querer y ser queridos, pero nunca lo logran.

En 2046 Wong Kar-wai narra la historia de Chow, un escritor que supuestamente escribe sobre el futuro, pero realmente lo hace sobre el pasado. Los recuerdos son las lágrimas de la memoria, afirma este periodista devenido en narrador de sus propias vivencias. En esa novela de ciencia ficción un misterioso tren sale en varias oportunidades hacia el año 2046. Todos los que van en el tren tienen la misma intención: recuperar su memoria perdida. Se dice que en el año 2046 nada puede cambiar. Nadie sabe si tal cosa es verdad, porque ninguno de los que fueron al futuro volvió jamás. Excepto uno.

Nacido en Shanghai en 1958, Wong Kar-wai y su familia emigraron a Hong Kong cuando tenía 5 años. En 1988 debutó como director con Según caen las lágrimas que participó en la Semana de la Crítica del Festival de Cannes de 1989. Un año más tarde presentó Días salvajes, con el que reunió a seis de las mejores estrellas jóvenes del cine asiático, y recibió los 5 premios más importantes del Festival de Cine de Hong Kong de 1991. Después estrenó Cenizas del tiempo (1994), un magistral relato sobre artes marciales que ganó el premio a la fotografía en el Festival de Venecia de 1994, El expreso de Chungking, que se convirtió en un verdadero éxito internacional, y el largometraje experimental Ángeles caídos (1995), que se estrenó en el Festival de Toronto y por el cual recibió dos premios en el Festival de Hong Kong de 1996. Su siguiente film Juntos felices se convirtió en su más efectiva herramienta para ganar premios internacionales. Luego vino Deseando amar y, finalmente, esta 2046 que puede leerse como una parábola de la incertidumbre ante el futuro, de la soledad del amor y de la propia Hong Kong, pues en el año 2046 expirará la extraña independencia de la República Popular China de la que aún goza. El realizador chino disfruta creando ambientes que sugieren emociones sin mayores explicaciones. Allí reside su valor como expresión artística.

Lo que sí está muy claro es que la trama de 2046 remite a la visión masculina sobre el universo femenino y siempre lo hace a través del amor. Ese hombre que abandona Singapur y se establece en un hotel de Hong Kong para buscar oportunidades conoce un grupo de mujeres diversas con las que define relaciones específicas, las cuales se vinculan con otros hombres, en una especie de círculo de lazos afectivos que se repiten como una espiral. Todo esto narrado con un estilo visual esplendoroso, de gran intensidad cromática, yna banda musical deslumbrante que envuelven a los personajes y los dotan de todos sus misterios.


2046 (“2046”), China y Francia, 2004. Dirección, guión y producción: Wong Kar-wai. Fotografía: Christopher Doyle, Lai Yiu Fai, Kwan Pun Leung. Montaje: William Chang. Música: Peer Raben y Shigeru Umebayashi. Elenco: Tony Leung, Gong Li, Takuya Kimura, Faye Wong, Maggie Cheung, Zhang Ziyi, Carina Lau, Chang Chen, Wang Sum, Dong Jie y Thongchai Mc Intyre, entre otros. Distribución: Cinematográfica Blancica

Silvia Dioverti: TOTENUCIPA

A primera vista pareciera que totenucipa fuera una voz náhuatl o de algún idioma desconocido o, por qué no, de ese mismísimo castellano tan fecundo del que, según los entendidos, apenas manejamos, en general, un vocabulario de unas quinientas palabras. Pues no. Totenucipa no es otra cosa que la abreviatura o sigla de una frase demasiado larga para oficiar de título en un artículo y que, dicha con todas sus letras, no es más que Todos Tenemos Nuestra Ciruela Pasa.

Ciruela Pasa Número 1: En estos días el presidente HCF inauguró una feria en la que algunos de los lanceros y lanceras de la Misión Vuelvan Caras exponían los productos artesanales que aprendieron a hacer (o perfeccionaron el conocimiento que ya tenían) en los cursos de esa Misión. En una de las paradas el presidente conversó con un grupo de mujeres que exponía una gran variedad de platos, todos pulcramente presentados y protegidos por una película de plástico transparente. “¿Y esto qué es?”, preguntó el mandatario tomando una bandeja. “Pan de pasas, mi presidente”. “¿De ciruelas pasas?”, “Sí, de ciruelas pasas”. Acto seguido el presidente desgarró el envoltorio, agarró uno de los panes, introdujo pulgar e índice y extrajo una ciruela que se llevó a la boca. Casi con gesto displicente, volvió a colocar (en realidad más bien pareció que lo lanzaba) el pan o pastelito en la bandeja de donde lo había tomado, sacó un impoluto pañuelo blanco, se limpió manos y boca, y después de aconsejar que en lugar de trigo utilizaran harina de yuca o de soya para los panes, “¿Tú sabes que a Fidel lo criaron con leche de soya?”, y el habitual “Ja guar yu, Fidel”, con que saluda al presidente cubano cuando lo menciona en sus alocuciones, siguió su camino hacia otros puestos de la feria.

A mí me dio como rabia, me dio como vergüenza ajena. He aquí, me dije, un pelón del protocolo. Si el presidente toma un alimento que está para la venta, y, por puras e inmaculadas que sean sus manos, después de probarlo lo vuelve a colocar en donde lo tomó, ¿cómo le explicamos a los niños que eso no se hace? ¿Qué hace el panadero, el frutero, el perrocalentero de la calle frente a un cliente que haga lo mismo? Se ha sentado un precedente, y lo ejemplos, se sabe, suelen ser más eficaces que las teorías y las palabras.

Ciruela Pasa Número 2. Siempre en el canal 8, que fue allí en donde capté la primera ciruela pasa, vi una reposición de la entrevista a Patch Adams, el conocido doctor que ha hecho de la risa en los hospitales una terapia. Difícilmente podamos encontrar, en este mundo tan descreído del post modernismo, alguien que haya aportado más con tan poco. Poco importa que ya el Rider’s Digest hubiera promocionado la risa como remedio infalible. Una cosa son los chistes políticamente correctos de esa publicación, y otra el haber implantado frente al dolor, la enfermedad y la muerte, la espita de la risa y la sonrisa. Agarré el programa ya empezado, casi cuando estaba a punto de terminar, así que no sé de qué iba al principio. Pero la entrevistadora, intérprete mediante, hizo la pregunta de rigor: ¿Qué piensa usted de nuestra Revolución? ¿Qué piensa del presidente Bush? Sería ocioso repetir todo cuanto se dijo, pero una cosa me quedó clara: el mensaje del Dr. Adams es el amor. Amor de todos para todos, amor desde el gobierno, inclusive; y, entre otras consejos que dio, dijo que “sería bueno que el presidente Chávez no pareciera tan bravo en sus discursos, porque el pueblo norteamericano, que no es muy culto, se asusta cuando lo oye y lo ve gesticular”. Impecable —por rápida y certera— respuesta de la entrevistadora que acotó (las palabras no son textuales mas sí el sentido): Pero el suyo [Bush] casi no habla y comete atrocidades... En cuanto a este último, Adams dijo que era “un ladrón, un asesino, un desastre y un peligro”.

A mí me dio como un no sé qué. Me agarró una emoción extraña —son tan difíciles de definir esas cosas que nos pasan mientras la cabeza está tratando de procesar algo, y otra parte del cuerpo, que nunca sabré a ciencia cierta cuál es, nos dice lo contrario. ¿Por qué sentía que el Dr. Adams, bajo su traje colorido, su zarcillo, sus bigotes, sus gestos teatrales, estaba diciendo algo que no era lo que sus palabras decían? ¿Por qué me parecía que los gestos, calculadamente sobre actuados, o quizás solamente fuera de lugar en el estudio de grabación, estaban como desligados de lo que decía? ¿Por que sentí que quien había sido hasta entonces, Robin Williams mediante (Patch Adams, 1998), casi un héroe, no estaba haciendo faire play? Sentir lo que estaba sintiendo me hacía crecer la culpa y me ponía mal: porque ese sentimiento hacia alguien que ha hecho tanto bien a tanta gente demostraba que yo era bien capaz de fabricar mis propias ciruelas pasas. Pero no podía evitarlo. Una vez más, me dije, la palabra y la idea están muy lejos del acto. Una vez más se aplica aquello que, dependiendo de dónde venga y a quién vaya dirigida, una misma cosa es buena o mala. Una vez más aparece, como signo y como sino de la condición humana, la ciruela pasa. Llamar a alguien ladrón, asesino, desastre y amenaza para la humanidad no es, precisamente, hablar desde el amor. Incluso si la persona a quien van dirigidos esos epítetos los merece. Y muchos más. Aunque en eso de juzgar a alguien “sólo Alá es Justo”, como dicen los árabes...

Acto y palabra, teoría y praxis, realidad y utopía son, hoy como ayer, tan difíciles de conciliar que nos sentimos tentados a tirar la toalla, a pedir que suene la campana y nos libere de estos rounds en los que los únicos que siempre perdemos somos los cándidos.

Ciruela Pasa Número 3: LESESESA. Esta vez parece voz francesa. Pero no es. Ley Seca de Semana Santa. A mí, lo confieso, me emocionó hasta las lágrimas el Decreto. “He aquí, me dije, alguien que de verdad nos quiere, que nos protege de nosotros mismos. Eso debió implantarse hace años. En este asueto santo habrá, sin duda, menos accidentes, menos muertos, menos inválidos, menos luto”. Y andaba como regocijada ante la posibilidad de salir a la calle sin que varios litros de alcohol envasados en un carro que corre a mucho más de cien me embistiera. Pura utopía. Hecha la ley, hecha la trampa. “Se venderá licor desde la diez de la mañana a las cinco de la tarde, pero ni una gota en Jueves y Viernes Santo”. Supermercados, abastos, bodeguitas y tarantines ya tenían, a la hora decretada, largas colas esperando que el réferi sonara su pito para empezar la carrera de la compra espirituosa. Para ciertas cosas somos un pueblo precavido. ¡Ay, las ciruelas pasas!