domingo, octubre 01, 2006

Análisis: ¿POLÍTICA FICCIÓN?

Alrededor de la matanza de mineros e indígenas en La Paragua, al sur de Venezuela, perpetrada el 22 de septiembre por miembros del Teatro de Operaciones Nº 5 y que ha conmocionado a la opinión pública, han surgido informaciones de muy diversas fuentes que serían interesantes articular como quien construye la trama de una novela o el guión de una película. Tal vez la ficción que resulte no sea rigurosamente exacta pero podría ser más poderosa y expresiva que el dato verista. Les propongo un ejercicio narrativo, que no por especulativo dejaría de tener importancia.

  1. Al conocerse la noticia, el ministro de la Defensa, Raúl Baduel, intenta restarle importancia al hecho y lo señala como un acto de defensa ante el ataque de los mineros. Pero el testimonio de un sobreviviente ha dejado a Baduel en una situación comprometida. Desde helicópteros, como en Apocalipse now, se ejecutaron a varios seres humanos. Hay otros testigos que respaldan lo dicho por el minero. Allí hubo una masacre ejecutada a sangre fría. La noticia cobra cuerpo en los medios y se profundizan las investigaciones. ¿Quién puede justificar esta acción? ¿Quién se beneficia con este baño de sangre?
  2. Se sabe que tales mineros habían recibido del Ministerio del Ambiente la promesa de reconvertirlos en productores agrícolas. Pero al cabo de un tiempo, sin entrenamiento técnico ni asistencia financiera, volvieron a sus actividades de extracción, consideradas como letales para el entorno y la naturaleza. Además, es difícil poner a sembrar yuca a un hombre que está acostumbrado a recibir dos millones de bolívares a la semana como trabajador de las minas. También se sabe que algunos —no todos— de esos mineros han desarrollado conductas delictivas en un escenario que es propicio para el robo, el asesinato y el secuestro. Una amiga que hace trabajo social con los yekuana en la Guayana venezolana tiene tiempo denunciando que los indígenas son acosados y perseguidos por los mineros ilegales para desplazarlos de sus territorios y aprovechar sus riquezas naturales. Algunos periodistas de la región hablan de una veintena de yekuanas asesinados. Desde luego, el hecho de que un grupo de mineros deteriore el ambiente o asesine indígenas no justifica la masacre que los miembros del TO5 ejecutaron.
  3. Pero las cosas se complican. Tras las declaraciones de Baduel, vinieron las del ministro del Interior y Justicia, Jesse Chacón, quien en una larga rueda de prensa televisada ofreció detalles de las muertes y desmintió "técnicamente" a su colega de la Defensa. Dicho de otra forma, Chacón tomó el mando del caso. Hay que recordar —especialmente a los lectores fuera de Venezuela— que éste se ubica en el bando del general Jorge Luís García Carneiro, ex ministro de la Defensa y rival de Raúl Baduel —quien fue figura clave en el retorno al poder de Chávez el 13 de abril de 2002— en el juego del dominio interno del chavismo. Luego, el propio Chávez reconocería públicamente que hubo “excesos”, es decir, desautorizó a su fiel ministro de la Fuerza Armada Nacional. Si a esto le sumamos que hace unos meses, a los pocos días de la toma de posesión de Baduel, se llevó a cabo la espectacular fuga del dirigente sindical Carlos Ortega —el preso político más importante para Chávez— y de los oficiales Farías, podríamos deducir que el actual ministro cayó en desgracia.
  4. Pocos días después, el Comando Unificado de la Fuerza Armada Nacional —CUFAN— solicita públicamente autorización para abatir cualquier nave aérea que sobrevuele la región como medida imprescindible en el combate al narcotráfico. En la misma región de la masacre. Solicita también el desalojo de los civiles de la zona —mineros e indígenas— como medida de seguridad. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Qué hay allí? ¿Qué se quiere resguardar? ¿Qué tiene que ver La Paragua con el Hato Piñero, recientemente expropiado parcialmente? Otra amiga, esta vez periodista, de visión aguda e incisiva —llamémosla Madame Estilete— habla de uranio.
    Desde finales de los años setenta del siglo pasado se ha dicho que esa zona es rica en uranio. Incluso, hubo una denuncia contra las misiones religiosas norteamericanas Nuevas Tribus que fue recogida en el documental Amazonas, el negocio de este mundo, del cineasta Carlos Azpurua, hoy firme partidario de Chávez. Desde entonces se habla de uranio. Allí, donde el TO5 ametralló a seres indefensos.
  5. El uranio sería —en este guión o novela— el punto de encuentro entre Irán y Venezuela para el diseño de una geopolítica que rompería el dominio estadounidense sobre el planeta. El rival de Chávez es George W. Bush. Por eso las visitas a Siria, Corea del Norte, Cuba, Irán y Bielorrusia. Por eso el discurso ofensivo en la ONU.
  6. El uranio explicaría por qué un líder como Chávez, caracterizado con los perfiles de cierta izquierda tradicional ya casi extinguida, pueda concretar una alianza "revolucionaria" con el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, considerado dentro y fuera de su país como una personalidad ultraconservadora y ultrareaccionaria. Es el presidente de un país donde se cometen los mayores atropellos contra los derechos humanos, contra la mujer, contra la infancia, contra la libertad de pensamiento. Tal vez sucede que entre ambos presidentes existen más similitudes que diferencias. El nuestro nunca ha podido ocultar su militarismo autoritario y antidemocrático, a pesar de su retórica libertaria.
  7. Mientras Chávez se ocupa del mundo y la lucha antiimperialista, nuestro país —donde residen su capital político y el presupuesto nacional más alto en nuestra historia republicana que le ha permitido llevar a cabo todos sus delirios— se viene abajo en los campos social y económico y comienza —¡qué sorpresa!— a descender la posibilidad de su reelección según las encuestas más recientes. En la entrevista que le hiciera hace unos días Eduardo Rodríguez en Venevisión el presidente lucía inseguro, dubitativo, sin entusiasmo. Patético. Esto también lo confirma Madame Estilete. No es lo mismo andar por el mundo con la chequera geopolítica del petróleo que como un simple líder de “izquierda” desalojado del poder… y sin petrodólares.
  8. ¿Cuál sería el final de esta película? No lo sé. Todo esto es especulativo. Es una sencilla asociación de hechos y posibilidades bajo una estructura lógica de desarrollo hacia un final sorprendente pero inevitable, como diría el maestro Jean-Claude Carrière. Pero, más allá de las limitaciones de la especulación, me imagino a toda la región de La Paragua bajo el control del ejército. Sin mineros ni indígenas. Con iraníes. Con los cómplices. Con la locura de la destrucción. Apocalipse now.