domingo, marzo 25, 2007

Cine: LA GLORIA DE ESPARTA

Si usted pertenece a la cultura de la llamada novela gráfica encontrará bastantes motivos de regocijo al ver esta película. En cambio, si usted es como yo, es decir, un relativo ignorante de esa corriente de la narrativa con dibujos, tan en boga hoy por hoy, encontrará una experiencia audiovisual insólita, sorprendente y sugestiva. 300 es un enorme homenaje cinematográfico a una de las más famosas novelas de este tipo —escrita por el legendario Frank Miller con los aportes de Lynn Varley— que recrea la batalla de las Termópilas, hazaña heroica de 300 espartanos liderados por su rey Leónidas contra el poderoso ejército persa de Jerjes, el amo del mundo en el año 480 antes de la era cristiana.

Estamos ante una épica pero también ante un a estética. El segundo largometraje del director Zack Snyder —proveniente de la publicidad y del clip musical y responsable de La noche de los muertos vivientes— propone una indagación audiovisual —imagen, sonido, ritmo— sobre un planteamiento narrativo y gráfico que se fundamenta en un sentido heroico de la historia creado y desarrollado por Miller. La desmesura entre los tres centenares de espartanos y las decenas de miles de persas se convierte en el punto de partida dramático —de hecho, el film se llama así— para una gesta épica contra la ocupación imperial. Leónidas representa el honor, el orgullo, la sabiduría, la honestidad y la entrega total al colectivo de la patria, en un mundo dominado por el egoísmo y la manipulación. Jerjes es todo lo contrario: el rey de reyes, el rey-dios, el divino, el que aplasta, destruye, soborna y asesina. Es la historia clásica de David contra Goliath, contada desde una perspectiva que no es necesaria y rigurosamente histórica sino simplemente épica.

La puesta en escena desarrollada por Snyder es alucinante, sobre todo en la selección de los encuadres, en el movimiento de la imagen y en la angulación de la cámara —factores sustentados en la excelente fotografía de Larry Fong— y en la poderosa banda sonora en la que la música —de Tyler Bates— y los efectos alcanzan niveles de alta expresión. Las escenas de las batallas semejan fastuosas coreografías orquestadas por un orden supremo de la naturaleza. Ciertamente, sin esta realización grandilocuente la historia de Frank Miller no habría adquirido mayor dimensión.

Este tono narrativo explica el tipo de actuaciones que llevan adelante los miembros del reparto. Es un estilo recitativo inspirado en la tragedia griega y con cierto carácter de Shakespeare. El británico Gerard Butler conduce el personaje de Leónidas de forma creciente, secundando por un elenco de intérpretes no muy famosos pero muy profesionales todos.

Estamos ante una película inusual y sorprendente que se apoya en la violencia para condenar las ocupaciones militares y las amenazas de violar las soberanías nacionales, algo que no ha gustado mucho en los sectores republicanos más conservadores de Estados Unidos, pues advierten una clara alusión a la invasión norteamericana en Irak. Otro grupo de críticos advierten una estética masculina cercana al homoerotismo, lo cual no me parece nada raro en una sociedad como la espartana en la que los valores masculinos —guerrear, defender, proteger— se imponían sobre los femeninos. Hay dos frases que han llamado mucho la atención en la película. La de Leónidas, cuando le grita a sus soldados “esta noche cenaremos en el infierno” y la de la bella y leal reina Gorgo cuando le dice a los atenienses y a los otros griegos que “sólo las mujeres de Esparta parimos hombres de verdad”. Elogio del machismo clásico.

300 (”300″), EEUU, 2007. Dirección: Zack Snyder. Guión: Zack Snyder, Kurt Johnstad y Michael B. Gordon, sobre la novela gráfica de Frank Miller y Lynn Varley. Producción: Gianni Nunnari, Mark Canton, Bernie Goldmann y Jeffrey Silv. Fotografía: Larry Fong. Montaje: William Hoy. Música: Tyler Bates. Elenco: Gerard Butler, Lena Headey, David Wenham, Dominic West y Vincent Regan, entrev otros. Distribución: Warner Bross.

1 comentario:

pablo dijo...

Magnífico comentario a la película de Snyder, y como suele suceder coincido con tu mirada del cine contemporáneo y sus tendencias.Me perdí en los diarios lo de la reacción de ciertos REpublicanos y la asociación que hacen de la trama con la invasión estadounidense a Irak. Vi en cambio la postura de críticos y espectadores iraniés que protestaron la división entre occidentales buenos y bonitos contra persas abominables.Saludos.P.A>