jueves, agosto 31, 2006

Política: EL CUARTO ESCENARIO

Palabras más, palabras menos, hace tres semanas Teodoro Petkoff expuso en una entrevista en El Nacional tres escenarios posibles ante las elecciones presidenciales del próximo 3 de diciembre:
  1. Manuel Rosales gana las elecciones limpiamente y el Gobierno respeta los resultados.
  2. Chávez gana las elecciones limpiamente y la oposición respeta los resultados.
  3. Chávez "gana" las elecciones con fraude, la oposición no acepta los resultados y se arma la grande.

Leí con atención lo dicho por Teodoro -hoy director nacional de estrategia de Manuel Rosales- y estuve de acuerdo con su enfoque. Pero eché en falta un posible -y hasta probable- cuarto escenario:

4. No hay elecciones.

¿Por qué? Por una razón muy sencilla: si a la personalidad mesiánica y autoritaria de Chávez no le benefician las elecciones simplemente las elimina. Los comicios sirven sólo si se ganan. Tras la inscripción de Rosales ante el Consejo Nacional Electoral -que evidenció el resurgimiento de la oposición democrática- y la aparición de la candidatura de Benjamín Rausseo -que paradójicamente no divide a la oposición, más bien la amplía- se aprecia no sólo el descenso del ánimo abstencionista en un amplio electorado opositor que vuelve a tener esperanza en la victoria sino -lo más importante- se pone de relieve el también descenso en la intención de voto hacia Chávez. Según una fuente usualmente confiable el teniente coronel ha perdido siete puntos: de 55 a 48. Un flash de esta mañana me susurra que bajó a 45. Todos sabemos que un padrón electoral artificialmente ampliado conviene al gobierno en la medida que una abstención masiva -como sucedió en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2005- permitiría ahora al oficialismo manipular las cifras a su antojo. En pocas palabras: a Chávez le interesa estimular la abstención. Dicho de otro modo: Chávez no quiere que haya gente en la calle -muy crecida en ánimo y número- dispuesta a acudir a la cita electoral y a defender sus votos. Se le enreda en papagayo. El teniente coronel -quien sólo reconoce como adversario a George Bush- no puede permitir que otro venezolano -o millones de venezolanos, es lo mismo para él- ose disputarle la hegemonía. La sala situacional del Palacio de Miraflores determinará que hay que impedir las elecciones.

¿Cómo? Eso es imposible de saberlo hoy, pero ya se advierte cierto ánimo para actualizar el eterno enemigo de Chávez: la tenebrosa mano del ìmperialismo. El aún oscuro incidente con la valija diplomática estadounidense, la gira que termina hoy y que llevó al teniente coronel por China, Vietnam, Siria, Corea del Norte y Angola, sus continuas y oportunistas declaraciones contra Washington y Tel Avid, su injerencia en la vida política de América Latina, la enajenada conducta del alcalde Barreto y otras manifestaciones de distinto signo constituyen el caldo de cultivo para conformar un cuadro de lucha contra el imperio. Si el crecimiento de la candidatura de Rosales y el debilitamiento electoral de Chávez llegan a cruzar sus líneas es posible que el chavismo deseche la vía electoral para la preservación del poder de su caudillo. Todas las políticas públicas del gobierno -petróleo, relaciones exteriores, infraestructura, área social, educación, economía- han sido diseñadas y ejecutadas para el mantenimiento de Chávez en la presidencia. Después de tanta inversión no puede aceptar la posibilidad de perder unas vulgares elecciones con un candidato venezolano. Recuerden que su rival es Bush. La forma de evadir esta responsabilidad sería declarar a Venezuela en estado de emergencia ante una supuesta invasión yanqui. En los estados de emergencia -como se sabe- no puede haber elecciones. Tengo un amigo que prefiere esta resolución dramática pues pondría de manifiesto ya no la vocación sino la conducta totalitaria y militarista de esta patología que nos gobierna. Según mi amigo, si ganara Rosales las elecciones tendríamos a un temible Chávez en la oposición controlando la Asamblea Nacional y la mayoría de las gobernanciones y alcaldías y pidiendo un referendo recocatorio en tres años o presentando su candidatura en 2012. En cambio, si se declarara dictador, tras decretar un estado de emergencia, las acciones de la resistencia se legitimarían y terminarían erradicando la figura "democrática" del presidente. Lo inhabilitaría políticamente. Pero el costo de esta acción me sigue pareciendo demasiado alto.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ayer domingo 3/9/06, en la columna del director de Últimas Noticias, Sr. Eleazar Díaz Rangel, quien está identificado con el proyecto que promueve Chávez, citaba unas estadísticas que ubicaban al candidato de la oposición, es decir a Rosales, en un 21% de aceptación en la población votante. A mi parecer una muy buena cifra, tomando en cuenta que la campaña recién comienza. La tarea es ardua y difícil. Queda poco tiempo: mientras Chávez tiene 8 años de campaña, el candidato Rosales apenas estará rondando los 15 días de actividad.
Todavía tenemos que ver como "pega" la postulación de Rosales en los sectores populares, quienes a la hora de la verdad son los que deciden!.

Pecos dijo...

Alfonso: ¡Prepárate!