
El 3 de diciembre es apenas un atisbo de lo que nos espera. Chequear la papeleta de las máquinas de votación es un tenue relámpago de la tormenta que se avecina. ¿Cuáles son las opciones, TODAS potencialmente viables?
1. Que la oposición gane y que el militar gobernante entregue. Posible más muy poco probable, casi inverosímil.
2. Que la oposición gane y el militar gobernante no entregue. Perfectamente posible, lo más probable.
3. Que la oposición pierda y reconozca su derrota. ¿Será esto posible?
Es este último punto en el cual me quiero detener. Es mi criterio personal que existen indicios de que el militar gobernante, más allá de las impunidades realizadas en las cedulaciones piratas o en la amedrentación alimentada con las “captahuellas”, pueda ganar voto sobre voto. Pero no podemos deprimirnos nuevamente. Tenemos que aceptar que aquello es dable y que es entonces cuando la verdadera lucha comienza. Votar el 3 de Diciembre no es un voto para el 4, o el 5, ó el 6. Es una acción que dispara toda una voluntad para el futuro, para los próximos años, por nuestros hijos y nietos… contra lo malignamente vertical, dictatorial, impositivo, y hacia lo horizontal, democrático, electivo. Contra la ignorancia de los conocimientos arcaicos, la mediocridad, las hábiles formas de controlar la voluntad del ciudadano, la falsedad de la igualdad y del colectivismo…… hacia el moderno conocimiento de los nuevos paradigmas, la sublimidad del espíritu, la auténtica democracia, el rescate del genuino humanismo en pos del respeto a la conciencia individual.
VOTA EL 3 DE DICIEMBRE PARA, POR Y HACIA EL FUTURO.
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