miércoles, marzo 21, 2007

Cultura: LO QUE VENDRÁ


Desde el 30 de marzo en Corp Group

VUELVE LA REVOLUCIÓN DE CHOCRÓN

Evocaremos a José Ignacio Cabrujas y Rafael Briceño. Los imaginaremos, de nuevo, interpretando a una pareja de homosexuales que busca transformar la vida ante lo inminente? Aquel diálogo intenso y conmovedor, escrito por Isaac Chocrón, se llamó La revolución y se convirtió en un emblema del teatro venezolano de los setenta. Años después Gustavo Rodríguez y Mariano Álvarez repitieron la hazaña. Ahora les toca a Basilio Álvarez y Héctor Manrique enfrentan el duro reto de dirigir e interpretar una pieza que adquiere hoy una nueva dimensión.

Desde el viernes 30 de marzo y en los espacios del Centro Cultural Corp Group, Alvarez y Manrique interpretarán a Gabriel y Eloy, el patético dúo de homosexuales cuyas existencias entran en crisis. ¿Una revolución personal? ¿Una rebelión ante lo inevitable? ¿Una manera de rescatar el pasado ante la decadencia del presente? Hay que ver el nuevo montaje para responder estas inquietudes. La producción es de Carolina Rincón y el vestuario de Eva Ivany.

Las entradas están a la venta en la taquilla del Centro Cultural Corp Group y tienen un costo de Bs. 25.000 los días jueves, y de viernes a domingo Bs. 30.000. El horario de las funciones es de jueves a sábado a las 8 de la noche y los domingos a las 6 de la tarde.

la-mari-de-chambao.jpgEl 21 de abril en el Aula Magna de la UCV

CHAMBAO TRAE A VENEZUELA SU NUEVO DISCO

Una buena noticia: el flamenco chill está de vuelta con la banda de mayor éxito de los últimos años. En apenas un mes la tendremos en Caracas, liderada por La Mari, una mujer que es sinónimo de coraje.

Otra buena noticia: la recopilación de toda la discografía del sorprendente grupo español se encuentra en Caminando 2001-2006, que es el disco que presentará en Venezuela.

Tercera buena noticia: además incluirá un tema inédito y un dvd con el concierto Chambao puro. Todo esto el 21 de abril en el Aula Magna de la UCV. ¿Qué más se puede pedir?

afiche-cortos-muy-cortos-2.JPGEl cine de los grandes retos creativos

CORTOS MUY CORTOS… PERO MUY GRANDES

Caracas será la primera ciudad latinoamericana que se incorpora al Festival Internacional de Cortos Muy Cortos cuando se lleve adelante mundialmente los días 4, 5 y 6 de mayo. Aquí se proyectará en las salas de Cines Unidos con la distribución de The Media Office. Y lo mejor de todo es que participarán diez cortometrajes venezolanos.

En esta novena edición de este innovador festival cinematográfico que muestra lo mejor del cine mundial de breve duración participarán películas de máximo tres minutos, producidas en todo el planeta.

Para la edición del año pasado, 37 ciudades celebraron el festival simultáneamente durante un fin de semana. Esta red se desarrolló con el apoyo de los servicios culturales municipales, los centros culturales, las salas de proyección alternativas y las asociaciones audiovisuales locales.

En la novena edición del festival, 2007, se cuenta con 50 ciudades alrededor del mundo y Caracas se suma como la puerta de entrada a América Latina. La premiación se realizará simultáneamente en más de 50 ciudades los días 4, 5 y 6 de mayo.

Entre los países participantes se encuentran Francia, Suecia, Alemania, Italia, Rumania, Canadá y Venezuela, país del cual se encuentran inscritos 10 cortos actualmente después de la preseleccion. La entrega de premios se realizará vía Internet permitiéndoles así a los participantes y votantes a nivel mundial, enterarse de los resultados simultáneamente.

El Festival Internacional de Cortos Muy Cortos es una producción de The Media Office con el apoyo corporativo de Cines Unidos, Chivas Regal 12 años, Planeta 105.3 FM, átano Verde, 100.7 FM la Radio del Ateneo de Caracas y Versace.


lunes, marzo 19, 2007

SUMARIO: 19-03-07

Hola amigos en Venezuela y el mundo.

Este edición de Ideas de Babel es breve pero sustanciosa.

Comenzamos en Política Ficción con una pregunta --¿Sindicatos socialistas?-- para analizar las contradicciones de un sindicalismo chavista que no ha podido estar al servicio de los trabajadores sino de los intereses de Hugo Chávez.

En la sección Democracia los invitamos a sumarse a la campaña de firmas de apoyo a RCTV y a la sociedad venezolana --ante el zarpazo del gobierno contra la libertad de expresión-- que impulsa la asociación civil Liderazgo y Visión a través del sitio http://pueblolibre.net/apoyo_rctv.php.

En Cine nos ocupamos de El buen pastor, segundo largometraje dirigido por Robert De Niro que aborda los orígenes de la CIA y los conflictos personales de un agente, y en Letras de la muy interesante novela La otra isla, del venezolano Francisco Suniaga, que muestra la cara profunda de Margarita.

En su agudo artículo de todas las semanas, Trino Márquez desnuda las contradicciones de eso que llaman de forma adulante "el pensamiento de Hugo Chávez" y lo expone como expresión del oportunismo "teórico".

Visiten también
  • El Blog de Alfonso Molina en www.noticierodigital.com o http://blogs.noticierodigital.com/alfonso/
  • El Blog Crítico en www.grancine.net.

Gracias.

Alfonso

domingo, marzo 18, 2007

Política Ficción: ¿SINDICATOS SOCIALISTAS?

Desde su llegada al poder Hugo Chávez ha impulsado el desarrollo de un movimiento sindical de corte bolivariano que agrupe a distintas organizaciones bajo el paraguas de la Unión Nacional de Trabajadores, central obrera alterna a la Confederación de Trabajadores de Venezuela, es decir, una respuesta propia al sindicalismo de la IV República.

Con la ayuda del Ejecutivo, especialmente del Ministerio del Trabajo, en ocho años la UNT ha logrado controlar el movimiento obrero. Ha nacido un nuevo proletariado, vocean sus dirigentes. Un proletariado que respalda el proceso bolivariano. La UNT ha logrado desplazar a la CTV con el apoyo autoritario del gobierno —lo que no pudo hacer por la vía electoral Aristóbulo Isturíz cuando intentó vanamente disputarle la presidencia de la CTV a Carlos Ortega— y trabaja arduamente para convertirse en el brazo político que le dé soporte popular al chavismo.

El trabajo sindical, tradicionalmente, se traduce en más convenciones colectivas, más reivindicaciones, mejores condiciones de trabajo, etcétera, pero para sorpresa de algunos dirigentes sindicales del chavismo —que ya están despertando— las convenciones colectivas del sector público están paralizadas. Cada vez más el Estado —fundamentándose en los principios de la participación y el protagonismo popular que propugna la Constitución Nacional— manifiesta querer convertirse en el gran protector y promotor de la pequeña y mediana industria, de las cooperativas, de las empresas familiares y microempresas. Es decir, creador y protector de todas estas figuras en donde no cabe el sindicalismo.

Pronto han comenzado a surgir las contradicciones internas en la UNT y sus sindicatos afiliados. Por los menos dos corrientes se disputan agriamente el liderazgo. Una representada por Marcela Maspero, dirigente que ha merecido la confianza de Chávez y a menudo se le ve sentada a su lado en los actos oficiales, y la otra por Orlando Chirinos, hombre del sindicalismo "nuevo" que busca su definición revolucionaria, no a través del poder ni del gobierno, sino en el espacio que le dan las organizaciones sindicales. Ambos son los representantes de una lucha interna que, desde afuera, se aprecia muy intensa. Pero la existencia de dos o tres tendencias en pugna constituye algo perfectamente natural dentro de una organización de masas. No habría que alarmarse por ello en un sistema democrático.

Los problemas que acuchillan al movimiento sindical en general —más dramáticos aun en el sindicalismo chavista— son otros. Desde el punto de vista del socialismo marxista, son graves y contradictorios el derecho del trabajo y el sindicalismo. concebidos como “inventos del capitalismo” para perpetuar la contradicción entre el capital y el trabajo. En el modo de producción socialista no existe sindicalismo auténtico pues la patronal está representada por el gobierno revolucionario. En la dictadura del proletariado no puede haber sindicatos que saboteen el proceso... del proletariado. Allí están los ejemplos históricos de la Unión Soviética y la República Popular China, y los ejemplos nuestros de cada día.

En el sector energético, los sindicatos de las empresas mejoradoras del crudo pesado que pasarán a ser controladas por PDVSA en mayo, ya han sido notificados —decreto por delante— que se regirán por la convención colectiva de PDVSA. Esto quiere decir que han perdido su derecho a negociar colectivamente con sus verdaderos empleadores: Sincor, Ameriven, Petrozuata o las contratistas.

Los sindicatos de la C.A. Electricidad de Caracas están a la expectativa. ¿Qué pasará con la CANTV? Sólo es cuestión de tiempo.

El segundo problema —no por ello menos importante— que se evidencia en el sindicalismo bolivariano es el gusto por el poder estatal de sus dirigentes. Los venezolanos estábamos acostumbrados al poder del buró sindical de Acción Democrática. Éste ponía y quitaba candidatos a presidente de la República (¿recuerdan el caso de Leoni?), siempre tenían un número significativo de votos en el Congreso de la República, pero no dejaban de ser “sindicalistas”, esto es, legislaban desde el parlamento para los trabajadores, desarrollaron la convención colectiva como instrumento de acuerdos entre intereses contrarios, diseñaron un sistema de seguridad social en franco diálogo con los empresarios. Esto hay que reconocerlo y decirlo hoy sin querer defender los peores momentos de la antigua CTV.

A estos sindicalistas y gremialistas chavistas que están en la Asamblea Nacional, por ejemplo, habría que preguntarles por qué no han sido capaces de cumplir con el mandato constitucional de reformar el régimen de prestaciones sociales, por qué no han aprobado el proyecto de Ley de Cogestión, aparente bandera del chavismo, por qué los sindicalistas del Ejecutivo, el ministro del Trabajo y el actual Canciller no han representado los intereses de su clase. Les ha gustado el poder.

Lo cierto es que cada vez más, en Venezuela, el Estado es dueño de los medios de producción. Es decir, el gobierno revolucionario es el gran patrón. A ese patrón se deben enfrentar ahora los dirigentes de la UNT. Es la nueva imagen de The Big Brother, como diría George Orwell en su premonitoria novela 1984, escrita precisamente en 1948, tras tomar la URSS el control de la mitad de Europa.

¿Qué papel van a jugar los sindicatos chavistas, en las próximas protestas populares que se avecinan producto de la situación económica? ¿Correrán con la misma suerte de los trabajadores informales? ¿O reaparecerá su combatividad histórica? ¿Estarán preparados para la represión que se les avecina?

Solo ellos tienen la respuesta.

sábado, marzo 17, 2007

Sociedad: EN APOYO A RCTV Y A LA SOCIEDAD VENEZOLANA

La tentación totalitaria de la que hablaba Jean François Revel es cada vez más una realidad en Venezuela. Cuando el Supremo habla hay que obedecerle. No le basta con dominar a los suyos. Quiere dominar la vida de todos. Tiene que impulsar la hegemonía de un modelo de sociedad a través del control de todas sus vertientes. La hegemonía del partido, a pesar de la disidencia de Podemos, el PPT y el PCV, que pasan a convertirse en "casi oposición". La hegemonía educativa que pretende acabar con las instituciones privadas, sean laicas o religiosas. La hegemonía ideológica, que impone el tema y los límites de la discusión teórica. Y la hegemonía comunicacional, ya sea adquiriendo medios, sometiéndolos o simplemente eliminándolos. Busca el partido único, la educación única, la comunicación única. El pensamiento único.

Ante este panorama, en la asociación civil Liderazgo y Visión estamos promoviendo una campaña de respaldo a RCTV, lo cual significa un respaldo a la defensa de los derechos de todo el conjunto social venezolano. Permitir el cierre de la televisora que tiene más de medio siglo trasmitiendo su señal es permitir que ese pensamiento único se esparza por todo el mapa nacional.

Es muy fácil adherirse a la campaña. Sólo tienen que acceder a http://pueblolibre.net/apoyo_rctv.php y colocar sus datos para sumarse a esta iniciativa ciudadana. Si ya han firmado, pueden seguir colaborando, distribuyendo el enlace entre tus allegados. Estamos seguros que por esta vía podemos recoger la voz de muchos que se oponen a la implantación de una hegemonía comunicacional en nuestro país y que están a favor de la libertad y de la democracia.

Otra manera de colaborar es colocando la consigna "Apoya a RCTV con tu firma en http://pueblolibre.net/apoyo_rctv.php " en el espacio de mensajes personales del Messenger.

viernes, marzo 16, 2007

Cine: LOS ASESINOS TAMBIÉN CANTAN VILLANCICOS


Hay una escena en El buen pastor —segunda película dirigida por Robert De Niro— que sintetiza el drama de unos hombres enajenados que llevan sus creencias patrióticas y políticas hasta el campo de la muerte y la destrucción. Es Navidad y un grupo de fundadores de la CIA se reúnen en un hogar, con esposas e hijos, para cantar villancicos. Los rostros de aquellos hombres que entonan muy devotamente Jingle Bell son los mismos rostros que de manera fría e implacable ordenan un atentado, torturan a un presunto agente doble y terminan destruyendo familias. Los asesinos también son cristianos.

De Niro tardó 13 años en volver a la realización y lo hizo de forma muy personal. El buen pastor no es una película comercial… pero merecería serlo, dada su calidad intrínseca. El origen y la conformación de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense —al surgimiento de la Guerra Fría— define cuál será su conducta medular hasta nuestros días. Creada para combatir el comunismo y a la Unión Soviética, la CIA devino en una maquinaria de muerte y destrucción, incluso más allá de sus objetivos iniciales.

El fanatismo y la obsesión se hallan representados en Edward Wilson, brillante egresado de Yale que es reclutado en 1939 por la antigua Oficina de Servicios Estratégicos —la OSS, según sus siglas en inglés, precursora de la CIA— cuando se inicia la II Guerra Mundial en Europa y comienza la hegemonía del nazismo. Wilson es un patriota inquebrantable, nadie puede dudarlo, pero también el responsable de la muerte de personas. Es un ciudadano ejemplar, pero no puede brindarles a su esposa y a su hijo la calidez del amor. Es capaz de sacrificarse por el deber, sin detenerse ante el dolor ajeno. Su patología le impide liberarse de sus miedos originados en su trágica infancia. Este personaje contradictorio y complejo, tan bien dibujado por Matt Damon, funciona como suerte de conciencia del asesino universal. Es un hombre que lucha contra sí mismo sin que pueda encontrar una verdadera victoria.

Ni De Niro ni su guionista Eric Roth intentan disculpar la patológica conducta de Wilson ni proponen una comprensión amable del rol de la CIA en la geopolítica de la Guerra Fría. Por el contrario, lo que el hilo narrativo pone de manifiesto, yuxtaponiendo distintos momentos históricos, es la condición perversa de toda aquella cruzada cuyos fines justifican los medios. Desde la plausible lucha contra los nazis en 1939 hasta el error político y humano de la invasión a la cubana Bahía de Cochinos o, según prefiera, Playa Girón en 1961.

Wilson es blanco, anglosajón y protestante —casi una redundancia— en una sociedad impregnada por la heterogeneidad étnica, religiosa y política. Por ello las secuencias de la fraternidad casi secreta de los Skulls and bones —de donde salen los cuadros del conservadurismo político de los Estados Unidos— marcan el tono inicial del film, signado por el secretismo, la supremacía wasp y los valores del anticomunismo. Pero en poco se diferencian las conductas institucionales de la CIA y el KGB. Sus agentes fueron programados hechos para lo mismo. Sobre todo en un mundo polarizado donde nadie podía confiar en nadie… ni siquiera en la familia.

Como buen actor que es, De Niro conformó un elenco de primera encabezado por Matt Damon y secundado por Angelina Jolie, Alec Baldwin, William Hurt, John Turturro y el propio De Niro. El buen pastor es, por encima de todo, una gran película de actores, cuyas interpretaciones van más allá de lo tradicional.

¿Qué habría que reprocharle a El buen pastor? Sin duda, su duración de casi tres horas y el ritmo narrativo de su primera hora, excesivamente lento.

Calificación: 8,5 /10

EL BUEN PASTOR (“The good sheperd”), EEUU, 2006. Dirección: Robert De Niro. Guión: Eric Roth. Producción: James G. Robinson, Jane Rosenthal y Robert De Niro. Fotografía: Robert Richardson. Montaje: Joel Cox y Gary D. Roach. Música: Marcelo Zarvos y Bruce Fowler. Elenco: Matt Damon, Angelina Jolie, Alec Baldwin, Tammy Blanchard, Billy Crudup, Robert De Niro, John Turturro, William Hurt, Michael Gambon, entre otros. Distribución: Cinematográfica Blancica.

Letras: LA OTRA MARGARITA DE FRANCISCO SUNIAGA

En las 258 páginas de La otra isla se siente el olor a misterio y dolor, se aprecia el sabor del sexo y la sal, se adivina la presencia del sol y la arena. La primera novela del abogado margariteño Francisco Suniaga cobra vigor a través de una trama que no por sensual y emotiva deja de tener una lógica implacable. Una anciana alemana arriba a Margarita para investigar la insólita muerte de su hijo Wolfgang, sin saber que desencadenará una historia secreta de locura y pasiones. Pero más allá de la intriga y la pesquisa policial se revela poco a poco una ínsula desconocida, alejada del turismo, poseída por sus propios dramas.

El año pasado me topé con La otra isla en los estantes de Noctua y me dejé llevar por sus párrafos iniciales. La devoré en breve tiempo y descubrí una visión interna de Margarita que escapa de los tópicos para mostrar distintos rostros ocultos. Hace unas noches volví a hojearla y de pronto me encontré, de nuevo, en un recorrido textual con el que pude ratificar la calidad de esta novela venezolana.

El verdadero personaje conductor de la trama es José Alberto Benitez, abogado margariteño que habla alemán y posee un pasado izquierdista y que funciona —al menos para mí— como una especie de alter ego del autor. Ese hombre, que guarda su propia dosis de misterio, es quien investiga la muerte en Playa El Agua de un joven alemán que —años antes— arribó a la isla con su esposa Renata y se dejaron seducir por la exuberancia del Caribe. Es el relato de una atracción enajenante expresada en varias vertientes que conducen a distintos dramas contenido en uno mayor. Pero también Benitez es ese extraño y solitario hombre que matiza sus días con la lectura del Joseph Conrad de El corazón de las tinieblas, como para dejar en claro que en medio de la luminosidad de Margarita también se manifiestan las tinieblas de la locura y el desamor.

Edificada sobre el encuentro de dos culturas —la alemana y la insular— y sobre la necesidad de comprender las razones de la muerte y la sexualidad, la historia imaginada por Suniaga se sumerge en los cánones de la intriga para narrar una historia fascinante que involucra la demencia y la sensualidad. Wolfgang no sólo cede ante los encantos del trópico sino que enloquece con las peleas de gallo, al punto de abandonarlo todo por la sangre y la crueldad. Renata observa cómo se transforma su esposo y asiste a sus propios cambios como mujer. Ese punto de desequilibrio de los personajes es lo que permite que la trama adquiera nuevos rumbos y que el autor exprese la esencia de una isla que va más allá del turismo y las playas. Los oscuros códigos de la cultura de los gallos, las relaciones utilitarias del turismo con la naturaleza, el hallazgo del paraíso del buen salvaje y el abandono sistemático del vínculo amoroso son los factores que convergen en torno de una historia que puede suceder perfectamente en este lado del mundo.

Pero lo más sobresaliente de La otra isla reside en la sorprendente destreza narrativa del autor, tanto en el plano de la estructuración y la yuxtaposición textuales como en el criterio de uso de ciertos recursos. Digo sorprendente porque nunca antes había leído algo de Suniaga. Se aprecia que es una novela bien pensada, preparada a fuego lento, con largas horas de corrección de un escritor muy profesional. Por añadidura, la edición de Oscar Todtman Editores posee el cuidado de un joyero que prepara una pieza de alto valor. Una de las mejores lecturas de los últimos tiempos.

LA OTRA ISLA, de Francisco Zuniaga. Oscar Toddman Editores, Caracas, 2005.

Trino Márquez: ¿QUIÉN ENTIENDE SU PENSAMIENTO?

La Presidenta de la Comisión de Educación de la Asamblea Nacional, María de Queipo, sin que se le moviera un músculo de la cara, declaró en días recientes que habría que introducir el “pensamiento” del Presidente de la República en el sistema educativo. Estoy convencido de que sería mucho más provechoso para el país que ocurriera exactamente lo contrario, pero en vista de la sugerencia —que seguramente se convertirá en mandato inapelable en el curso de los próximos meses, dado el desvergonzado culto a la personalidad que campea entre los oficialistas— vale la pena preguntarse de cuál “pensamiento” está hablando la referida diputada. Más allá de su insaciable afán por eternizarse en el poder, como todo autócrata que se respete, definir las ideas y principios del comandante resulta más difícil que descifrar un códice maya, pues un día dice una cosa y acto seguido afirma otra que, incluso, suele ser la contraria. Me referiré sólo a algunos ejemplos que muestran su incoherencia.

Una de sus afirmaciones más socorridas es que el capitalismo (la economía de mercado) es cruel e inhumano, mientras el socialismo es solidario y profundamente humanista. De allí su proyecto del socialismo del siglo XXI. Esta convicción debería llevarlo a combatir el capitalismo allí donde se encuentre. Sin embargo, ¿qué ocurre en la práctica? El socialismo o — mejor dicho— el comunismo chavista, se funda en una presencia abusiva del Estado en todas las esferas de la vida social. Por ahora el rasgo más sobresaliente y que afecta más a la población es la intervención estatal en la actividad económica. La incapacidad del aparato productivo interno para elevar la oferta de bienes manufacturados, de modo que se satisfaga la demanda doméstica, así como la sobrevaloración del dólar oficial, han disparado las importaciones hasta niveles nunca vistos.

Esas importaciones, por cierto, han paliado la escasez. Para aumentar la producción nativa habría que estimular la inversión privada, para lo cual se requiere crear las condiciones apropiadas: desmontar progresivamente los controles de cambio y de precio, respetar la propiedad privada, eliminar los instrumentos jurídicos punitivos, favorecer los beneficios con base en el aumento de la inversión y la productividad. Sin embargo, el comandante emprendió el camino inverso: los controles se han exacerbado al igual que el acoso a la libre iniciativa. El Gobierno, a través de una campaña igual de costosa que de ineficaz, señala como responsables del desabastecimiento y la inflación a unos supuestos acaparadores y especuladores, que lo más que pueden haber cometido es un delito menor.

Mientras dentro del país se hostiga a los productores nacionales, se descalifica la economía de mercado y se demoniza al capitalismo, el Presidente de la República importa bienes, como la carne traída de Colombia, que son fabricados dentro de los cánones de las economías libres altamente competitivas. El jefe de Estado ataca y destruye al capitalismo dentro de la nación, pero fomenta la inversión privada, el empleo asalariado y la ganancia de los empresarios foráneos. En Venezuela, comunismo del siglo XXI; en el exterior, capitalismo clásico.

Otra incongruencia es su visión de la ganancia y el “precio justo”. Según sus palabras la ganancia capitalista es inmoral. Las fábricas deben producir para satisfacer las necesidades básicas de la sociedad y, por lo tanto, el precio de los bienes tiene que ser aquel que permita recuperar los costos de inversión. Veamos qué pasa con el petróleo, principal fuente de donde brota el poder del primer mandatario. En Venezuela el barril de crudo cuesta producirlo entre $12 y $15, sin embargo, actualmente se cotiza en los mercados internacionales entre $50 y $55. Estos precios, que a Hugo Chávez le parecen muy bajos, representan una ganancia cercana a 400%, algo escandaloso aplíquesele el rasero que se le aplique. Lo que explica que un producto se venda cuatro veces por encima de su costo de producción es la ley de la oferta y la demanda. El crecimiento de la economía mundial y la falta de fuentes alternas de energía en gran escala, dispararon la cotización internacional de los hidrocarburos. Si el Presidente fuese consistente con los principios que dice sostener para los empresarios privados del país, tendría que convocar con urgencia una reunión de la OPEP para que la organización fije el “precio justo”, lo cual significaría bajarlo, y, además, para que eleve la producción, pues sus miembros estarían cometiendo una injusticia al controlar la oferta para mantener el precio del barril en un nivel muy elevado. No obstante, hasta donde se sabe, lo que hace es frotarse las manos con cada jalón hacia arriba del oro negro.

El comandante ataca al imperialismo norteamericano y a quien pretende convertir en su archirival, Geoge Bush. Uno de los rasgos del imperialismo consiste en no respetar la autodeterminación de los pueblos, violar el principio de la no intervención y, basado en su poder, entrometerse en la vida de los pueblos que “imperializa”. El teniente coronel, en la escala en la que se mueve, se comporta como un imperialista de los más ortodoxos.

Utilizando el poder de los petrodólares, le impuso al complaciente Néstor Kirchner un acto humillante en el que el Gobierno argentino quedó muy mal parado, por la debilidad que mostró y por lo bochornoso del espectáculo. Habría que imaginarse por un momento de qué modo actuaría el señor Chávez si en vez de ser el Presidente de una nación modesta como Venezuela, lo fuese de los Estado Unidos. Stalin, con sus tanques y su Ejército Rojo, sería una inocente criatura frente a la vocación expansionista del comandante tropical.

La reciente gira por varios países de la región intentando vanamente competir con Bush, mostró un Chávez megalómano, fatuo, pero sobre todo extraviado. Se nota que carece de las coordenadas para comportarse como un verdadero jefe de Estado, capaz de anteponer sus intereses personales a los fines estratégicos de la nación. En esta materia Lula y Tabaré Vásquez le dieron una lección.

Frente a estas y muchas otras incongruencias, ¿ su “pensamiento” sirve de ejemplo? ¿Es conveniente introducirlo en las escuelas?


tmarquez@cantv.net


domingo, marzo 11, 2007

SUMARIO: 12-03-07

Hola amigos en Venezuela y el mundo.

Las contradicciones y el oportunismo de ciertos sectores empresariales ante la puesta en marcha del socialismo del siglo XXI es el tema de Política Ficción que abre esta edición de Ideas de Babel.

En la sección Cine me ocupo de Soñadoras, de Bill Condon, y en Letras de la exitosa y controvertida novela Sin tetas no hay paraiso, del colombiano Gustavo Bolívar Moreno, y del libro de entrevistas Habla el que se fue, conjunto de testimonios del dirigente sindical Carlos Ortega recogido por el historiador e investigador Agustín Blanco Muñoz.

Gerver Torres contextualiza la escandalosa cifra de muertos en las cárceles venezolanas, mientras Trino Márquez desmonta la fragilidad de la fe marxista de Hugo Chávez. Finalmente, Alonso Domínguez revisa la iconografía típica de lo venezolano y se pregunta qué somos en realidad.

Visiten también El Blog de Alfonso Molina en www.noticierodigital.com y el Blog Crítico en www.grancine.net.

Gracias.

Alfonso

sábado, marzo 10, 2007

Política Ficción: ¿EMPRESARIOS SOCIALISTAS?

No es pesimismo decir que en el socialismo del siglo XXI no caben los empresarios. No cupieron en el del siglo pasado, ¿se acuerdan? En el modo de producción socialista la actividad económica en su totalidad la ejerce el Estado, no los particulares. Y en el proceso rojo que avanza en Venezuela no estamos hablando de socialdemocracia ni de gobiernos socialistas en sociedades democráticas liberales y capitalistas, como los hay o ha habido en Francia, España o Chile. Ni siquiera hablamos de la República Popular China, donde el partido comunista insta al desarrollo del modo de producción capitalista y —oh, sorpresa— hay cada vez más empresarios que amasan atractivas fortunas y generan empleos a millones de conciudadanos. Por cierto, una buena parte de esos trabajadores son niños.

No, tenemos una verdad como una catedral: cuando hablamos del socialismo del siglo XXI estamos hablando del socialismo marxista al estilo de Cuba, Corea del Norte y la Unión Soviética del siglo pasado.

En el reacomodo del poder en Venezuela —a lo largo de los ocho años del dominio de Hugo Chávez— se han operado transformaciones muy importantes en el campo de la actividad privada venezolana. Para empezar podemos hablar del grupo de empresarios que a lo largo de 1998 financió la campaña del entonces candidato de la llamada antipolítica. Chávez estaba dispuesto a permitir el enriquecimiento de algunos sectores empresariales, siempre y cuando no quisieran intervenir en lo político. O dicho de otro modo: en sus mecanismos para perpetuarse en el poder.
Una vez investido como Presidente de la República, Chávez no tardó en declararse a favor de la Tercera Vía que Tony Blair proclamaba desde Londres. Esa fue su manera de mantener una posición crítica frente al capitalismo sin asumir una definición claramente socialista. Ni capitalismo ni socialismo sino todo lo contrario, como dijo Carlos Andrés Pérez en su primer mandato.

Fue el inicio de una película que se iba desarrollando con escenas de amor y odio mientras dos tipos de negocios avanzaban: el económico para el sector privado y el político para el gobierno. Lejanos tiempos cuando Chávez aún no hablaba del socialismo del siglo XXI.

De aquella ingenuidad —¿existe en los negocios tal cosa?— de algunos sectores empresariales se pasó a otra etapa mucho más crítica a partir del primer paro general convocado el 10 de diciembre de 2001 por la Fedecámaras comandada por Pedro Carmona Estanga. En ese momento la película no se desarrolló como se esperaba y aparecieron unas leyes que fueron producto de la primera habilitante. Entonces, algunos empresarios comenzaron a darse cuenta que la presión democrática ejercida por su dirigencia no encontraba eco. El gobierno hasta ese entonces tan solo amenazaba al propietario de grandes extensiones de tierra —¿se acuerdan de la ruptura de la Gaceta Oficial?— y a los padres de familia —craso error— ante la reforma ideologizada de la educación. Por cierto, ¿qué será de la vida de los supervisores itinerantes?

Por supuesto, otros sectores —básicamente del sector financiero— continuaban tranquilos y nuevos empresarios adquirieron los bienes productivos a otros empresarios que sí veían con mayor claridad —para esa época— que vendría lo que después se llamaría el socialismo del siglo XXI .

La presión empresarial —no eran todos los que estaban ni estaban todos los que eran— continuó hasta final del paro petrolero el 2 de febrero de 2003, con la participación decidida de la Fedecámaras liderada por Carlos Fernández. Desde ese momento se abrió paso el reacomodo del poder económico venezolano. ¿Se acuerdan de la talanquera? ¿Existe la inocencia en el mundo de los negocios?

Buena parte del sector financiero y de las telecomunicaciones —las dos actividades privadas de mayor crecimiento— se cuadró con las estrategias económicas del gobierno y, sin duda alguna, extrajo nada desdeñables beneficios de esta alianza. Empresarios que antes habían sido adversarios directos se plegaron a las oportunidades de negocios que Chávez abrió en aquel entonces para ellos.

En la otra orilla, otro sector de los emprendedores privados —más conscientes del peligro que se avecinaba y con mayor solidez ética— decidió mantenerse al margen de los negocios del oficialismo. Tomaron una posición mucho más digna aunque también más riesgosa.

Tal fue la cantidad de dinero que el gobierno puso en la calle que un directivo de una muy importante cámara binancional de comercio llegó a afirmar que los hombres de negocios estaban participando en una gran fiesta con excelentes dividendos. Alguien que estuvo presente en esa reunión le respondió que sí, que era una gran fiesta millonaria pero paradójicamente el whisky que estaban sirviendo estaba adulterado y que el ratón sería tremendo. Algunos ya han comenzado a despertar con resaca.

Hace dos meses, despuntando los primeros días de enero, Chávez radicalizó su discurso y puso proa hacia lo que él llama el socialismo del siglo XXI, que más allá de la mitología romántica de la revolución significa algo groseramente concreto: la estatización y el control directo y total sobre la actividad productiva, la industrial y la comercial. Cada vez más se achica el campo de lo privado. Chávez, el gran propietario de todo, incluida la red más importante de medios de comunicación, acaba de estatizar la mayor parte de la actividad petrolera, toda la energía eléctrica del país, la mayor operadora telefónica y amenaza con hacer lo mismo con la cadena productiva de los alimentos.

Tenemos algunos capitanes de las finanzas, las telecomunicaciones, la construcción, los medios de comunicación y la industria manufacturera que han apostado al enriquecimiento a la sombra de Chávez. El oportunismo es mal consejero para "los inocentes". Prefieren calzarse las botas rojas sin recordar una verdad tan grande como una catedral: en el socialismo real no hay empresarios.

viernes, marzo 09, 2007

Letras: LAS TETAS DEL PARAÍSO Y EL INFIERNO DE LA SILICONA

El nada sorprendente éxito de la telenovela Sin tetas no hay paraíso, que actualmente transmite Televen, se fundamenta en el libro homónimo de Gustavo Bolívar Moreno que se convirtió en un best seller en Colombia y ahora lo hace aquí en Venezuela. Y digo nada sorprendente porque tanto el libro como la telenovela abordan tres problemas básicos de la sociedad colombiana, en particular, y de las latinoamericanas, en general: el narcotráfico, la prostitución infantil y juvenil y la aceptación de valores estéticos e ideológicos enajenantes.

Tres espacios dramáticos sobre los cuales se mueven las acciones y sus personajes. Tres catapultas de conflictos fácilmente identificables en nuestros países.
Pero hay un cuarto problema que es aún más grave y aparece casi sobreentendido a lo largo de la trama: la pobreza, es decir, la plataforma de miseria y muerte donde se montan los tres problemas anteriores.

Tuve que leerme Sin tetas no hay paraíso gracias a una invitación del Concejo Municipal de El Hatillo y la Fundación Comunidad Organizada para participar en un foro sobre sexualidad y autoestima, en el que presentamos nuestras opiniones el pasado jueces 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, la abogada María Hernández Royett, defensora de los derechos humanos de la mujer, la psicólogo Victoria Loreto, el psiquiatra y sexólogo Rómulo Aponte y yo. Fue una sesión muy interesante y, la verdad. descubrí un libro y un autor que superaron mis expectativas o prejuicios.

Periodista, guionista y dramaturgo, Gustavo Bolívar Moreno ha gestado una larga trayectoria en el campo de la televisión de su país, a través de telenovelas, miniseries y documentales de distinto tipo. Debuta en el campo de la novela gracias a una historia sórdida y conmovedora, nutrida de personajes y situaciones de la realidad que tiene más de guión cinematográfico que de lenguaje literario.

Bolívar Moreno es un escritor que ha recorrido una ruta distinta a la literatura. Antes, los grandes escritores —en Colombia, en Venezuela y en el mundo— provenían del periodismo. Ahora vienen de la televisión. Por eso su novelística posee, tanto en el campo de la estructura narrativa como en el tono de presentación de los hechos y protagonistas, los rasgos de una extensión textual de la escritura audiovisual.

Sin tetas no hay paraíso narra una dramática historia sobre el daño físico, moral y cultural que han hecho los narcotraficantes a toda una generación de niñas y jóvenes que no ven otra salida a la pobreza que la inmersión en un mundo que, tarde o temprano, les termina cobrando un precio demasiado alto.

La novela cuenta la historia de Catalina, una niña de sus catorce años que asoció la dudosa o cuestionable prosperidad de las niñas de su barrio en la localidad de Pereira —muy cercana a Medellín— con el tamaño de sus senos. De modo que quienes los tenían pequeños, como ella, debían resignarse a vivir en la pobreza. Por esta razón Catalina se propuso como meta fundamental conseguir —sea como sea— cinco millones de pesos para implantarse un par de tetas de silicona. ¿Para qué? Para ganarse el favoritismo de los oficiales del narcotráfico, los mismos que andan en Mercedes y BMW y que reparten dinero entre los más necesitados.

Pero nunca imaginó que, al contrario de lo que ella creía, sus soñadas prótesis no se iban a convertir en el cielo de su felicidad sino en su tragedia personal y su infierno. Estaban buscando el paraíso de las tetas y encontaron el infierno de la silicona.

Bolívar Moreno conoció a Catalina y Yésica, las protagonistas de la novela, en Pereira, y vivió de cerca sus ansias por conseguir el dinero para la operación de cirugía plástica que las ayudaría a cumplir su sueño. Son personajes reales cuyas vidas y muertes se convierten en testimonios de una especie de barbarie sin límite ni solución.
Este fundamento documental es lo mejor de la novela y lo que le otorga un interés humano más sólido.

El guionista cuenta que tomó la decisión de escribir el libro “cuando Catalina me dijo que un médico por acostarse con ella la había operado gratuitamente, pero que le había puesto un par de siliconas usadas que le generaron alergias e infecciones”.

“Me dio mucha tristeza ver cómo dos niñas dedicaban toda su vida a conseguir un par de tetas de silicona. Pensé en hacer un libro para llamar la atención sobre el tema cuando me contaron miles de historias de niñas que deseaban un novio ‘traqueto’ para involucrarse en el mundo del narcotráfico, que para ellas significaba ingresar al paraíso”.

La trama se completa con Albeiro, el novio de Catalina, un muchacho pobre pero trabajador, que está perdidamente enamorado de ella aunque no deja de sentir una prohibida atracción por la mamá de su novia. Este detalle, que parece secundario, desencadena la fórmula del amor equívoco que crea conflictos dramáticos propios de la estructura de una telenovela.

Albeiro representa lo que debe ser, desde la perspectiva moral, asociado a la pobreza, a la aceptación de la realidad, mientras los “traquetos” y las “niñas” que se prostituyen conforman el modelo para escapar de esa realidad. Lo cierto es que las condiciones sociales sobre las cuales se desarrollan la pobreza, la prostitución y el delito siguen siendo las mismas, no varían.

La novela no deja de tener un cierto sentido sensacionalista y hasta moralista, pues no sólo reproduce con gran fidelidad cada una de las situaciones que conducen a la gran tragedia social sino que necesita la muerte como única forma de salida dramática y moral ante la conducta de los personajes.

La compleja realidad que genera la pobreza constituye el verdadero drama de la historia de Catalina y Yésica. En Colombia, en Venezuela y en todas partes.

SIN TETAS NO HAY PARAÍSO. Gustavo Bolívar Moreno. Quintero Editores, Bogotá, 2005.

Cine: SUEÑOS Y REALIDADES

En 1981 el dramaturgo neoyorquino Tom Eyan, con la acertada dirección de Michael Bennet, presentó en Broadway su musical Dreamgirls que evocaba, a través de la ficción, el surgimiento de Diana Ross y Las Supremas durante los años sesenta y los setenta para establecer una parábola de la manipulación y del poder. Al año siguiente el play se ganó el Tony y se convirtió en un clásico en su género. Un cuarto de siglo después, Bill Condon —director de las irregulares Kinsey y Dioses y monstruos y guionista de la oscarizada Chicago— realizó la esperada adaptación fílmica como una homenaje a Eyan, muerto en Nueva York, víctima de VIH, en 1992. La película permitió que Eddie Murphy recibiera su primera postulación del Oscar como actor de reparto y logró que la debutante Jennifer Hudson se alzara con la presea a la actriz secundaria. Sin embargo, Dreamgirls, el film, no logra superar la medianía. Aún más: se hunde en el aburrimiento para terminar con un final extremadamente convencional.

La película debe demasiado al lenguaje del teatro musical y se limita a recrear de forma tradicional la historia de las tres chicas de Detroit que lograron ser estrellas de un sello disquero dedicado a cantantes negros, obviamente inspirado en Motown Records, bajo la conducción de Curtis Taylor, un vendedor de autor convertido en gerente de cantantes negros. No hay un planteamiento cinematográfico en sí mismo, sino una esclavitud expresa a la pieza original.

El uso de planos medios y cercanos para sustituir el “plano general” que implica el escenario teatral es apenas un recurso extremadamente manido que no añade innovación. Quienes hayan visto el musical en Manhattan sabrán que la versión cinematográfica de Condon no hace otra cosa que reproducirla. Dreamgirls es la película que la industria de Hollywood necesitaba en el Oscar.

¿Un ejemplo de lo contrarrio? Lo que hizo el australiano Baz Luhrmann en Moulin Rouge —tal vez el mejor musical cinematográfico de los últimos años, superior a la sobrevalorada Chicago— que logró renovar el lenguaje del musical al otorgarle al encuadre y la angulación valores no tradicionales.

Pero además, uno de los conflictos fundamentales de la historia —la resistencia cultural y musical de la discriminada población negra— se desdibuja a través de consideraciones anecdóticas, más vinculadas con el romanticismo que con drama social de los afroamericanos a principios de los sesenta, cuando aún no habían sido asesinados Martin Luther King Jr. y Malcolm X.

En el plano actoral se hallan interpretaciones muy profesionales, especialmente las del elenco masculino —Jamie Foxx, Eddie Murphy, Danny Glover— que se impone sobre el reparto femenino. Jennifer Hudson, en particular, demuestra más sus extraordinarias condiciones de cantante —innegables— que las de actriz. La verdad es que no merecía el Oscar frente a otras intérpretes secundarias como la mexicana Adriana Barraza y la japonesa Rinko Kikuchi, ambas de Babel, la inglesa Kate Blanchet en Escándalo o la niña Abigail Breslin, de Pequeña Miss Sunshine, filmes y actrices soberbiamente superiores.

SOÑADORAS (Dreamgirls), EEUU, 2006. Dirección y guión: Bill Condon. Producción: Laurence Mark. Fotografía: Tobias Schliessler. Montaje: Virginia Katz. Música: Henry Krieger. Elenco: Jamie Foxx, Beyoncé Knowles, Eddie Murphy, Danny Glover, Jennifer Hudson, Anika Noni Rose, Keith Robinson, Hinton Battle, Sharon Leal. Distribución: The Walt Disney Company.

Letras: LOS TESTIMONIOS DE CARLOS ORTEGA

Habla el que se fue es un libro que se lee rápido, como con urgencia. Las páginas vuelan en las manos al recorrer las diez extensas entrevistas —en diferentes fechas— que mantuvieron el historiador, profesor universitario e investigador Agustín Blanco Muñoz y el dirigente sindical Carlos Ortega, hoy en la clandestinidad, alrededor de los hechos más importantes de la vida política venezolana en los últimos años. ¿Cuál es la conclusión más importante que se extrae de su lectura? Sencilla: Chávez ostenta el poder en venezuela no tanto por su propio talento —que lo tiene— sino por todos los errores y las agendas ocultas de la oposición.

Inscrito como el volúmen 17 de la serie Testimonios violentos que ha desarrollado Blanco Muñoz en varias décadas, Habla el que se fue aparece después de las elecciones del 3 de diciembre del año pasado con los testimonios directos y personales de un protagonista fundamental de nuestra historia más reciente, más allá de nuestras posiciones políticas. Pero, sobre todo, se trata de un conjunto de textos que ayudan a comprender los porqués de la permanencia de Hugo Chávez en el poder.
La figura de Ortega ha sido controvertida en diversas épocas. Lo fue en la IV República cuando estaba al frente del sindicalismo del sector petrolero y se enfrentó a los gobiernos de Carlos Andrés Pérez y Rafael Caldera en la discusión de convenciones colectivas. Adquiriró mayor dimensión al ganarle, en octubre de 2001, las elecciones por la presidencia de la Conferederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) a Aristóbulo Iztúriz, en los primeros tiempos del gobierno de Hugo Chávez.
Pero fue a partir del 10 de diciembre de ese mismo años, cuando Fedecámaras llama a un paro general en protesta por las leyes habilitantes que impulsaba por primera vez el oficialismo, que se redefine el protagonismo de la CTV y Ortega pasa a convertirse de simple aliado circunstancial a personaje central de esta película de acción e intriga que no ha terminado aún.
Lucha abierta de masas, condena judicial, asilo diplomático, exilio en varios países, clandestinidad en Venezuela, captura en Caracas y prisión en la carcel de seguridad de Ramo Verde son los antecedentes de su espectacular fuga, el 13 de agosto de 2006 que, entre otras cosas, puso en evidencia que el monolito militar de Chávez no es tal, pues “el preso del presidente” no pudo escaparse sin la complicidad de ese sector. Ése es “el que se fue”. El que habla.
El paro general que culminó el 11 de abril de 2002, con las consecuencias políticas y militares que todos sabemos, el paro petrolero que se inició el 2 de diciembre de ese mismo año y culminó el 2 de febrero de 2003 y el referendo revocatorio presidencial del 15 de agosto de 2004 son los tres procesos fundamentales que ha propulsado la oposición para desplazar del poder a Chávez, antes de las pasadas elecciones del 3 de diciembre de 2006. Según los testimonios recogidos en Habla el que se fue no hubo unidad conceptual ni de intereses entre los distintos factores que adversaron al caudillo. Ortega es implacable con los integrantes de la Coordinadora Democrática, por ejemplo, que no supieron defender el RR del 15 de agosto de 2004, de la misma manera como desnuda a antiguos compañeros del sindicalismo adeco como Manuel Cova o a dirigentes empresariales como José Luis Betancourt, a quien acusa de acomodaticio, y el propio Pedro Carmona Estanga, figura central de las acciones del 11 de abril de 2002. Los medios de comunicación tampoco salen indemnes.
Carlos Ortega no es mango bajito, como se dice coloquialmente. Ha sido criticado desde el gobierno y, más veladamente, la oposición. La misma cuyos dirigentes no han sido capaces de estructurar un movimiento coherente y efectivo. Algunos de sus intelectuales más notables han sido críticos con el dirigente sindical. Pero lo cierto es que el puñado de hombres que en un momento dado se jugaron el todo por el todo en una lucha de masas contra el régimen están hoy presos, clandestinos o en el exilio. Los demás andan por allí.
A este enfoque contribuye de manera decidida la propia perspectiva del profesor Blanco Muñoz, quien expone su palabra crítica tanto de la conducta de Hugo Chávez como de los manejos ocultos de varios dirigentes de la oposición. De distintas maneras, este libro es fundamental para nutrir la comprensión de estos hechos y procesos que han marcado la historia de Venezuela en los primeros años del siglo XXI. Y para la discusión, desde luego, pues los testimonios de Ortega no conforman la Biblia de la oposición.
Tal vez habría que reprocharle al autor la urgencia con que fue elaborado Habla el que se fue, pues evidencia cierto descuido editorial que habría que corregir para futuras reediciones.
HABLA EL QUE SE FUE. Agustín Blanco Muños. Fundación Cátedra Pío Tamayo, Centro de Estudios de Historia Actual, Facuktad de Ciencias Económicas y Sociales, Universidad Central de Venezuela, Caracas, 2006.

Gerver Torres: PENA DE MUERTE

“Una Nación debe ser juzgada no por el tratamiento que brinda a sus mas ilustres ciudadanos, sino mas bien por el que le da a los más excluidos de todos: sus presos”. La cita es de Nelson Mandela y la utiliza una ONG venezolana, “Observatorio de Prisiones” para describir la situación de nuestras cárceles.

Lo que contiene esa presentación es aterrador y difícil de creer que pueda tener lugar en una sociedad medianamente civilizada. Con una población de alrededor de 18 mil personas, nuestras cárceles registraron ¡412! asesinatos en 2006. Eso representa una tasa de más de 20 homicidios por cada mil presos. Para ponerlo en contexto, Brasil tiene una tasa de 1 homicidio por cada mil presos, mientras que en Argentina esa tasa es de 0,3 y en Colombia de 0,2. Con esos números, Venezuela tiene posiblemente la tasa de homicidios carcelarios más alta de América Latina y quizás del mundo.

Para tener una idea de lo que 20 homicidios por cada mil habitantes significan, baste decir que para una población como la de Venezuela, eso representaría más de medio millón de asesinatos anuales.

La situación viene agravándose año tras año. Así, entre 1999 y 2006 han muerto más de 2.700 presos en las cárceles venezolanas. Por cierto, esta es una cifra similar a la de los soldados norteamericanos muertos en la guerra de Irak; o sea, que en las cárceles venezolanas tenemos nuestro pequeño Irak, o no tan pequeño en verdad.

Esas estadísticas revelan que en Venezuela está plenamente instituida la pena de muerte, pero de una manera más injusta e indigna que la que emplean otros países, pues la muerte llega en cualquier momento, al azar y dentro de una extrema violencia.

La mortandad en las cárceles es inexcusable. Se trata de gente que está bajo la permanente vigilancia y control del Estado. La pena de muerte, tal como ocurre en nuestras cárceles, debería tener al gobierno muerto de pena. Lamentablemente, no es así.

gerver@liderazgoyvision.org

jueves, marzo 08, 2007

Trino Márquez: EL ALUMNO DE MARTHA HARNECKER

El teniente coronel, quien desde hace rato se olvidó de la socialdemocracia de Tony Blair y la Tercera Vía, ahora anima sus chácharas con los términos del marxismo manualesco que hace su aparición, en el campo del comunismo, por allá en los años 30 del siglo pasado, en pleno auge del estalinismo, cuando F. V. Konstantinov, miembro de la Academia de las Ciencias de la URSS, en su libro El materialismo histórico, intenta sistematizar las ideas y categorías que Marx y Engels habían dejado desperdigadas, el primero en El Capital, el Manifiesto Comunista, Crítica a la Economía Política y otras obras; mientras el segundo en el AntiDüiring, Dialéctica de la Naturaleza, Del socialismo utópico al socialismo científico y algunos textos adicionales. Por su parte Stalin, en Fundamentos del leninismo, ensaya ordenar las tesis políticas y filosóficas de Lenin. La nueva religión de Estado, el marxismo-leninismo, instaurado en Rusia luego del triunfo de los bolcheviques, necesitaba evangelistas que ordenaran la palabra de los Profetas. Como parte del retorno a las cavernas, esa herencia la pone en boga de nuevo el autócrata.

Con el paso de los años y, sobre todo con las críticas inclementes desde el propio seno del marxismo a la barbarie stalinista, el trabajo de Konstantinov va perdiendo vigencia. Su visión del pensamiento marxista resultaba demasiado acartonada. En los años sesenta surgen figuras como Louis Althusser y Etienne Balibar, quienes se proponen superar el mecanicismo de ese y otros manuales de la Academia de Ciencias, y presentar una visión más dinámica, dialéctica, de la obra de los padres del comunismo científico. Escriben Para leer El Capital, denso texto en el que someten a una revisión crítica el tratado fundamental del autor alemán. Esa onda renovadora del marxismo, probablemente por haber nacido en Francia, produce textos muy complejos, difíciles de comprender para quienes no posean un amplio dominio de los planteamientos comunistas.

Es entonces cuando aparece en escena Martha Harnecker, quien en sus años juveniles había sido alumna predilecta de Althusser, a la sazón gran gurú del marxismo renovador. La profesora Harnecker se propone la tarea de deconstruir el hermético pensamiento de Marx, complejizado aún más por su intérprete galo, de modo que las proposiciones y tesis básicas del autor del Manifiesto Comunista pudiesen ser asimiladas por los proletarios y revolucionarios del mundo. Se plantea, por lo tanto, redactar un manual que supere el reduccionismo stalinista de Konstantinov. El resultado cristaliza en un libro que aparece a comienzos de los 70, cuyo título es Conceptos fundamentales del materialismo histórico, que en cuanto a clichés y esquematismo apenas mejora en décimas el de Konstantinov.

El texto de la Harnecker le sirve ahora de cabecera al caudillo y constituye la fuente que le provee las expresiones marxistas-leninistas con los que ametralla al país a través de sus impertinentes y abusivas cadenas de radio y televisión. Ahora el jerarca habla de Estado burgués, lucha de clases, explotación del capital, plusvalía, contradicción entre fuerzas productivas y relaciones de producción, superestructura jurídica, democracia formal, y todos los demás términos que integran la monserga marxista, que para lo único que sirve es para dividir y propiciar el resentimiento y odio entre grupos sociales que deberían cooperar entre sí.

A partir del ordenamiento del marxismo que realiza, la señora Harnecker, entre otros, en ese y otros materiales más recientes, los obreros, estudiantes y soldados venezolanos discutirán sobre socialismo en las fábricas, cuarteles y centros educativos. El hombre de Sabaneta, para construir la nomenclatura del socialismo del siglo XXI, apela a los mismos conceptos momificados y sin brillo de hace 80 años.
Sin embargo el alumno de la profesora Harnecker, díscolo como es, no se conforma con aprenderse al caletre expresiones que el mundo político y académico serio ha colocado al margen. Trata de innovar. Revoluciona el marxismo con utopías arcaicas que recuerdan el “marxismo indigenista” de José Carlos Mariátegui. El comandante en una de sus numerosas intervenciones públicas habló del “socialismo” de los cuivas, minúscula etnia venezolana de la cual apenas sobreviven unos cuantos centenares de pobladores. Señaló que estos aborígenes son ejemplo del nuevo modelo de desarrollo endógeno que él propone para Venezuela, ejemplifican el potencial que el socialismo tiene en el país y demuestran cómo este modelo hunde sus raíces en la tradición de nuestros antepasados más remotos. Ya no son solo Bolívar, Zamora y Simón Rodríguez quienes simbolizan la especificidad del socialismo del siglo XXI. ¡También son los cuivas!

El Nacional se tomó la molestia de hacer una investigación periodística sobre las costumbres y formas de vida de esa etnia. Veamos lo que descubrió: a esos indígenas no les gusta el trueque, prefieren el dinero contante y sonante cuando hacen cualquier negocio; cultivan la tierra para producir alimentos para la venta en mercados exógenos (valor de cambio); solo cuando alguna familia o miembro de la tribu lo requiere con urgencia, se le entrega parte del excedente alimenticio para que cubran sus necesidades básicas; los hombres beben como unos cosacos y, por esa razón, la jefatura actual la ejerce, con carácter vitalicio, una mujer (esto debe de ser lo que le gusto a Chávez). Resulta que a los cuivas, en la microscópica escala en la que se mueven, están incorporados y disfrutan de las relaciones de producción capitalitas, del libre mercado y la libre iniciativa. Los nativos son quienes menos se complacen con las utopías agraristas, pues son ellos los que más padecen el atraso y la miseria secular del precapitalismo.

Los injertos de Marx, Cristo, Bolívar y Mariátegui siempre resultan una estafa, sobre todo para los pobres. El fraude no podrá evitarlo el alumno de la señora Harnecker, ni por aventajado que se crea, ni por poderoso que parezca.


tmarquez@cantv.net

Alonso Domínguez: LA SELVA EN LA CIUDAD

Cuando nos piden una semblanza de Venezuela, evocamos imágenes clásicas de nuestra iconografía de la identidad: 1) Los médanos de Coro; 2) Un tucán en una selva; 3) Una toma en helicóptero del Salto Ángel; 4) Un frailejón resistiendo una ventisca en el glaciar de Timoncitos; 5) Una playa de arenas blancas, no importa que sea en Los Roques, Morrocoy o Mochima, con tal que sea de arenas blancas; 6) 100 cabezas de ganado arreadas en la mitad de una sabana infinita.

Es curioso que todas esas imágenes se correspondan con nuestro paisaje y poco tengan que ver con nuestras creaciones culturales como pueblo. Curioso, entre otras cosas, porque solo una fracción minúscula de los venezolanos tiene experiencias personales de esos paisajes. Curioso porque si nos preguntan qué es Venezuela, esas imágenes equivalen a responder: Venezuela es naturaleza.

Quizás algún publicista que me lea me corregirá diciéndome: ¡oye, pero también, en los documentales que se proyectan en los aeropuertos, siempre hay tomas de nuestras tradiciones! Perdón, es verdad, debemos agregar otras imágenes: unas tomas de los Diablos de Yare, un tamunangue, un pescador artesanal arreglando una atarraya o unos niños yanomamis. No más de eso.

El dato es grueso, casi obvio. Y por obvio, dejamos pasar lo que nos dice. Que por ejemplo, los venezolanos no nos sentimos orgullosos de nuestras obras o no las reconocemos como importantes. Que a pesar de ser un país eminentemente urbano, le tenemos un secreto resquemor a las ciudades. Que somos románticos, en el sentido de nostálgicos de la naturaleza y enfrentados irremediablemente con el progreso y la modernidad.

La cuestión aquí es cómo producir una lectura sobre nosotros mismos más apegada a lo real, porque nuestro imaginario nos hace escapar de lo que podemos llegar a ser y nos ancla en lo que ya no podemos ser. Para ello luce indispensable, en una magnitud que trascienda a las élites, reivindicar lo urbano a pesar de no ser lo "políticamente correcto". También recobrar nuestra tradición civil y tornarla valiosa. Y por último, dejarnos de ver como añorantes montunos extraviados en el asfalto para reconocernos como ciudadanos de espacios que, por muy anárquicos y caóticos que hoy día sean, tienen una capacidad de humanización extraordinaria, tan grande como nuestros sueños y nuestra capacidad de llevarlos a la práctica.

domingo, marzo 04, 2007

SUMARIO 04-03-07

Hola amigos en Venezuela y el mundo.

En la nueva edición de Ideas de Babel surge el inevitable tema de la defensa de la libertad de expresión ante la amenaza de cierre de RCTV y la multa contra Tal Cual. ¿Quién seguirá después?

En el campo cinematográfico nos ocupamos de la inquietante Secretos íntimos, la venezolana Una abuela virgen y del Festival de Cartagena que este año estará dedicado a los 80 años de Gabriel García Márquez.

Trino Márquez alerta sobre la imposición de un receta comunista en el país y Aexandra Cariani nos alegra el espíritu con el delicioso menú grisonés que disfrutó en el Espacio Suizo.

Gracias a todos.

Visiten también El Blog de Alfonso Molina en www.noticierodigital.com o directamente en http://blogs. noticierodigital.com/alfonso/ y El Blog Crítico en www.grancine.net.

sábado, marzo 03, 2007

Política Ficción: HOY RCTV Y TAL CUAL. ¿QUIÉN SIGUE MAÑANA?

La amenaza de cierre definitivo de RCTVpor su condición de "golpista" durante los sucesos de abril 2002 y la multa de 50 mil dólares impuesta al vespertino Tal Cual y al humorista Laureano Márquezpor ofender la "dignidad" de la pequeña hija del presidente son algo más que expresiones de la vocación totalitaria del gobierno de Hugo Chávez. Constituyen manifestaciones del reacomodo político que se opera en el país. Por un lado, el régimen pretende acallar a la televisora más antigua y de mayor alcance en Venezuela y, por el otro, Televen celebra una fiesta para recibir como periodista, de nuevo, a José Vicente Rangel, hasta hace muy poco Vicepresidente Ejecutivo del mismo gobierno que hostiga a RCTV. Así se dibuja el nuevo cuadro del poder. Paradojas que se inscriben en este sainete montado desde Miraflores y que cuenta con buenas comparsas.

En el caso de Tal Cual, sus directivos y el propio Laureano convocaron la solidaridad de sus lectores y de los ciudadanos en general y en pocas semanas recibieron donaciones que excedieron la cifra de la multa. Funcionó una forma de resistencia civil y activa para preservar la libertad de expresión seriamente amenazada. Los lectores y ciudadanos se involucraron en la suerte del diario. Conozco gente que adversa a Teodoro Petkoffpor distintas razones que, sin embargo, hizo sus depósitos para cubrir la multa. Eso es madurez política.

En cuanto a RCTV, se torna evidente que la amenaza es mayor y más difícil de sortear. La no renovación de la concesión que otorga el Estado venezolano forma parte no sólo de una política de cercenamiento de la libertad de expresión y la libertad de empresa sino, también, de una venganza personal. Y de esa manera es percibido por millones de venezolanos que están en desacuerdo con la medida y les parece exagerada, pero, al mismo tiempo, piensan que este es un problema personal entre Hugo Chávez Frías y Marcel Granier. Es decir, entre el "ángel vengador" y el "oligarca", como me confió un directivo de una firma encuestadora. Además de ser una percepción inexacta es tremendamente inconveniente en la medida que desdibuja la verdadera dimensión del problema.

Con el cierre de RCTV ganan Chávez, los sectores más fundamentalistas del "socialismo del siglo XXI", los protagonistas de la mayor corrupción en la historia venezolana y los grupos económicos organizados alrededor del poder, muy capitalistas ellos. En cambio, pierden no sólo los propietarios del canal sino, sobre todo, los ciudadanos, los televidentes, los trabajadores, los portadores de voces disidentes, los que quieren ver crecer a sus hijos en una ambiente de justicia y honestidad. Tal vez estos últimos no pierdan dinero pero sí dos cosas aún más valiosas: la democracia y la libertad.

En medio de esta crisis RCTV puede encontrar una oportunidad para subsistir entre quienes serán los más afectados por el cierre. Si logra involucrarespecialmente por la vía emocionala los venezolanos de a pie, como hizo Tal Cual, podrá defenderse del acoso gubernamental. Podrá cambiar la errónea percepción de un problema personal entre Hugo Chávez y Marcel Granier. Un medio tan poderoso en su alcance y su penetración deberá contar con la resistencia civil y activa de sus trabajadores, los televidentes y los ciudadanos.

Hoy son RCTV y Tal Cual. ¿Quién seguirá mañana?

Cine: JUEGO DE NIÑOS

Cada rostro tiene un secreto. Cada vida esconde un misterio. Cada persona tiene su otro yo. Como lo constata Sarah Pierce cuando descubre que su esposo se masturba viendo a una heroína erótica virtual en su computadora. O cuando se descubre a sí misma como una Madame Bovary de los suburbios acomodados de una imprecisa ciudad estadounidense. O cuando inicia una relación amorosa con un hombre casado que se niega a crecer y asumir sus responsabilidades. Son los chiquillos que pueblan Secretos íntimos, el nuevo e inquietante film de Todd Field.

Tras debutar acertadamente en la dirección de largometrajes con la magnífica y dramática Un crimen inconfesable (”In the bedroom”, EEUU, 2001), el otrora conocido actor Todd Field tardó cinco año en completar su segundo film, Secretos íntimos, a partir de una novela de Tom Perrota que observa las conductas inmaduras de un grupo de familias de una comunidad aparentemente normal. Titulada originalmente Little children, la película serpentea entre parejas insatisfechas de “chiquillos” que actúan como si nada estuviera pasando entre ellas. Sarah (Kate Winslet) está casada con Richard (Gregg Edelman), el exitoso brandmaker adicto a la pornografía, y se enreda sexualmente con Brad Adamson (Patrick Wilson), un hombre joven y guapo que cursó leyes pero no ha logrado supera el examen de la barra, a su vez casado con Kathy (Jennifer Connelly), bella y aguda documentalista de la televisora estatal PBS. Al lado de ambas parejas se sitúan Ronald (Jacky Earle Haley), un convicto de pedofilia que acaba de salir de la cárcel y despierta el odio de la comunidad, y Larry (Noah Emmerich), el ex policía propenso a la violencia y la culpa. Entre ellos se teje un conjunto de relaciones difícil de identificar pero que es real y contundente. Poco a poco el guión va trazando una ruta que al principio parece caprichosa pero que termina armando un gran drama.

Field construye un relato a ratos implacable con sus personajes pero nunca llega a condenarlos moralmente. Los personajes evolucionan como manchas de aceite en el piso. Brad, por ejemplo, es un irresponsable que no quiere escapar de la adolescencia, pero tendrá que elegir literalmente a golpe. Sarah evade el desamor de su matrimonio recreando de manera personal la Madame Bovary de Flaubert, pero entiende que no puede elegir una “nueva vida” sin dañar a los demás y a sí misma. Edipo marca la vida de Ron, quien no se siente capaz de cambiar su patología pero tiene el arrojo de tomar una decisión drástica. Larry comprende al final que aceptar el perdón es una forma de perdonarse a sí mismo. Todos son chiquillos obligados a madurar.

Secretos íntimos reafirma la vocación trasgresora de Todd Field. Si en Un crimen inconfesable había justificado la necesidad de la venganza ante lo irreparable, en su segundo largometraje desnuda la irresponsabilidad ética más que moral ante los cánones de la vida social. Todos son culpables pero también víctimas. ¿Quién se atreve a perdonarlos?

Calificación: 7,8/10

SECRETOS ÍNTIMOS (Little children), EEUU, 2006. Dirección: Todd Field. Guión: Todd Field y Tom Perrotta; basado en la novela de Tom Perrotta. Producción: Albert Berger, Ron Yerxa y Todd Field. Fotografía: Antonio Calvache. Montaje: Leo Trombetta. Música: Thomas Newman. Elenco: Kate Winslet, Jennifer Connelly, Patrick Wilson, Gregg Edelman, Noah Emmerich, Jackie Earle Haley, Phyllis Somerville Ty Simpkins. Distribución: Cinematográfica Blancica.

Cine: LA VIDA, EL AMOR Y LA LOCURA

Una situación dramática insólita y fantástica es el punto de partida de Una abuela virgen, una comedia venezolana que se adentra en el alma femenina para expresar la utopía de la resurrección, es decir, para regresar desde el mundo de los muertos con la experiencia de toda una vida en un cuerpo mucho más joven. Una fantasía que habla de personajes cotidianos, sin héroes ni villanos, que buscan su felicidad, tal como le gustan a su director Olegario Barrera, quien tenía 16 años sin estrenar un film. Hacer una película tan fantasiosa es un desafió. Barrera enfrentó ese reto y lo supo dominar.

Barrera debutó en el largometraje con su exitosa Pequeña revancha (1984), inspirada en un cuento del Antonio Skármeta y ganadora de muchos premios internacionales, que contó una historia de amistad y solidaridad entre niños en el marco de una dictadura militar. Luego realizó Operación billete (1987), donde unos ancianos protagonizan un relato de esperanza gracias a la solidaridad entre ellos. Su próximo trabajo, tal vez el menos interesante, fue Un domingo feliz (1988), inscrito en la serie latinoamericana Amores difíciles, sobre guiones de Gabriel García Márquez. Su último largo estrenado, Fin de round (1991), adaptación de la pieza teatral de Rodolfo Santana, se ambientó en el mundo del boxeo amateur, con personajes populares que intentan abrirse camino en medio de las dificultades.

Una abuela virgen se inicia durante una noche lluviosa, cuando Alirio, un trompetista que pasa una mala racha, medio borracho, toca su instrumento y, por accidente, emite la misteriosa nota exacta que, según los querubines, deberán resucitar a los muertos El Día del Juicio Final. En el cementerio cercano se rompen los sellos de una lápida y resucita Antonieta, muerta a sus ochenta y cinco años pero extrañamente reaparece su propio cuerpo pero cuando tenía veinte años, es decir, cuando era virgen. La resurrecta llega al antiguo apartamento donde vivió, habitado por su bella nieta Mónica, quien está embarazada y es víctima de un desengaño amoroso. Pero del cementerio también viene Jazz, un ángel que trata de convencer a Antonieta que regrese a su tumba para mantener “el orden universal”. El problema es que Antonieta ha vuelto a probar el sabor de la vida y no quiere regresar a la tumba. Después de muerta, ella descubre la vida. Buena paradoja.

La película deambula por los espacios de lo fantástico para abordar asuntos muy terrenales, como la violencia y el abuso contra la mujer. Lo hace de una forma jocosa, con un humor que roza el absurdo pero que construye un discurso coherente y dramático, aunque por momentos pareciera que pierde el ritmo para retormarlo después. Es una irregularidad que se siente en determiadas escenas que parecen más de comedia de televisión que de cine. El trabajo musical de Trina Medina se revela como muy expresivo y particular.

Daniela Alvarado destaca del conjunto del elenco con una actuación rica en matices y compenetrada con el personaje de una abuela que reencuentra el amor, la sexualidad y una oportunidad para vivir fuera de la represión. Esto no desmerece para nada el trabajo interpretativo de Marlene de Andrade, Antonio Delli e Iván Tamayo. Todos están muy bien sincronizados con su rspetivos papeles. Simplemente Daniela Alvarado alcanza niveles muy altos.

Calificación: 7/10

UNA ABUELA VIRGEN, Venezuela, 2007. Dirección: Olegario Barrera. Guión: Olegario Barrera, sobre la obra teatral Rock para una abuela virgen, de Rodolfo Santana y con la cooperación de Carmen Roa y Julio César Mármol. Producción: Olegario Barrera y Laura Oramas. Fotografía: Willie Balcázar. Montaje: Fermín Branger. Música: Trina Medina. Sonido: Mario Nazoa. Elenco: Daniela Alvarado, Antonio Delli, Marlene de Andrade e Iván Tamayo, entre otros. Distribución: Cines Unidos.

viernes, marzo 02, 2007

Cine: TODA CARTAGENA PARA EL GABO

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La 47° edición del Festival de Cine de Cartagena —el más antiguo del continente— no sólo volverá reunir del 2 al 9 de marzo las películas más representativas de la producción iberoamericana sino que rendirá el gran homenaje del cine mundial a Gabriel García Márquez, quien cumplirá 80 años de edad el 6 de marzo, en plena celebración del festival.

Con la presencia confirmada de los directores Miguel Littín (Chile), Jaime Humberto Hermosillo (México) Ruy Guerra (Brasil), Hilda Hidalgo (Costa Rica), del productor francés Thierry Forthe, los realizadores colombianos Jorge Alí Triana y Lisandro Duque y los críticos Mauricio Laurens y Alberto Duque, se celebrará una gran fiesta cinematográfica para este colombiano universal.

Este año, además, se cumplen cuatro décadas de la primera edición de su obra más admirada —Cien años de soledad— y 25 años de haber ganado el premio Nobel.

El festival proyectará 25 películas inspiradas en el Gabo, ya sean adaptaciones de sus novelas y cuentos o filmes realizados con guiones suyos, además de 8 documentales sobre su obra y su figura. Habrá también conferencias, foros y debates en torno de las relaciones entre García Márquez y el lenguaje del cine.

19 películas por la India Catalina

Casi una veintena de filmes —provenientes de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, España, Guatemala, México, Perú, Uruguay y Venezuela— competirá por los premios India Catalina. El jurado está compuesto por el productor francés Thierry Forté, el actor cubano Mario Balmaseda, el cineasta chileno Miguel Littín, el actor colombiano Pepe Sánchez y el argentino Alberto García, director de proyectos y ex director de la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños.

Las películas en competencia son las argentinas Las manos, de Alejandro Doria, y Una estrella y dos cafés, de Alberto Lecchi; la boliviana Di buen día a papá, de Fernando Vargas Villazón; la brasileña Juego subterráneo, de Roberto Gervitz; las chilenas Fuga, de Pablo Larraín, y Padre nuestro, de Rodrigo Sepúlveda; las cubanas El Benny, de Jorge Sánchez, y La edad de la peseta, de Pavel Giroud; las españolas Alatriste, de Agustín Díaz Yanes y La vida abismal, de Ventura Pons; la guatemalteca Las cruces, poblado próximo de Rafael Rosal; las mexicanas Cansada de besar sapos, de Jorge Colón, y El violín, de Francisco Vargas Quevedo; las peruanas La prueba, de Judith Vélez, y Madeinusa, Claudia LLosa; la uruguaya La perrera de Manolo Nieto; y la venezolana El Don, de José Novoa. Me extraña que no hayan participado otras películas venezolanas.

jueves, marzo 01, 2007

Trino Márquez: LA RECETA COMUNISTA

El teniente coronel escogió el camino más rápido para desestimular la producción interna y generar el desabastecimiento y escasez de una inmensa cantidad de bienes, incluidos los que integran la dieta básica: control de precios, control de cambio, violación de la ley de la oferta y la demanda, ataque a la propiedad privada, uso del SENIAT como garrote vil, demonización de la ganancia y la riqueza, colectivización de la producción agrícola, estatización de las empresas que prestan servicios públicos y aprobación de instrumentos jurídicos punitivos como la Ley contra el Acaparamiento. En la lista de medidas que fracasaron en los países socialistas o con economías fuertemente intervenidas, no existe ninguna que el comandante no haya adoptado.

Los resultados de esa larga cadena de desbarros en materia económica no podían ser distintos a los que estamos observando. A pesar de que el Banco Central de Venezuela registró un crecimiento económico de 10.3% el año pasado, y que las reservas internacionales están situadas por encima de 60 mil millones de dólares, según algunos directivos del BCV y de PDVSA, en el país han comenzado a faltar la carne, los alimentos de consumo masivo, las medicinas, los repuestos automotores, el pan y hasta la crema dental y el papel higiénico. De este cuadro de privaciones se acusa como responsables a los acaparadores y especuladores. Sin que se les mueva un músculo de la cara, algunos funcionarios y dirigentes del MVR se recrean hablando de acaparamiento, cuando descubren que un mayorista mantiene almacenados 700 kilos de azúcar. ¡Por favor!, en el país se consumen cientos de miles de kilogramos al día.

Estamos marchando hacia el mar de la felicidad, donde conseguir una pastilla de jabón constituye un lujo faraónico. La diferencia con Cuba es que esta isla desde hace 50 años ha tenido una economía empobrecida por el comunismo, mientras que Venezuela ha recibido del maná petrolero tal cantidad de divisas, que debería estar situada entre las naciones más ricas del planeta; pero, los regímenes comunistas acaban con toda fuente de riqueza, no importa cuán abundante sea.

Tenemos, entonces, que el “modelo de desarrollo endógeno” propuesto por el socialismo del siglo XXI, en realidad es un modelo de empobrecimiento nacional y pulverización de los recursos petroleros. El caudillo, para impedir que la receta comunista que aplica provoque efectos explosivos, tal como ocurrió con el Caracazo, utiliza los abundantes dólares que proporcionan los hidrocarburos para retornar con furia a la economía de puertos. Importa carne, azúcar, maíz, entre otros bienes. De seguir este ritmo pronto lo hará con los otros productos que escasean. El petróleo, por lo tanto, no se aprovecha como palanca para fortalecer la economía doméstica, sino como fuente de energía para potenciar la producción capitalista de otras naciones. Son otros empresarios y otros trabajadores quienes recogen los frutos de nuestra bonanza.

En medio de esta paradoja tan singular, se aprecia otro contrasentido: el Gobierno importa productos de países con economías de mercado donde el precio de esos bienes no está regulado por el Estado, sino que se fijan de acuerdo con la oferta y la demanda, y se garantiza la propiedad privada. De Cuba no se trae ni azúcar. Promueve en el exterior lo que les niega a los empresarios y trabajadores nacionales. Como dice Hiram Gaviria, el teniente coronel colocó la despensa de los venezolanos en el extranjero. La seguridad alimentaria de la que habla —que depende de una alta inversión en el campo y elevados niveles de producción y productividad agrícola, fundados en el principio de las ventajas comparativas— está siendo atacada con misiles atómicos por quien, se supone, es su guardián.

Sería bueno que el Gobierno, es decir Hugo Chávez, se preguntara por qué en Argentina y Uruguay, desde donde se importa la carne que vende Mercal, no hay desabastecimiento de ese rubro. ¿Es que acaso la vocación ganadera de esas naciones es mayor que la de Venezuela? Lo que explica que la carne abunde en esas latitudes y que, sin desatender la demanda interna, se genere un excedente que se exporta, es que la industria pecuaria es privada y no está sometida a la férula del Estado. Los ganaderos y dueños de grandes hatos, los propietarios de frigoríficos y los vendedores al detal, no son hostigados ni criminalizados por el Gobierno. Las autoridades no los amenazan con expropiarlos ni estatizar sus actividades. En otras palabras: son capitalistas. En contrapartida, en el régimen chavista el acoso y la intimidación constituyen prácticas sistemáticas.

Chávez debería averiguar en cuáles países se genera escasez y desabastecimiento. Encontraría la siguiente respuesta: sólo en aquellos donde el intervencionismo del Estado se exacerba, se acorrala la libre iniciativa y la libre empresa, se espanta la propiedad privada y se pretende desconocer el axioma que rige la oferta y la demanda. En los países capitalistas desarrollados o que están en vía de serlo, no se habla de especulación o acaparamiento. Estas prácticas se han dado en medio de guerras, pero no en situaciones normales. ¿Se habrá enterado el comandante o sus obedientes diputados de la Asamblea Nacional que en España, Chile y Suecia, cuyo “socialismo” es permanentemente elogiado por ellos, no existen los controles y las restricciones que se aplican en Venezuela y, en consecuencia, no hay especulación ni acaparamiento?

La receta comunista, que tiene como remedio clave el estatismo, está provocando una crisis sin precedentes en medio del mayor y más prolongado auge petrolero vivido por el país. El desarrollo endógeno con sus huertos hidropónicos, sus fundos zamoranos, sus cooperativas y su autogestión, no ha servido para paliar la crisis desatada por las políticas intervencionistas del comandante. La expansión continental del socialismo bolivariano en realidad se ha traducido en la extensión y fortalecimiento del capitalismo, sólo que fuera de nuestras fronteras. El hombre es candil en la calle y oscuridad en la casa.

Alexandra Cariani: SABOR GRISONÉS EN CARACAS

El paladar es un territorio sin fronteras que nos permite acceder a una de las expresiones más amables de cualquier cultura —su gastronomía— sin necesidad de atravesar demasiados kilómetros ni padecer el odioso jet-lag. Así, desde Chacaíto, donde funcionan las impecables oficinas de la Fundación Espacio Suizo, pudimos aproximarnos el pasado fin de semana a los sabores más auténticos de la cocina helvética. Específicamente la del cantón Grisonés, región que colinda con Italia y Austria.

Al frente del menú de La Noche Grisonés estuvo Peter Wezel, suizo residenciado en el país desde hace muchos años y que ha logrado combinar con maestría el diseño gráfico con el arte culinario. El recorrido gastronómico comenzó sutilmente al ritmo de una deliciosa sopa de cebada, a la que siguieron los famosos Capuns. ¡Qué plato delicioso éste! Se trata de unos ñoquis condimentados con hierbas, tocineta casi invisible y uvas pasas, que luego se envuelven en tiernas hojas de acelga y se sirven calentitos, con una buena capa de mantequilla derretida y rociados con queso parmesano.

Como segundo plato, Wezel y su estupendo equipo prepararon un tierno y aromático guiso de pernil en cidra y vino blanco, llamado Schweinsprägel, acompañado de una polenta muy suave que me hizo recordar mis ancestros friulanos. Dulce colofón de esta experiencia suiza en Caracas, fue la Tourta da Nusch, un triángulo glorioso entre nuez de nogal, crema de leche y miel.

Livianos y agradecidos salimos de este encuentro con la cocina grisonés. Aparte de lo gustosa, lo que más nos fascinó de esta degustación de platos que requieren de un minucioso trabajo fue su sinceridad, su honestidad, su absoluta indiferencia hacia lo decorativo y lo rebuscado. Fue algo muy parecido a comer en casa, rodeado de amigos y de aromas domésticos, esos que recuerdan a las abuelas europeas escondidas tras los fogones de la memoria.

La Fundación Espacio Suizo organiza estas noches gastronómicas los últimos sábados de cada mes como parte de las actividades culturales, recreativas y educativas para todo público que lleva adelante desde el año 2004 , con el fin de propiciar el intercambio entre Suiza y Venezuela. En sus instalaciones también se imparten clases de yoga, francés, apreciación musical y, muy pronto, el martes 13 de marzo, se dará inicio a un ciclo de video foros con la proyección del documental La verdad incómoda, de Al Gore, que acaba de ganar el Oscar.

Fundación Espacio Suizo. Torre Europa, piso 6, Av. Francisco de Miranda, Campo Alegre, Caracas. Tel.: 953.7845. www.presenciasuiza.org.

Indigestión cinematográfica

Lástima que tanto placer sabatino no pudiera prolongarse indefinidamente. Y fueron los miembros de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas los que se encargaron de interrumpirlo abruptamente, el domingo en la noche, con sus caprichosas decisiones relacionadas con los famosos premios Oscar. No sólo se equivocaron al premiar extemporáneamente a un director de la talla de Martin Scorsese —quien merecía haber sido reconocido hace mucho tiempo— sino que ignoraron olímpicamente la maestría de una película como Babel, del mexicano Alejandro González Iñárritu, sin duda la más humana, profunda, dialéctica y actual de las cintas competidoras. Es que para la mentalidad norteamericana conservadora no es fácil aceptar que los latinos hace tiempo que dejaron de ser actores secundarios de sus películas más comerciales. Y que de tanto en tanto —cada vez con mayor frecuencia— surgen talentos brillantes como los del “Negro” Iñárritu o el “Memo” Arriaga, capaces de poner a temblar al mismísimo Tío Sam. Y en su propio terreno.