
En el caso de Tal Cual, sus directivos y el propio Laureano convocaron la solidaridad de sus lectores y de los ciudadanos en general y en pocas semanas recibieron donaciones que excedieron la cifra de la multa. Funcionó una forma de resistencia civil y activa para preservar la libertad de expresión seriamente amenazada. Los lectores y ciudadanos se involucraron en la suerte del diario. Conozco gente que adversa a Teodoro Petkoff —por distintas razones— que, sin embargo, hizo sus depósitos para cubrir la multa. Eso es madurez política.
En cuanto a RCTV, se torna evidente que la amenaza es mayor y más difícil de sortear. La no renovación de la concesión que otorga el Estado venezolano forma parte no sólo de una política de cercenamiento de la libertad de expresión y la libertad de empresa sino, también, de una venganza personal. Y de esa manera es percibido por millones de venezolanos que están en desacuerdo con la medida y les parece exagerada, pero, al mismo tiempo, piensan que este es un problema personal entre Hugo Chávez Frías y Marcel Granier. Es decir, entre el "ángel vengador" y el "oligarca", como me confió un directivo de una firma encuestadora. Además de ser una percepción inexacta es tremendamente inconveniente en la medida que desdibuja la verdadera dimensión del problema.
Con el cierre de RCTV ganan Chávez, los sectores más fundamentalistas del "socialismo del siglo XXI", los protagonistas de la mayor corrupción en la historia venezolana y los grupos económicos organizados alrededor del poder, muy capitalistas ellos. En cambio, pierden no sólo los propietarios del canal sino, sobre todo, los ciudadanos, los televidentes, los trabajadores, los portadores de voces disidentes, los que quieren ver crecer a sus hijos en una ambiente de justicia y honestidad. Tal vez estos últimos no pierdan dinero pero sí dos cosas aún más valiosas: la democracia y la libertad.
En medio de esta crisis RCTV puede encontrar una oportunidad para subsistir entre quienes serán los más afectados por el cierre. Si logra involucrar —especialmente por la vía emocional—a los venezolanos de a pie, como hizo Tal Cual, podrá defenderse del acoso gubernamental. Podrá cambiar la errónea percepción de un problema personal entre Hugo Chávez y Marcel Granier. Un medio tan poderoso en su alcance y su penetración deberá contar con la resistencia civil y activa de sus trabajadores, los televidentes y los ciudadanos.
Hoy son RCTV y Tal Cual. ¿Quién seguirá mañana?
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