miércoles, octubre 18, 2006

Cine: MEMORIA DE LA MÉRIDA PERDIDA

Obra poco usual en la producción venezolana, La ciudad de los escribanos es un film de tono distinto que rescata el espíritu de ese cine merideño que ha creado una escuela estilística y una tendencia de realizadores con una óptica distinta. Un tipo de cine que goza de poca difusión comercial pero que existe y tiene algo que decir. Ya está en cartelera y creo que vale la pena comprar el boleto para descubrir una historia distinta.
Dirigido por José Velasco, el film reconstruye los acontecimientos dramáticos que tuvieron lugar en los Andes venezolanos, en 1785, para lograr la fundación del Seminario de San Buenaventura de Mérida, que después daría origen a la gloriosa Universidad de Los Andes, que entre otros logros del pensamiento se convirtió en la gran patrocinadora del cine venezolano.
La ciudad de los escribanos se desarrolla en un momneto muy especial del período colonial y narra la historia de un obispo franciscano que desafió a las autoridades de la época en su afán por construir una importante casa de estudios, en un pequeño pueblo de las montañas andinas. Llevar a cabo esta empresa desató una lucha de poderes de tal magnitud que terminó por costarle la vida. Para la época, los escribanos eran personas a las que se les atribuía un gran poder sobre el conocimiento y una gran pasión por las escrituras y las cartas, considerando éstas como algo sagrado. En este sentido, La ciudad de los escribanos es un largometraje que muestra también parte de la historia de Mérida. Por otra parte, también pone en el tapete la historia verdadera de un joven escribano dedicado al comercio con libros prohibidos por la Santa Inquisición y que, a su vez, está envuelto en una relación amorosa con una campesina.
Velasco realizó una obra pequeña, compacta, nada efectista, que rescata la dignidad del ser humano a través de una historia aparentemente sencilla pero compleja en su interior. Esta historia es protagonizada por el fallecido actor Rafael Briceño, figura cimera del teatro, el cine y la televisión nacionales, quien entregó su última interpretación encarnando a ese obispo rebelde y testarudo a quien debemos el derecho al conocimiento en libertad, aunque esto suene poco coherente con el pensamiento de la Iglesia de entonces. También actúan Alfonso Urdaneta, Nelson Rivero e Iván Maldonado, entre otros.
Puntuación: *** Buena
LA CIUDAD DE LOS ESCRIBANOS. Venezuela, 2006. Dirección y guión: José Velasco. Producción: Francisco Quiñonez. Fotografía: Césary Jaworski. Elenco: Rafael Briceño, Alfonso Urdaneta, Iván Maldonado, Mari Rivas y Nelson Rivero, entre otros. Distribución: Cines Unidos.

Cine: GRITOS Y SUSURROS

La nueva película de Isabel Croixet está destinada a crear la polémica pero también el reconocimiento. Ganadora en 2005 de los tres premios Goya más importantes —película, guión y dirección— La vida secreta de las palabras establece una extraña relación no sólo entre los personajes que la habitan sino entre tales personajes y los expectadores. Existe cierta magia que no obtiene explicaciones lógicas pero sí sensoriales.
Un lugar aislado en medio del mar con una plataforma petrolífera donde sólo trabajan hombres y en la que ha ocurrido un accidente. Hasta allí llega una mujer solitaria y misteriosa que intenta olvidar su pasado —sin que el expectador pueda conocer tal misterio— para que cuide de un hombre que se ha quedado ciego temporalmente tras un accidente igualmente misterioso. Entre ella y él va creciendo una extraña intimidad, un vínculo complejo que alberga verdades y mentiras, humor y dolor, confesiones y hallazgos. Una película que se construye a partir del pasado de ambos y sobre la necesidad afectiva de compartir secretos.
Isabel Coixet ha profundizado en la vida secreta de las palabras para contarnos lo que el verbo no dice. "Algunas cosas están mejor en el aire, sin ser pronunciadas", dice Josef, un tipo sarcástico y difícil, del que en principio sólo sabemos que está a punto de quedarse ciego debido a un accidente en esa plataforma petrolífera. Intuimos que debe de haber alguna explicación para esa dureza humorística que despliega, pero ignoramos su causa. Ahí esta el secreto que vamos descubriendo furtivamente. Son frases grabadas a la desesperada en un contestador telefónico, por una mujer con un tono de voz grave, anhelante, pero también con algo terrible e íntimo que hace que nos reconozcamos en esos mensajes cruzados en la noche que todos hemos recibido alguna vez. Sin embargo, la película no es un relato de amores perdidos, sino una historia de supervivientes.
Indagar en la raíz del dolor tiene muchos riesgos. Sin embargo, a veces puede conducir a una desnudez más íntima que la del amor. La película trata precisamente de eso, de la fuerza de la vida capaz de reconstruirse desde la nada, del deseo y la vulnerabilidad, de las palabras y el poderoso vínculo que las une.
Ah, se me olvidaba: las actuaciones son muy buenas, en especial las de Tim Robbins y Sarah Polley, sin desmerecer a Javier Cámara y Julie Christie.

Puntuación: **** Muy buena


LA VIDA SECRETA DE LAS PALABRAS ("The secret life of the words"), España, 2005. Dirección y guión: Isabel Coixet. Producción: Esther García. Producción ejecutiva: Agustín Almodóvar y Jaume Roures. Fotografía: Jean Claude Larrieu. Montaje: Irene Blecua. Dirección artística: Pierre-François Limbosch. Vestuario: Tatiana Hernández. Elenco: Sarah Polley, Tim Robbins, Javier Cámara, Sverre Anker Ousdal, Eddie Marsan, Steven Mackintosch, Eddie Marsan, Julie Christie, Daniel Mays, Dean Lennox Kelly, Danny Cunningham.

Felipe Benites: PERDÓN… ¿DIJO USTED TRUEQUE?

Dentro de su profesión, algunas personas se caracterizan en su terquedad por buscar explicaciones a ciertas conductas anómalas o “extrañas”, con el fin de asimilar la perturbación que suelen producir. Al respecto, no solo padecí la angustia que a no pocos produjo la caudillesca insistencia sobre “las cachamas y los plátanos”, sino que consecuentemente emprendí la búsqueda de razones para saber a qué atenerme.
Hace más de un año este mismo tema fue abordado por el hombre sin nombre y graficó tan sofisticado mecanismo de intercambio comercial con las mismas mercancías ya señaladas. En ese momento, la gran prensa no hizo mayores consideraciones sobre el asunto y el que les conté tampoco; la cosa no pasó de allí. Sin embargo, en medio de plena campaña electoral —donde el ambiente de knockout de los primeros rounds pareciera diluirse en una posible decisión dividida— la potencial letanía reaparece con idénticos pelos y señas. Cabe entonces suponer que mucho no habrá variado el sentido original de la acción de 2005.
“El trueque…”, volvió a atronar el hombre apenas unos días atrás, cual descubrimiento reciente y puntal de la próxima revolución tecnológica, cuyo mejor exponente sería —que duda cabe— la Venezuela del siglo XXI. Pues sí, compatriota, el trueque es la novedosa institución que será capaz de eliminar la desigualdad del intercambio, la indebida apropiación del trabajo del “otro”, las diferencias entre los individuos, en fin, el muy humano deseo de aumentar la tasa de ganancia como si ésta, en ausencia de papel moneda, no se fuese a manifestar bajo cualquier forma: jabones, pasta dental, carne, leche, cualquier cosa, en especial dólares y euros que circularían en el mercado negro. ¿O debería decir mercado "afrodescendiente"?
Como poco se sabe sobre las filigranas “teóricas” que los muy audaces y solícitos tinterillos estarán produciendo por ahí, hasta ahora el razonamiento mostrado es muy básico: el dinero es la capitalista causa de todos los males, por lo tanto si eliminamos el dinero, eliminaremos también los males de la capitalista sociedad. Para demostrarlo se nos refiere el caso de Judas, quien según el galardonado honoris causa, fue el primer capitalista del mundo, aun cuando el capitalismo no tenga más de cuatro siglos de existencia y Judas no menos de veinte convertido en polvo. Pues bien, éste vendió a Jesús por unas mugrosas monedas y de allí en adelante al dinero se le hizo “la señal de la cruz con la mano izquierda”. Ante tan sesuda explicación, uno no hace más que extrañar el marco teórico del pensamiento socialista y preguntarse por su manejo.
Qué hay de la teoría de Marx y Engels que ubica en la aparición del comercio —por cierto, su primera versión fue el trueque— el pecado original de la civilización. Porque recordemos que para este sistema de pensamiento, el problema de la explotación no radica en la existencia del dinero, tenga éste la forma del oro, la plata, conchas marinas o bachacos, sino que subyace al acto mismo de intercambiar mercancías con un precio “más alto del que costó producir”. El dinero entonces sólo es un medio que facilita el intercambio. Es el sofá del conocido chiste; eliminar el dinero equivale así a decir “vendí el sofá…”. Pero los cachos siguen allí, porque lo que determina el precio de una mercancía es su escasez relativa. En el rural y bucólico ejemplo histórico, si las cachamas escasean, pues habrá que aflojar más plátanos para obtenerlas, así de sencillo. Y, un poco más prosaico, lo que usted estuvo dispuesto a pagar por un bidón de gasolina, un refresco o una cerveza durante el paro, no lo pagaría hoy en circunstancias normales, sin importar que lo hiciere en bolívares, tomates, cebollas o chapitas.
Ahora, si ningún autor respetable plantea retornar al precámbrico, por qué razón “mister trueque” lo hace. Dos hipótesis asoman como las más plausibles: a) estamos ante una de las más claras manifestaciones de la “ignorancia delirante” con la que Uslar calificó en su momento a “este niño”; o b) presenciamos la puesta en escena de un cinismo político inédito al tratar de manipular las creencias de un pueblo que reniega del dinero –aunque le encante-, ve en el “otro” el origen de sus penurias, exhibe como antivirus apenas entre 7 y 8 años promedio de escolaridad y sufre además de una dilatada historia de tutelaje ciudadano.
La posibilidad explicativa de cada una de las hipótesis es preocupante, evidentemente, la segunda mucho más que la primera, porque mucha experiencia no hace falta para saber que “el talento sin probidad es un azote”. Sin embargo, una tercera y maliciosa explicación podría decir que ambas hipótesis son válidas y son aplicadas en forma conjunta, mientras que una cuarta —de seguro la que ustedes estarán pensando— le diría a este pobre sociólogo: ¡Cállese y deje eso en manos de la psiquiatría!

jueves, octubre 12, 2006

Sumario: 13-10-06

Amigos en Venezuela y el mundo:
En primer lugar, quiero darle las gracias a los lectores que escriben desde tantos lugares del planeta. Es un verdadero placer estar en contacto con ustedes.
En esta nueva edición de Ideas de Babel encontrarán:

  1. Hugo Chávez hace todo por amor. Así lo acaba de anunciar su nueva campaña publicitaria para la reelección. Pero nadie le cree. ¿Por qué será? Ese es el tema en la sección Política Ficción donde encontrarán una reflexión sobre esos amores que matan.
  2. En la sección Cine se halla el X Festival de Cine Español que comenzó anoche con 21 películas que buscan la atención del cinéfilo venezolano. Conforma el acontecimiento más importante en la cartelera. Por eso hoy trabajamos La fiesta del chivo, la muy satisfactoria adaptación del peruano Luis Llosa de la novela homónima de su primo Mario Vargas Llosa, y El método, una incisiva visión sobre el mundo de la competitividad en medio de los conflictos de la sociedad actual que el argentino Marcelo Peñeyra propone a partir de El método Grönholm del dramaturgo catalán Jordi Calcerán.
  3. Como columnista invitado, Trino Márquez analiza los escenarios después de la avalancha opositora del sábado 7 de octubre.
  4. Finalmente, en Culinaria, un toque grato: el Giglio Ristoranti de Valencia: una auténtica sorpresa.

A partir de hoy Ideas de Babel se distribuirá los viernes, para que ustedes aprovechen el fin de semana para leerlo.
Recuerden que pueden convertirse en columnistas y difundir esta información a través de sus respectivas bases de datos.
Sólo tienen que ingresar a
www.alfonsomolina.blogspot.com.

Gracias.

Alfonso Molina

Política ficción: AMORES QUE MATAN

A mis lectores que no están en Venezuela debo informarles que hace unos días comenzó una etapa en la campaña por la reelección de Hugo Chávez que marcó un viraje importante en el desarrollo de su discurso. Después de ocho años desarrollando un tono agresivo, militarista y excluyente en su comunicación como presidente, el candidato a la reelección se presenta en spots de televisión y radio y en avisos de prensa hablando de amor. Como si fuese un hippie de los sesenta. Repite exactamente esto:

MENSAJE DE AMOR PARA EL PUEBLO DE VENEZUELA.
Siempre lo he hecho todo por amor. Por amor al árbol, al río, me hice pintor. Por amor al saber, al estudio, me fui de mi pueblo querido, a estudiar.
Por amor al deporte me hice pelotero. Por amor a la patria me hice soldado. Por amor al pueblo me hice Presidente, ustedes me hicieron Presidente.
He gobernado estos años por amor. Por amor hicimos Barrio Adentro.
Por amor hicimos Misión Robinson. Por amor hicimos Mercal. Todo lo hemos hecho por amor. Aún hay mucho por hacer. Necesito más tiempo.
Necesito tu voto. Tu voto por amor.

Desde luego, el país se muere de la risa. Hasta los chavistas. Nadie se cree las palabras de esta nueva estrategia. Para comenzar el Presidente Chávez ni fue pintor, ni se fue de su pueblo a estudiar, ni fue pelotero y como soldado y Presidente no ha dudado en vestirse y vestir a Venezuela de rojo “hemoglobina”. Chávez comienza a usar el color azul —propio del candidato opositor Manuel Rosales— y a reducir el rojo. Su canciller, Nicolás Maduro, anuncia que Venezuela rechaza los experimentos nucleares de Corea del Norte —país que acaba de visitar el presidente y con el que declaró su solidaridad— mientras reaparece en la escena pública María Isabel Rodríguez ­—¿sigue siendo la esposa de Chávez?— para hablar de la familia venezolana como contrapartida de Evelyn de Rosales, la esposa del candidato opositor, que ha generado mucha aceptación en el electorado. Lo que subyace en todo esto es que la candidatura de Chávez decae y la de Rosales crece. Según las propias encuestas ordenadas por la sala situacional del palacio de Miraflores —y no por la oposición— la diferencia entre el presidente y su rival es de apenas ocho puntos porcentuales: Chávez 50% y Rosales 42%. ¿Puede el presidente aceptar esta realidad? ¿Puede entender que quien lo derrote sea un venezolano y no George W. Busch? ¿Quién se lo va a explicar? ¿Cuál estratega de campaña?
Todos los que hemos trabajado en la industria publicitaria y, específicamente, en el campo creativo, sabemos que no se puede construir una estrategia de persuasión sobre la base de mentiras claramente demostrables. Es estúpido, además de poco ético. A ningún creativo publicitario —por más oportunista que sea— se le ocurriría diseñar un aviso para una marca de cigarrillos afirmando que es la única marca de cigarrillos que no produce cáncer. Puede hablar de sabor, de suavidad, de menor precio, pero no puede decir que esa marca de cigarrillos no produce cáncer. Algo similar sucede con esta campaña de Chávez. Nadie puede hablar de amor cuando ha demostrado odio. Ese amor de Chávez es como el cigarrillo: mata. Poco a poco pero mata. Es letal.
Mi amiga Madame Estilete se niega a pensar que ésta es una estrategia electoral normal. No se imagina a publicistas políticos profesionales recomendando esta vía creativa. Ella piensa que lo que hay detrás es mucho peor. Me recuerda las características de la matriz básica de la comunicación fascista: la mentira y la fuerza versus la verdad y la inteligencia.

Cine: LA TRAGEDIA DEL DICTADOR

Confieso que me aproximé a La fiesta del chivo, del peruano Luís Llosa, con tres temores. El primero: cuando leí la apasionante novela de su primo Mario Vargas Llosa me pareció bastante difícil la posibilidad de llevarla al cine. El segundo: las películas previas de Llosa han sido bastante menores. El tercero: nunca me han gustado las producciones con temas, personajes o ambientes latinoamericanos habladas en inglés. Tampoco las polacas, francesas, italianas o japonesas habladas en inglés. Entonces, entré a la sala con más desdén que interés. Pero me encontré con una obra inteligente, bien estructurada, que supera los obstáculos de ciertos códigos comerciales y se sitúa como una interpretación del autoritarismo desde una perspectiva contemporánea.
Los últimos días de la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo constituyen la plataforma dramática de La fiesta del chivo, sobre la cual se ubica un relato que combina los hechos históricos con lo que llamaremos “ficción documentada”. La memoria de Urania Cabral —la mujer que regresa a República Dominicana en 1992 después de treinta años en el exterior para saldar una vieja cuenta personal con su padre— dio sustento a la ficción que Vargas Llosa propuso en su novela para comprender de una forma más íntima la sanguinaria dictadura de Rafael Leonidas Trujillo a lo largo de tres décadas. En el film de Llosa, en cambio, los recuerdos de Urania conforman parte importante de su nervio central pero su estructura narrativa fundamental depende más de la fuerza del personaje del dictador y de la preparación del atentado que costó la vida a Chapita, el mismo que posibilitó el tránsito a otra etapa política dominicana —también muy sangrienta— que se disfrazó de democracia bajo la égida de Balaguer. El personaje de Trujillo adquiere mayor dimensión en la película y se convierte en el eje central de este compendio de villanías. Un hombre con un proyecto político que exige un partido único y una hegemonía única a lo largo de los decenios. ¿Les suena familiar?
La fiesta del chivo logra interpretar las condiciones históricas del período de transición de las dictaduras militares de la cuenca del Caribe hacia el sistema democrático a finales de los cincuenta y comienzos de los sesenta del siglo pasado. Colombia, Venezuela, Cuba y República Dominicana asistieron a la caída de regímenes brutales que fueron sistemáticamente respaldados por el gobierno de los Estados Unidos en la geopolítica de la Guerra Fría. Ese declive de los dictadores fue producto de la madurez de la lucha de los sectores democráticos de cada país —aun en contra de los EEUU— pero también del propio desgaste de los sátrapas. En el caso dominicano, Trujillo había estado en el poder durante 30 años —el más longevo de todos— y sólo un atentado contra su vida podía terminar con el trujillismo.
Pero el aporte más importante del film de Llosa reside en la redimensión del tema del dictador que propone desde esa perspectiva actual que comenté en el primer párrafo de este artículo. Algo de mucha importancia para nosotros —los venezolanos— que escuchamos al Presidente de la República hablar de un proyecto político que exige que él esté al frente del mismo hasta el año 2021, como mínimo, que proclama la necesidad del partido único, del pensamiento único, de la educación única. Cuarenta y tantos años después de la muerte de Chapita y de las caídas de Pérez Jiménez, Rojas Pinilla y Batista, parece resucitar en América Latina la triste figura del militar con vocación de poder y con un discurso populista. La otra referencia inevitable en la película de Llosa es el hombre que en la Cuba de aquellos años había desalojado del poder a Batista para proponer una revolución socialista con el apoyo de la URSS y convertirse con el paso de las décadas en otra clase de dictador pero dictador al fin. El mismo que hoy contempla su propia muerte… en varios sentidos.
Pero volvamos a La fiesta del chivo. Mucha de la fuerza que expresa el personaje de Trujillo responde a la capacidad actoral de Tomás Milian, quien le confiere un tono de veracidad sorprendente. Su actuación es magistral. Nacido en La Habana hace 74 años, pero radicado en Europa y Estados Unidos desde el principio de la Revolución Cubana, Milian es un actor prodigioso y versátil, a menudo acorralado por personajes estereotipados, que desplegó una movida carrera en aquellos spaghetti westerns de Sergio Leone en los años sesenta o en los roles de latin lover que le adjudicó el cine de EEUU en los años setenta. Últimamente se la ha visto en La ciudad perdida (2005) de Andy García, Washington Heights (2002), de Alfredo De Villa, y en la celebrafa Traffic (2000), de Steven Soderbergh.
Al principio del film, Isabella Rossellini luce estereotipada y poco convincente como la Urania que regresa a Santo Domingo, pero a medida que avanza el relato se apropia del personaje y logra traducirlo con fuerza conmovedora. El otro gran intérprete del film es el inglés Paul Freeman en el rol de Agustín Cabral, padre de Urania y mano derecha de Trujillo. Se trata de uno de los actores más versátiles del cine, el teatro y la televisión del Reino Unido. El resto del elenco —el argentino-español Juan Diego Botto, el cubano-americano Steven Bauer, la joven británica de origen latino Stephanie Leonidas— cumplen cabalmente con sus personajes.
La fiesta del chivo es ese tipo de película que supera las expectativas que genera y se convierte en una forma de abordar y discutir algunos grandes temas de reflexión. No se la pierda.

LA FIESTA DEL CHIVO (“The feast of the goat”), España y Reino Unido, 2005. Dirección: Luis Llosa. Guión: Augusto Cabada, Zachary Skiar y Llosa sobre la novela de Mario Vargas Llosa. Producción: Andrés Vicente Gómez. Fotografía: Javier Salmones. Montaje: Alejandro Lázaro. Música: Stephen Warbeck. Elenco: Tomás Milian, Isabella Rossellini, Paul Freeman, Juan Diego Botto, Stephanie Leonidas y Steven Bauer, entre otros. Distribución: Cinematográfica Blancica.

Trino Márquez: ESCENARIOS DESPUÉS DE LA AVALANCHA

El río de gente entusiasta y llena de esperanza que desbordó la avenida Libertador el sábado 7 de octubre, debe de tener desconcertados y muy preocupados a Hugo Chávez y su comando de campaña. El precario acto de los chavistas al día siguiente en El Valle ha de tenerlos aún más conmocionados. Rosales y Chávez compitieron casi simultáneamente en el mismo terreno. El primero salió, sin dudas, vencedor.
Apenas unos meses atrás el triunfo del caudillo en la cita del próximo 3 de diciembre parecía una cuestión de trámite. El actual Presidente de la República marchaba a toda velocidad por una autopista en la que no había peajes, islas, curvas ni ningún otro tipo de obstáculos. La oposición se debatía en discusiones bizantinas acerca de las primarias, las condiciones electorales, el Registro Electoral, los cuadernos electrónicos, las capta-huellas, la parcialidad obscena de la mayoría chavista del Consejo Nacional Electoral y todo el descarado ventajismo del Gobierno en el proceso electoral. Tan seguro y confiado se sentía el hombre de Sabaneta que emprendió varios periplos costosos e inútiles por el planeta para venderse como líder del tercermundismo antinorteamericano y para tratar de conseguir para su gobierno un puesto no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU, el cual, por cierto, luce cada vez más lejano. Las pruebas atómicas de Corea del Norte parecen haberle dado la estocada final a las pretensiones del autócrata vernáculo.
La arrogancia le está saliendo muy cara a Chávez. Haber desatendido los graves problemas nacionales, haber permitido que la delincuencia se apoderara del país, que los alimentos se paseen por las nubes, y haberse alejado de la gente, han minado la popularidad del candidato de la reelección. La petulancia suele erosionar el prestigio de los políticos. El desprecio que acompaña la subestimación por el adversario con frecuencia es castigado por los electores. El caso más reciente es el de Lula. El carismático y eficiente mandatario brasileño, desprendido en las encuestas durante muchos meses, se negó a participar en un debate televisivo con sus adversarios. Este signo de soberbia, junto a los permanentes y sonados casos de corrupción de algunos de sus colaboradores más inmediatos, impidió que ganara en la primera vuelta. Ahora, obligado a debatir con su contrincante socialdemócrata frente a las cámaras, cedió terreno cuando se vio acosado por un rival implacable. El líder del Partido de los Trabajadores ahora ve seriamente comprometida su victoria. Claro, hay que decirlo, Lula no es un Presidente con vocación antidemocrática ni totalitaria. No ha doblegado a las instituciones del Estado brasileño ni ha roto el equilibrio entre los poderes públicos. El poder electoral en Brasil no está cuestionado ni constituye una sucursal de la presidencia de la República. Son las diferencias entre un líder democrático y otro impulsado por la fuerza del autoritarismo.
Esa distancia entre uno y otro presidente que aspiran a reelegirse obliga a pensar en los distintos escenarios que se le presentan a cada uno ellos. Lula está obligado a aceptar los resultados de la segunda vuelta aunque le sean desfavorables. En el supuesto negado de que se plantease realizar alguna maniobra de última hora que impidiese la segunda vuelta, la aventura no contaría con el apoyo de ninguna institución brasileña. Su futuro político quedaría cancelado.
Lo mismo no puede decirse de Chávez. Creo que en el panorama aparecen tres posibilidades para el mandatario vernáculo. La primera es que en las encuestas aparezca ganando por un amplio margen. Si nos atenemos a los resultados que aportan Luis Vicente León y su empresa encuestadora Datanálisis, este riesgo existe. Sería dramático para el país, pero habría que admitir que la mayoría de los electores se inclina por el suicido colectivo. La segunda es que en los sondeos se muestre triunfando por un margen ceñido y que, entonces, prevalido de su control del CNE, opte por propiciar un fraude que resulte extremadamente difícil de demostrar, tal como ocurrió con el referendo revocatorio. En este caso quedaría la duda ante la opinión pública nacional e internacional. Aparte de esto, nada pasaría. El tercer escenario es el más complejo. En él la mayoría de las encuestas serias lo colocarían como claro perdedor.
Situado ante esas frías cifras estadísticas, Chávez se vería de nuevo ante tres alternativas. La primera: jugar limpio, ir al cadalso y aceptar los resultados. Segunda: acudir a la cita, pero llevar a cabo un fraude masivo y obsceno que lo desenmascare definitivamente ante la comunidad internacional. Tercera: impedir la consulta del 3 de diciembre para escapar de la derrota y eludir perpetrar el fraude. Para activar esta última opción podría dar alguna pirueta extravagante: autogolpe, autoatentado, actos “terroristas”, traer otros paramilitares, agredir a Colombia. En cualquiera de estos casos podría declarar el Estado de Emergencia y, por lo tanto, impedir que los comicios se realicen.
Probablemente estos escenarios post avalancha suenen algo barrocos. Sin embargo, hay que recordar lo siguiente: el hombre no deja de insistir en que gobernará indefinidamente, o por lo menos hasta 2021; que él y los suyos llegaron para quedarse, y que “los otros no volverán”, como si la decisión de quiénes se van y quiénes vuelven dependiese de su voluntad. Más importante aún: Chávez llevó hasta el límite la fecha de realización del referendo revocatorio. Por distintos motivos lo aplazó durante un año, hasta que estuvo convencido de que podía ganarlo con buenas o malas artes. Lo mismo podría ocurrir en esta ocasión.
El novedoso giro “amoroso” de su campaña, después de los sucesivos descalabros nacionales e internacionales que ha sufrido, no significa que esté dispuesto a redimirse. Solo significa que su evaluación de la marcha de la campaña lo condujo a hacer algunos ajustes tácticos, que le quiten el olor a azufre que despide y los cachos de diablo que se le ven a leguas.
En las actuales circunstancias, la oposición debe exigir que se realicen las elecciones en la fecha prevista, seguir luchando para convertirse en una mayoría ostensible que se refleje en todas las encuestas, al menos en aquellas que intentan captar lo que ocurre efectivamente en la realidad, y estar alerta ante cualquier movimiento extraño del ahora asustadizo presidente.

tmarquez@cantv.net

Cine: EL CANIBALISMO LABORAL

Cuando concluye la proyección de El método, el espectador abandona la sala con una especie de consternación. Acaba de presenciar un combate feroz entre ocho personas por algo más que un puesto de dirección en una empresa multinacional en el Madrid contemporáneo. Ha presenciado un ejercicio crítico sobre un modelo de conducción gerencial que adquiere características más amplias y con mayores riesgos.
El dramaturgo catalán Jordi Galcerán se ha convertido en una suerte de celebridad en la escena teatral española. Su obra Palabras encadenadas cosechó aplausos y elogios en su tierra y fuera de ella. Fue montada exitosamente en el Teatro Trasnocho de Caracas por Daniel Uribe en 2003, con las actuaciones de Elba Escobar y Javier Vidal. Ese mismo éxito se repitió en España con El método Grönholm, con sendos montajes en Madrid y Barcelona. También fue puesta en escena en Caracas —con magnífico respaldo del público— por Daniel Uribe, con las interpretaciones de Viviana Gibelli, Miguel Ferrari, Marcos Moreno y Vicente Tepedino.
El realizador argentino Marcelo Piñeyro —Kamchatka, Cenizas del paraíso, Caballos salvajes, Plata quemada, entre otras— asumió el reto de adaptar la obra de Galcerán para convertirla en El Método, junto con el guionista español Mateo Gil, habitual colaborador de Alejandro Amenábar. La adaptación cinematográfica que proponen es bastante fiel al original teatral pero amplía de cuatro a siete los personajes que se someten a un proceso de selección para trabajar en una importante empresa. Cada cual tiene una motivación distinta pero todos compartes el mismo objetivo. Ese heterogéneo grupo de gerentes se reúne en una impoluta sala de reunión en una torre del Paseo de la Castellana de Madrid. Allí se les somete a insólitas y misteriosas pruebas que determinarán quién es el mejor para el cargo, en una especie de darwinismo laboral. La empresa únicamente pauta acciones —no impone decisiones— para que sean los propios aspirantes quienes decidan con su comportamiento y sus elecciones quien va a ser el ganador final... si es hay alguno. Una guerra despiadada entre soldados de un mismo bando, ejecutada en batallas sucesivas que degradan el rol profesional de un gerente y le confieren el carácter bestial de la lucha del más apto. ¿El más apto para qué? ¿Para la autodestrucción? ¿Para el desgarramiento humano?
La película sabe combinar la intriga por conocer el final de esa lucha soterrada y la intranquilidad que provocan las sucesivas supresiones con una crítica inteligente a un sistema laboral y gerencial que devora a sus elegidos. Lo hace desde una perspectiva ética que desmonta los más primitivos mecanismos de la productividad y la competitividad. Las dos horas de proyección transcurren de una forma dinámica, con un agudo juego de diálogos y situaciones dramáticas donde aspectos como el sexo del aspirante, el manejo de idiomas o la entrega fanática a la empresa son apenas jugadas en un tablero de ajedrez que acepta más de dos contendores. La solidaridad, la moral y la honestidad son las tres trincheras arrasadas por el enemigo virtual.
Entiendo que la idea central de El método propone una alegoría de la lucha de los intereses que persisten en el planeta más que una representación realista del sector empresarial, pues no creo que exista una firma que ponga en práctica el método Grönholm. Ni siquiera en Japón. Constituiría una reducción ridícula de la realidad. De hecho, el film transcurre durante un día en el que se reúnen en Madrid los países de mayor industrialización, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, con la consecuente y violenta protesta de los integrantes del movimiento antiglobalización. Unos y otros conforman los extremos antagónicos que sirven de escenario a esta otra guerra —interna y caníbal— que arroja cadáveres y declara un vencedor. Repito: son dos extremos. La escena final de El método es, literalmente, devastadora.
El film se desarrolla con el trabajo de un grupo de actores excelentes –Carmelo Gómez, Adriana Ozores, Eduard Fernández, Najwa Nimri, Eduardo Noriega, Ernesto Alterio, Natalia Verbeke, Pablo Echarri— que sabe comunicar las contradicciones de esta guerra gerencial que no deja nada en pie. Muy recomendable.

EL MÉTODO, Argentina y España, 2005. Dirección: Marcelo Piñeyro. Guión: Mateo Gil y Piñeyro. Producción: Gerardo Herrero y Francisco Ramos. Fotografía: Alfredo Mayo. Montaje: Iván Aledo. Elenco: Eduardo Noriega, Najwa Nimri, Eduard Fernández, Pablo Echarri, Ernesto Alterio, Carmelo Gómez, Adriana Ozores y Natalia Verbeke. Distribución: Cines Unidos.

Culinaria: RÚGULA, HIGOS Y CARPACCIO

Hace poco un grupo de amigos descubrimos en Valencia —la de Venezuela, no la ciudad española— el Giglio Ristoranti, un local muy grato, luminoso y de buen gusto donde probamos algunos platos memorables acompañados de un equilibrado merlot del Véneto —un varietal sin denominación de origen, pero muy bueno— y servidos profesionalmente por unos camareros atentos a sus clientes. Todo esto hay que agradecerlo. El clásico carpaccio de lomito que todo restaurante italiano ofrece en su carta se convirtió en una delicia de láminas rojas matizadas por una suave mayonesa original combinada con el delicioso sabor agrio de la rúgula y la dulzura de unos higos maduros. Creo que es el mejor carpaccio que me he comido en años. Hecho con un poquito de imaginación. Luego siguieron risotto al fungi, risotto nero, bien desarrollados, y algo muy especial: los agnolotti de agnello, pequeñas pastas rellenas con cordero y matizadas con una salsa robusta. En ese momento añoré un barolo. Pero nada. Después de la tarta de manzanas había que conducir hasta Caracas. Otra vez será. Valencia siempre está allí. Para regresar.

GIGLIO RISTORANTE. Gastronomía mediterránea. Calle 139-A, entre Av. Andrés Eloy Blanco y Calle San Félix, El Viñedo. Teléfono: 0241 826.42.06.

martes, octubre 10, 2006

SUMARIO 09-10-06

Amigos en Venezuela y el mundo, tenemos una nueva edición de Ideas de Babel.

En la sección Política Ficción encontrarán una conclusión (extraída de la gigantesca movilización y concentración del sábado pasado en la extensa avenida Libertador de Caracas, a favor del candidato opositor Manuel Rosales) que no por sencilla es poco importante: hoy no sólo hay que luchar por ganar las elecciones del 3 de diciembre y "cobrar" ese triunfo sino que es fundamental exigir que haya tales elecciones, pues es evidente que al gobierno de Chávez no le conviene medirse y estaría dispuesto a cancelarlas.
Gerver Torres, uno de nuestros columnistas invitados, comenta la destrucción sistemática por parte del gobierno chavista de la empresa petrolera venezolana Citgo que opera en los EE.UU. Otro columnista invitado, Trino Márquez, analiza la candidatura virtual y la presidencia mediática de Chávez como otra expresión de su mesianismo.
En la sección Festivales descubrirán algunos detalles del X Festival de Cine Español, que este año ofrece un muy alto nivel de calidad y que podrá ser disfrutado a partir del 12 de octubre, y del II Festival del Cine Venezolano que se celebrará en la andina ciudad de Mérida a partir del 29 de octubre y donde podremos descubrir los próximos largometrajes nacionales a estrenarse.
En el capítulo Culinaria hallarán la renovación gastronómica de Maracaibo que no sólo ha generado nuevos y variados restaurantes sino también una academia de arte culinario y una revista para gourmets: Papa y Vino.
Sólo tienen que ingresar a
www.alfonsomolina.blogspot.com. Los invito a leer Ideas de Babel, a escribir y a difundirla con sus bases de datos.

Gracias.

Alfonso Molina

lunes, octubre 09, 2006

Política Ficción: A EXIGIR ELECCIONES

El acto multitudinario de Manuel Rosales del sábado pasado ha cambiado no sólo el panorama electoral —es decir, el referido específicamente a los resultados numéricos del 3D— sino también y esencialmente el proceso político que habría de conducirnos a esos comicios. Lo concentración de las fuerzas opositoras de todas las clases sociales en la avenida Libertador de Caracas tiene una obvia importancia cuantitativa —en la medida en que puso de manifiesto el crecimiento de la candidatura de unidad— pero sobre todo posee un gran valor cualitativo: altera definitivamente la percepción de invulnerabilidad de Chávez en aquellos sectores sociales sobre los cuales ha ejercido mayor influencia. El presidente es derrotable —más allá del trabajo de la oposición— porque la base social del chavismo ha comenzado a abandonarlo. Las cifras de septiembre de la empresa encuestadora Alfredo Keller y Asociados son elocuentes en relación con la decepción en áreas de problemas fundamentales. Mientras los actos de la oposición se crecen, los del gobierno se reducen notablemente.
¿250 mil personas se concentraron el sábado? ¿300 mil? ¿150 mil? No lo podemos saber con exactitud pero al ver la forma burlona y descalificadora como fue reseñado el acto de Rosales por Venezolana de Televisión, el diario Vea y la página web aporrea.org —tres de los más expresivos medios del gobierno— podemos deducir el duro impacto que produjo ese acto en las filas del chavismo. En política subestimar al enemigo es fatal. Ya lo demostró la oposición hace algunos años cuando subvaloró a Chávez. Ahora la situación es al revés. El chavismo intenta subestimar a Rosales. Eso es bueno para Rosales.
Pero insisto, a la luz de los últimos acontecimientos, que el problema no reside sólo en votar y ganar —y “cobrar” ese triunfo— sino en tener la oportunidad de ganar. Dicho de otra forma: Chávez, el Ejecutivo, la Asamblea Nacional y este parcializado Consejo Nacional Electoral tenderán a suspender las elecciones del 3 de diciembre si no tienen la más absoluta seguridad en la reelección. Si Rosales amenaza esa seguridad, acudirán a cualquier excusa para implantar un estado de excepción o de emergencia, suspender los comicios e iniciar una profunda y extensa represión. Ya el ministro de la Defensa, Raúl Baduel, anunció que la compra de armas obedece a nuestra necesidad de defensa ante la inminente invasión norteamericana. Es obvio que esas armas —que no pueden competir con las del imperio— las usarán contra la población en rebeldía. En el comando chavista operará la política de laboratorio antes que una política de masas. En este mes y medio que nos queda antes del 3 de diciembre no sólo hay que ganar y "cobrar" las elecciones ese día sino —muy especialmente— exigir que haya elecciones. Así de simple.

Gerver Torres: GALLINAS FLACAS

A principios de los noventa, cuando dábamos los primeros pasos de la privatización en Venezuela, una de las acusaciones que algunos nos hacían era que promovíamos el deterioro de las empresas públicas para después permitir que se vendieran a precios de gallina flaca. La verdad es que ningún gobierno, incluso éste, hace eso. Por el contrario, cuando tratan de venderlas, los gobiernos buscan vestir las empresas de la mejor manera para hacerlas más atractivas para sus potenciales compradores y obtener así el mejor precio posible.
Pero si miramos lo que está pasando con algunas empresas públicas venezolanas uno se podría ver tentado de hacer la misma acusación. Tomemos el caso de Citgo, sobre cuyo posible interés en venderla han hablado diversos funcionarios del régimen, incluido el propio Presidente de la República. Pues bien, resulta que a esa empresa no se le hace otra cosa que quitarle valor, como si se le quisiese preparar para un remate.
Pierde valor cuando su principal proveedor de materia prima, PDVSA, manifiesta periódicamente su deseo de cortarle el suministro. Pierde valor cuando contratos y relaciones importantes con otros actores se cancelan, como es el reciente caso de la cadena de tiendas Seven Eleven. Pierde valor cuando su nombre, por las acciones de sus dueños, se desprestigia en el medio en el cual opera. El hecho, por ejemplo, de que sectores de la sociedad bostoniana planteen retirar el signo de la empresa que desde 1965 ilumina y es símbolo de esa ciudad, es una muestra de la perdida de valor de la “buena voluntad” de la empresa. En realidad la teoría conspirativa de las gallinas flacas no es correcta. No es que el gobierno se haya propuesto quitarle valor a Citgo para después rematarla. Más bien, ello es el resultado de otras cosas: incompetencia y un inconsciente deseo de destruir. Sí, de destruir empresas, puestos de trabajo y capital político en el exterior.
gerver@liderazgoyvision.org

Festivales: EL CINE ESPAÑOL TOMA CARACAS

Como todos los años desde hace una década, a partir del 12 de octubre se desplegará el Festival de Cine Español por toda la ciudad para presentar 21 películas de reciente producción con una gran diversidad temática y con el talento de directores, intérpretes, técnicos y productores de aquellos predios.
Esta muy exitosa iniciativa -organizada, como siempre, por la Embajada de España, la gente de Queiroz Publicidad y el equipo del Circuito Gran Cine, con el apoyo de más de una decena de patrocinadores- se ha consolidado como una tradición entre el público venezolano. Cada octubre es la cita con el cine español.
Este año la muestra promete una alta calidad. No las he visto todas, pero por ahora me atrevo a compartir con ustedes esta primera selección personal:
  1. Las historias femeninas de Volver, de Pedro Almodóvar, con Carmen Maura, Penélope Cruz, Lola Dueñas, Blanca Portillo y Chus Lampreave. La madurez del cineasta español más universal. Imprescindible. Vale todos los premios que ha recibido.
  2. La excelente coproducción hispano-argentina El método, dirigida por el argentino Marcelo Piñeyro y producida por los españoles Gerardo Herrero y Francisco Ramos. Se fundamenta en la pieza teatral –recién montada en Venezuela por Daniel Uribe- El método Grönhold del dramaturgo catalán Jordi Galcerán. Una inteligente visión de los conflictos falsos y verdaderos de la globalización a través de ocho personajes que interactúan de forma implacable. Con la sobresalientes actuaciones de Eduardo Noriega, Ernesto Alterio, Nawjda Nimri, Eduard Fernández, Pablo Echarri, Natalia Verbeke, Adriana Ozores y Carmelo Gómez. De las mejores.
  3. La coproducción hispano-británica La fiesta del chivo, de Luis Llosa, aguda y leal adaptación de la novela homónima de Mario Vargas Llosa. Una mirada incisiva al poder unipersonal y sus aberraciones. No se pierdan la extraordinaria actuación del cubano-americano Tomás Milian, como el dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo, acompañado por Isabella Rossellini, Paul Freeman, Steven Bauer, Juan Diego Botto y el venezolano Ricardo Álamo como Ranfis Trujillo, hijo del déspota.
  4. El retorno de Carlos Saura con El 7º día, sobre el enfrentamiento de dos familias por los linderos de sus tierras. Un buen trabajo con guión del novelista español Ray Lóriga y las actuaciones de Juan Diego, José Luis Gómez y Victoria Abril.
  5. El drama hablado en inglés La vida privada de las palabras, de Isabel Coixet, ganadora en 2005 de tres premios Goya en las categorías de película, guión original y dirección. La historia de una mujer solitaria y misteriosa que es trasladada a una plataforma petrolera para cuidar de un hombre que se ha quedado ciego temporalmente, con quien crea una relación de pequeños secretos, verdades y mentiras que va surgiendo entre ambos.


Otras películas a destacar son Lifting del corazón, del argentino Eliseo Subiela, con la historia de un cirujano plástico andaluz que emprende un viaje de trabajo a la ciudad de Buenos Aires, Cosas que hacen que la vida valga la pena, de Manuel Gómez Pereira, sobre una infeliz oficinista que, tras ser abandonada por su marido, decide que nunca más iniciará una nueva relación amorosa, Frío sol de invierno, de Pablo Malo, con Marisa Paredes, Javier Pereira y Unax Ugalde, el drama familiar Héctor, de Gracia Querejeta, la comedia de enredos La primera noche de mi vida, de Miguel Alvadalejo, con Emilio Gutiérrez Caba, Adriana Ozores, Antonia Sanjuan y Leonor Watling, Princesas, de Fernando León de Aranoa, sobre el mundo de la prostitución y la inmigración ilegal, Sólo mía, de Javier Balaguer, sobre el polémico y actual tema de la violencia doméstica en España, Una rosa de Francia, lo nuevo de Manuel Gutiérrez Aragón, el film de suspenso Ausentes, de Daniel Carparsoro, con Ariadna Gil, Jordi Mollá y Nacho Pérez, la comedia musical Los dos lados de la cama, de Emilio Martínez-Lázaro, León y Olvido, de Xavier Bermúdez, Para que no me olvides, de Patricia Ferreira, Tiovivo, de José Luis Garcí, Bienvenido a casa, la obra más reciente de David Trueba, Horas de luz, del desconocido Manolo Matjí, y Oculto, de Antonio Hernández.
Para celebrar los diez años del festival, la Embajada de España, Queiroz Publicidad y el Circuito Gran Cine decidieron acompañar la exhibición de películas con una programación paralela de eventos especiales, como la exposición de los afiches de los diez festivales de cine español, que se realizará en los espacios abiertos del Trasnocho Cultural, los cine foros con La vida secreta de las palabras, Princesas, La Fiesta del Chivo y Solo Mía, que se llevarán a cabo los sábados durante el encuentro cinematográfico. También habrá una muestra retrospectiva de la vasta producción del cineasta, productor y guionista Carlos Saura que será exhibida en la Cinemateca Nacional.
Además, con el festival se iniciará el ambicioso proyecto Cine Móvil Popular, con proyecciones al aire libre en siete plazas populares de Caracas para que todos disfruten del buen cine. Comenzarán con El milagro de Candeal, el famoso documental de Fernando Trueba.

www.grancine.net

Trino Márquez: PRESIDENTE MEDIÁTICO, CANDIDATO VIRTUAL

Hugo Chávez, a diferencia de los grandes estadistas, concibe la política como una sucesión interminable de eventos mediáticos. El país lo dirige desde su programa dominical de televisión Aló, Presidente. El Gobierno, como cuerpo orgánico que diseña y aplica políticas en los campos más importantes de la vida nacional, desapareció desde hace tiempo. La tasa de rotación de ministros es tan alta que hasta los periodistas especializados que cubren las fuentes oficiales, se ven en serios aprietos para aprenderse los nombres de los colaboradores del primer mandatario. Para saber quiénes continúan en sus cargos y quiénes pasan a otros destinos, los altos funcionarios están obligados a ver el show dominical. Allí se enteran de cuáles son las líneas maestras del gobierno, cuál el presupuesto de gastos, cuánto el aumento de sueldos, cuáles las medidas en educación, salud, servicios públicos y seguridad ciudadana (que no son muchas). ¿Cuánto tiempo pasa un ministro sin reunirse con el jefe de Estado y entregarle una cuenta? Esta pregunta nadie puede responderla. Trabajar con quienes se supone son sus aliados más estrechos, no forma parte de las prioridades del autócrata. Todo lo que caiga fuera de los reflectores y de las cámaras de televisión lo considera una pérdida de tiempo. La sana rutina administrativa que debe mantener un Presidente de la República, no forma parte de la agenda del mandatario criollo. Un día de estos convertirá a Miraflores en una estación de televisión, y desde allí dictará órdenes y dirigirá la vida de todos los ministros, presidentes de empresas públicas, diputados, gobernadores y alcaldes chavistas.
La desmedida vocación mediática del caudillo lo llevó a cometer los desaguisados de la sede de la ONU y del Harlem. El golpe publicitario que buscaba lo logró. Su figura es mucho más conocida ahora que antes de sus estrambóticas intervenciones. Solo que el costo para la nación ha sido demasiado alto. Las posibilidades de que vengan inversiones extranjeras con un presidente tan dado al espectáculo fácil y a la agresión injusta, se redujeron aún más. Venezuela se proyecta como un país dirigido por una persona inestable, egocéntrica y pendenciera, capaz de desatar graves conflictos con el único propósito de satisfacer su egolatría. En un mundo interconectado y globalizado, donde debe dárseles seguridad a los inversionistas, lo que Chávez ofrece es incertidumbre y violencia. Mal negocio para el país. De paso, la nación, por la desmesura del autócrata, puede haber perdido la oportunidad de obtener el puesto en el Consejo de Seguridad de la ONU. Esto no sería grave si la desaforada campaña de Chávez por conseguir esa representación, no nos hubiese costado una inmensa fortuna. Dinero que bien habría servido para mejorar los hospitales, las escuelas, construir viviendas y, sobre todo, incrementar la seguridad ciudadana. Por el derroche y la imprudencia habrá que pedirle cuentas.
Chávez es una quimera. Después de ocho años al frente de gobierno, sigue conjugando los verbos en futuro. Promete resultados que debió haber obtenido hace varios años. Su propio mito lo ha construido no como, por ejemplo, Ricardo Lagos, afincado en la eficacia y la responsabilidad, sino a partir del gasto dispendioso de la riqueza petrolera, los “golpes” publicitarios y las extravagancias delante de los flashes, como esa de anunciar cada cierto tiempo un magnicidio.
Su comportamiento como presidente lo está reproduciendo como candidato continuista. Ahora es como Internet, no sube cerros, ni dialoga con la gente común y corriente. Su contacto con el pueblo es tangencial. No suda ni siente el calor de quienes todavía confían en él. Considera que la victoria del 3 de diciembre la tiene asegurada porque cuenta con la mayoría de los miembros del CNE, posee el control de todas las instituciones del Estado y cree mantener sometidas a las Fuerzas Armadas. Desprecio del más puro el que siente por la mayoría de los votantes, incluidos en primer lugar sus simpatizantes. La campaña del candidato Chávez no guarda ninguna relación con la de un líder carismático genuinamente popular, admirado y querido.
En días recientes señaló que era una temeridad de Manuel Rosales ir a los barrios pobres, pues supuestamente estos eran territorio chavista. Algo perecido a que él, líder de los desamparados, se presentase en La Lagunita. Además de establecer una división odiosa -inaceptable en boca de quien fue electo para ejercer la presidencia de todos los venezolanos- esa afirmación no resiste ninguna prueba. El candidato en trance de reelección no se atreve a ir a las barriadas populares, ni transitar por ellas, como haría un dirigente democrático que trata de obtener el voto de sus conciudadanos. Las pocas veces que está en Venezuela, Chávez se refugia en Miraflores. Su campaña en Caracas y en el interior no avanza en medio de la relación directa con quienes irán a votar en diciembre. Álvaro Uribe, mandatario de un país con un conflicto secular y con unas FARC que habían prometido sabotear los comicios, salía a estrecharles las manos a sus compatriotas de los sectores populares. Sin embargo, el hombre de Sabaneta, que se considera como el único venezolano capaz de gobernar el país, a pesar del aprecio con el que dice contar, no se atreve a pasear por los barrios humildes, ni por las urbanizaciones de la clase media, ni por ningún otro lugar que no sea el Harlem de New York. En las caravanas y mítines de su campaña, el candidato luce como el líder distante e inaccesible que ha terminado siendo. El poder y la adulancia lo envanecieron. Razones para no encontrarse con los ciudadanos de a pie le sobran. Todos los problemas de Venezuela se han agravado desde que asumió la presidencia. Hay más pobres, más desempleados, más inseguridad, más niños en la calle. La inflación no cede. Los inversionistas no llegan.
El relativo fracaso de Lula, quien no pudo obtener la victoria en la primera vuelta, como él, sus seguidores y muchos especialistas esperaban, debe de tener a Chávez intranquilo. Si eso le ocurrió a un Presidente carismático y exitoso, ¿por qué no puede pasarle a una decepción en ejercicio?

Culinaria: LA RENOVACIÓN GASTRONÓMICA DE MARACAIBO

Atrás quedaron los tiempos cuando los forasteros llegábamos a Maracaibo y nuestros anfitriones nos llevaban a comer carne a la parrilla en Mi Vaquita y La Churuata o algún lugar de comida zuliana, siempre aderezada por el coco. Hoy por hoy la capital del Zulia presenta una oferta culinaria sorprendente, tanto en calidad como en variedad. En mis últimos viajes me he encontrado con nuevos lugares donde predominan las tendencias italianas y asiáticas -especialmente la japonesa- sin descartar la libanesa. Hoy dominan en las preferencias de los marabinos algunos nombres. El italiano de moda es sin duda Ciao, en la calle 72 con 3G. Quien busca el acento asiático lo encuentra en Saga, en el Lago Mall. También el campo de extremo Oriente se ubica Zuba, en la avenida 5 de Julio. Las nuevas tendencias de la cocina se hallan en Stravagante, en la avenida 20 entre calles 69 y 70. Y quien busca buena comida de mar disfrutará de Catamarán en la calle 72 con la avenida 164. En mi último viaje me alojé en el hotel Kristoff y, al mediodía, crucé la avenida Santa Rita, atraído por la promesa de cocina árabe de un local al frente del hotel y descubrí un excelente kibbe crudo acompañado por un magnífico arroz con lentejas en Jai-la, el más respetado de los locales libaneses de la ciudad, liderado por Nabir Nasr, el antiguo dueño del famoso y recordado Arco Iris que quedaba en la avenida Dr. Portillo.
Uno puede encontrar bombonería fina en Bremen, en la avenida 24 con calle 71, o delicias culinarias en Santa Rita, en la avenida 8 de Santa Rita con calle 67. Incluso Maracaibo cuenta con la Academia de Arte Culinario Zi Teresa, dirigida por Orenny Romero, un joven cocinero especializado en el reperorio venezolano de vanguardia.
Tanto es el empuje culinario de Maracaibo que el grupo de empresas reunidas en torno del diario La Verdad ha publicado cuatro ediciones de Papa y vino, una excelente revista dedicada fundamentalmente a la gastronomía que se disfruta en capital zuliana. Liderada por Juan Carlos Abudei, Ricardo Ocando y Carla C. Ramírez Montenegro, ha publicado entrevistas con los principales cocineros de la ciudad y con “forasteros” ilustres como Donato De Santis, Sumito Estévez, Patricio Tapia, Miro Popic, Vladimir Viloria, Armando Scannone, Ana Belén Myerston y Giordano Di Marzo. Papa y Vino se consigue en cualquier lugar en Maracaibo y en los mejores quioscos de Caracas.

Festivales: MÉRIDA SE VISTE DE CINE VENEZOLANO

Del 29 de octubre al 2 de noviembre la gente del cine en Venezuela se mudará a Mérida porque la bella Ciudad de los Caballeros ofrecerá la segunda edición del Festival de Cine Venezolano. Allí se proyectará, discutirá y premiará lo mejor de nuestra producción en el último año. Con el trabajo de la Fundación para el Desarrollo de las Artes y la Cultura (Fundearc) y el incondicional apoyo del equipo rectoral de La Universidad de los Andes, se afinan los detalles de este nuevo encuentro, junto con un gran equipo de jóvenes estudiantes de la Escuela de Medios Audiovisuales.
Karina Gómez Franco, productora ejecutiva y presidenta de Fundearc, enfatiza que se trata de "un festival con los largometrajes producidos durante 2005 y 2006, es decir, todas las películas que se han visto en cartelera más cinco a seis largos que se estrenarán durante el encuentro” Juana New, directora de la Escuela de Medios Audiovisuales, recuerda que “Mérida es la ciudad del cine en Venezuela y además la Universidad de los Andes ha sido la precursora del primer festival del Cine Documental en Latinoamérica y de allí la inquietud de querer continuar con la tradición cinematográfica, aprovechando tanta producción como la presente”
El jurado estará compuesto internacionalmente por el realizador argentino Carlos Sorín, el representante del Festival de Cannes Serge Sobczynski y el documentalista colombiano Luís Ospina, mientras que nacionalmente incluye al director Alfredo Anzola, el escritor Antonio López Ortega y el investigador Alberto Rodríguez Carucci.
Las proyecciones de la Competencia Oficial serán en las salas de cine del Centro Comercial Alto Prado. El acto de apertura será en la segunda estación del Teleférico de Mérida y el de premiación y clausura en el Aula Magna de la Universidad de los Andes el jueves 2 de noviembre a las 8 de la noche.
Las películas ya confirmadas son La ciudad de los escribanos, de José Velasco, Tocar y luchar, de Alberto Arvelo, Francisco de Miranda, de Diego Rísquez, El caracazo, de Román Chalbaud, No soy de aquí, ni soy de allá, de Mohamed Hussain, José Martí, ése soy yo, de Edmundo Aray, Secuestro express, de Jonatan Jakubowicz, Maroa, de Solveig Hoogesteinj, Borrador, de Jacobo Penzo, El último bandoneón, de Alejandro Saderman, El infierno perfecto, de Leonardo Henríquez, fuera del concurso, Al borde de la línea, de Carlos Villegas, Japón a lo lejos, de Freddy Siso, Al final del día, de Alexis Cadenas, María Lionza, aliento de orquídeas, de John Petrizzelli, Hijo de la guerrilla, de Mariana Rondón, Mi nombre es Justine, de Franco de Peña, Plan B, de Alejandro Wiederman, y Elipsis, de Eduardo Arias.
La antesala del festival comienza con actividades dedicadas a los más pequeños: durante los días 23, 24 y 25 de octubre, el teatro César Rengifo se convertirá en el espacio para las proyecciones del cine infantil nacional. “Tenemos cine para niños de las afueras de la ciudad, de escuelas básicas, que tal vez no han ido nunca al cine y que con este festival van a tener la oportunidad de ver cine venezolano”, enfatizó Gómez.
El festival está paralelamente unido al II Encuentro Nacional de Estudiantes de Centros de Enseñanza Audiovisual y a la II Muestra Nacional Audiovisual Estudiantil, y gracias a estas dos grandes vertientes, los jóvenes tendrán la oportunidad de ser participes de jornadas de reflexión cinematográfica, dirigidas por los máximos exponentes del cine en Venezuela. Éstos dedicarán mañanas y tardes a tratar temas como la narración cinematográfica y los nuevos medios digitales; la narración y el discurso en el cine venezolano contemporáneo y la construcción del personaje en el cine venezolano.

lunes, octubre 02, 2006

SUMARIO 02-10-06

Hola amigos en Venezuela, América Latina y el mundo.
En la nueva edición de Ideas de Babel:
  • Trino Márquez y yo coincidimos en trabajar el tema de la masacre de La Paragua que ha conmocionado a la opinión pública venezolana. Trino reflexiona sobre los alcances éticos de la responsabilidad del gobierno en esas muertes y yo propongo un ejercicio de ¿política ficción? a partir de información privilegiada que va más allá de la lamentable muerte de los mineros e indígenas asesinados.
  • Elipsis, del venezolano Eduardo Arias-Nath, y Oldboy, del coreano Park Chan-wook son las películas que queremos destacar.
  • Celebramos los cinco años del Trasnocho Cultural, el nuevo corazón creativo de Caracas.
  • Tenemos información sobre el Festival de Cine Latinoamericano de Sidney, en Australia, y sobre el concurso de cine documental venezolano Caracas Filminuto que se llevará a cabo en noviembre próximo.
  • El artista digital Miguel Chevalier estará en Caracas en el marco del evento multinacional y multicultural Pulsar Caracas 2005, como un aporte de la Embajada de Francia en Venezuela.
  • Finalmente les ofrecemos una breve reseña sobre la Tratoria Boticelli, un digno reducto de la cocina popular italiana en Caracas.

    Gracias a todos.

    Alfonso

domingo, octubre 01, 2006

Análisis: ¿POLÍTICA FICCIÓN?

Alrededor de la matanza de mineros e indígenas en La Paragua, al sur de Venezuela, perpetrada el 22 de septiembre por miembros del Teatro de Operaciones Nº 5 y que ha conmocionado a la opinión pública, han surgido informaciones de muy diversas fuentes que serían interesantes articular como quien construye la trama de una novela o el guión de una película. Tal vez la ficción que resulte no sea rigurosamente exacta pero podría ser más poderosa y expresiva que el dato verista. Les propongo un ejercicio narrativo, que no por especulativo dejaría de tener importancia.

  1. Al conocerse la noticia, el ministro de la Defensa, Raúl Baduel, intenta restarle importancia al hecho y lo señala como un acto de defensa ante el ataque de los mineros. Pero el testimonio de un sobreviviente ha dejado a Baduel en una situación comprometida. Desde helicópteros, como en Apocalipse now, se ejecutaron a varios seres humanos. Hay otros testigos que respaldan lo dicho por el minero. Allí hubo una masacre ejecutada a sangre fría. La noticia cobra cuerpo en los medios y se profundizan las investigaciones. ¿Quién puede justificar esta acción? ¿Quién se beneficia con este baño de sangre?
  2. Se sabe que tales mineros habían recibido del Ministerio del Ambiente la promesa de reconvertirlos en productores agrícolas. Pero al cabo de un tiempo, sin entrenamiento técnico ni asistencia financiera, volvieron a sus actividades de extracción, consideradas como letales para el entorno y la naturaleza. Además, es difícil poner a sembrar yuca a un hombre que está acostumbrado a recibir dos millones de bolívares a la semana como trabajador de las minas. También se sabe que algunos —no todos— de esos mineros han desarrollado conductas delictivas en un escenario que es propicio para el robo, el asesinato y el secuestro. Una amiga que hace trabajo social con los yekuana en la Guayana venezolana tiene tiempo denunciando que los indígenas son acosados y perseguidos por los mineros ilegales para desplazarlos de sus territorios y aprovechar sus riquezas naturales. Algunos periodistas de la región hablan de una veintena de yekuanas asesinados. Desde luego, el hecho de que un grupo de mineros deteriore el ambiente o asesine indígenas no justifica la masacre que los miembros del TO5 ejecutaron.
  3. Pero las cosas se complican. Tras las declaraciones de Baduel, vinieron las del ministro del Interior y Justicia, Jesse Chacón, quien en una larga rueda de prensa televisada ofreció detalles de las muertes y desmintió "técnicamente" a su colega de la Defensa. Dicho de otra forma, Chacón tomó el mando del caso. Hay que recordar —especialmente a los lectores fuera de Venezuela— que éste se ubica en el bando del general Jorge Luís García Carneiro, ex ministro de la Defensa y rival de Raúl Baduel —quien fue figura clave en el retorno al poder de Chávez el 13 de abril de 2002— en el juego del dominio interno del chavismo. Luego, el propio Chávez reconocería públicamente que hubo “excesos”, es decir, desautorizó a su fiel ministro de la Fuerza Armada Nacional. Si a esto le sumamos que hace unos meses, a los pocos días de la toma de posesión de Baduel, se llevó a cabo la espectacular fuga del dirigente sindical Carlos Ortega —el preso político más importante para Chávez— y de los oficiales Farías, podríamos deducir que el actual ministro cayó en desgracia.
  4. Pocos días después, el Comando Unificado de la Fuerza Armada Nacional —CUFAN— solicita públicamente autorización para abatir cualquier nave aérea que sobrevuele la región como medida imprescindible en el combate al narcotráfico. En la misma región de la masacre. Solicita también el desalojo de los civiles de la zona —mineros e indígenas— como medida de seguridad. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Qué hay allí? ¿Qué se quiere resguardar? ¿Qué tiene que ver La Paragua con el Hato Piñero, recientemente expropiado parcialmente? Otra amiga, esta vez periodista, de visión aguda e incisiva —llamémosla Madame Estilete— habla de uranio.
    Desde finales de los años setenta del siglo pasado se ha dicho que esa zona es rica en uranio. Incluso, hubo una denuncia contra las misiones religiosas norteamericanas Nuevas Tribus que fue recogida en el documental Amazonas, el negocio de este mundo, del cineasta Carlos Azpurua, hoy firme partidario de Chávez. Desde entonces se habla de uranio. Allí, donde el TO5 ametralló a seres indefensos.
  5. El uranio sería —en este guión o novela— el punto de encuentro entre Irán y Venezuela para el diseño de una geopolítica que rompería el dominio estadounidense sobre el planeta. El rival de Chávez es George W. Bush. Por eso las visitas a Siria, Corea del Norte, Cuba, Irán y Bielorrusia. Por eso el discurso ofensivo en la ONU.
  6. El uranio explicaría por qué un líder como Chávez, caracterizado con los perfiles de cierta izquierda tradicional ya casi extinguida, pueda concretar una alianza "revolucionaria" con el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, considerado dentro y fuera de su país como una personalidad ultraconservadora y ultrareaccionaria. Es el presidente de un país donde se cometen los mayores atropellos contra los derechos humanos, contra la mujer, contra la infancia, contra la libertad de pensamiento. Tal vez sucede que entre ambos presidentes existen más similitudes que diferencias. El nuestro nunca ha podido ocultar su militarismo autoritario y antidemocrático, a pesar de su retórica libertaria.
  7. Mientras Chávez se ocupa del mundo y la lucha antiimperialista, nuestro país —donde residen su capital político y el presupuesto nacional más alto en nuestra historia republicana que le ha permitido llevar a cabo todos sus delirios— se viene abajo en los campos social y económico y comienza —¡qué sorpresa!— a descender la posibilidad de su reelección según las encuestas más recientes. En la entrevista que le hiciera hace unos días Eduardo Rodríguez en Venevisión el presidente lucía inseguro, dubitativo, sin entusiasmo. Patético. Esto también lo confirma Madame Estilete. No es lo mismo andar por el mundo con la chequera geopolítica del petróleo que como un simple líder de “izquierda” desalojado del poder… y sin petrodólares.
  8. ¿Cuál sería el final de esta película? No lo sé. Todo esto es especulativo. Es una sencilla asociación de hechos y posibilidades bajo una estructura lógica de desarrollo hacia un final sorprendente pero inevitable, como diría el maestro Jean-Claude Carrière. Pero, más allá de las limitaciones de la especulación, me imagino a toda la región de La Paragua bajo el control del ejército. Sin mineros ni indígenas. Con iraníes. Con los cómplices. Con la locura de la destrucción. Apocalipse now.

Trino Márquez: MUERTE EN LA PARAGUA


La matanza de La Paragua recuerda los peores sucesos de la Guerra de Vietnam, especialmente los crímenes cometidos en My Lai, aquella aldea campesina donde, en 1965, soldados norteamericanos masacraron a mujeres, ancianos y niños, por el solo placer de acabar con la vida ajena. My Lai se convirtió en un icono de la lucha de los pacifistas y antiguerreristas norteamericanos y de todas partes del mundo donde hubo manifestaciones de protesta contra el desgarrador conflicto del sureste asiático. Posteriormente, Francis Ford Coppola recreó en Apocalipsis Now esa orgía de sangre. Todos recordamos aquellas imágenes de los helicópteros sembrando la muerte.
Aquí en Venezuela probablemente no habrá marchas de denuncia y ningún cineasta que aspire a obtener un crédito del gobierno podrá llevar al cine esos sangrientos sucesos. Tampoco podrá llevar al celuloide lo ocurrido en Fuerte Mara, donde murieron calcinados varios soldados jóvenes, detenidos para que pagaran penas por actos de indisciplina. El país ignora quiénes son los más altos responsables de tal brutalidad. Lo que si sabe es que el general Francisco Usón, experto en ignición, paga condena por haber dado públicamente una explicación técnica acerca de por qué y cómo pudieron haber ocurrido los hechos. El régimen chavista es benigno con los criminales (allí están los pistoleros de Puente Llaguno) y cruel con los inocentes, sobre todo si militan en el campo de la oposición.
La respuesta del régimen ante el asesinato de los mineros por parte de miembros del TO5 es de un cinismo que enardece. El ministro del Interior y Justicia, Jesse Chacón, para variar, cuando apareció la denuncia públicamente, acusó a los medios de comunicación de estar, de nuevo, inventando una historia tortuosa. De no haber sido por la valentía de los medios y el coraje del minero que sobrevivió a los disparos que le incrustaron los miembros del ejército, el ataque en el cerro Papelón no se habría conocido, ni habría causado la justa indignación que ha suscitado. La ministra de Ambiente, Jacqueline Faría, señala que los mineros, algunos indígenas, eran unos depredadores que violaban las leyes ambientales. En el caso de que eso fuese cierto, ¿en un país donde el derecho a la vida supuestamente es sagrado, era esa una razón suficiente para masacrar a un grupo de personas indefensas? El propio Ministerio de Ambiente había engañado y manipulado a los pobladores de esa comunidad, pues les había prometido dar el entrenamiento técnico y el auxilio financiero para reconvertirlos en productores agrícolas. Nada de eso ocurrió. Esos trabajadores, siguiendo el principio del “hurto famélico” defendido por el comandante Chávez, intentaron retornar a lo que saben hacer: explotar las minas de oro y diamante. Por su parte, el gobernador de Bolívar, general (r) Francisco Rangel G, cuando se refiere a los hechos, alude a las víctimas con tal desprecio, que poco le falta para afirmar que están bien muertos y enterrados. Ni siquiera guarda las reglas elementales de solidaridad con los deudos.
Hugo Chávez habla de “uso excesivo de amas”. Dice que “no quedará nada oculto, nada oscuro, ni nada impune”. No es que uno desconfíe de la palabra presidencial, pero desde que el caudillo asumió la Presidencia, ha cometido tantas arbitrariedades y apañado tantos abusos, que lo mínimo que uno debe estar es alerta para no dejarse encandilar por ofertas engañosas que se lanzan al boleo en plena campaña electoral. Chávez se opuso a la creación de la Comisión de la Verdad, que hubiese permitido clarificar los hechos acaecidos alrededor del palacio de Miraflores el 11 de abril de 2002. Ese día murieron 20 personas, la mayoría por disparos efectuados por francotiradores apostados en los alrededores de la casa de gobierno. Esta emboscada formaba parte del plan de defensa diseñado por el autócrata. En esa jornada hubo un uso “excesivo de armas” por parte de quienes acordonaban y defendían al mandatario. Los culpables de esa sangría nunca se conocerán. A Chávez no le conviene. Puede salpicarlo la sangre. En contrapartida se ensañó contra los comisarios Henry Vivas, Lázaro Forero e Iván Simonovis, presos por órdenes directas del jefe de Estado. Se negó a formar la Comisión de la Verdad, pero calificó de héroes nacionales a los pistoleros de Puente Llaguno. Al caso de Fuerte Mara ya me referí. El chivo expiatorio es el general Francisco Usón, preso por órdenes del primer mandatario. Se podrían citar algunos ejemplos más de uso excesivo de armas y violencia, como el asesinato de la señora Maritza Ron y el del “caballero” Joao Govella, cuyo destino constituye un misterio. Todos se pierden en las nebulosas.
Por el guión que está elaborando el gobierno a través de distintos voceros, todo indica que la masacre de La Paragua puede terminar en la captura de algunos ofíciales y suboficiales de menor rango, mientras que la densa trama de complicidades que explican ese ataque artero, quedará escondida. El libreto apunta hacia un enfrentamiento entre ejército y mineros que realmente nunca ocurrió. La connivencia con el delito cometido por miembros del estamento militar suele darse en regímenes como el de Chávez, que politizan la institución castrense, la sacan de sus predios naturales y la convierten en el brazo armado del autócrata que gobierna. El caudillo está destruyendo la democracia, acabando con las instituciones independientes y militarizando la sociedad en todos sus estamentos. Su relación con la Fuerza Armada ha perdido, en buena medida, el carácter institucional que tenía. Trata de convertirla en una réplica de la Guardia Republicana creada por Sadam Hussein. Los sucesos acaecidos en La Paragua constituyen una buena oportunidad para apreciar hasta dónde los militares han sido penetrados por la descomposición.
Ahora deberían tomar la palabra personajes como el vicepresidente José Vicente Rangel, el fiscal general Isaías Rodríguez, el periodista Vladimir Villegas y el defensor del pueblo Germán Mundaraín, insignes guardianes de los derechos humanos y quienes montaron en cólera cuando el ejército cometió desmanes durante El Caracazo, o cuando la masacre de El Amparo. El episodio actual es una buena oportunidad para que demuestren que no son cómplices de las atrocidades que la guerra asimétrica endógena esta provocando, y que persiguen los crímenes de lesa humanidad allí donde se produzcan, no importa quién los cometa. ¿Lo harán? Existen suficientes razones para dudar de la coherencia de esos caballeros.

Cine: NACER, MORIR Y TODO LO DEMÁS


El estreno de Elipsis en la cartelera venezolana ha generado una expectativa inusual, pues se trata de la primera producción nacional que ha obtenido el respaldo de 20th Century Fox para su distribución en América Latina. Pero además, es una película que renuncia a la categorización típica de nuestro cine. Yo diría que la ópera prima de Eduardo Arias-Nath se inscribe en una tendencia que comienza a instalarse en la producción latinoamericana, la cual mantiene las características urbanas que le son propias pero ubicadas en los segmentos medios de la sociedad y en sectores de edad que se mueven alrededor de la treintena. No son muchachos, tampoco viejos. Son los que mueven el consumo. Los cines de México, Argentina, Brasil y Chile han adelantado en este sentido en busca de una conexión con ese segmento de los mercados cinematográficos de sus respectivos países. Cosa que no deja de ser inteligente.
Elipsis es una estructura dramática que contrapone las vidas de un famoso actor que disfruta los privilegios —económicos, sexuales, sociales— de su prometedora carrera, Sebastián Castillo, y de un desolado diseñador de moda, Galo Vidal, que no encuentra su ruta personal tras la muerte de su pareja homosexual. Ambos son amigos en una urbe latinoamericana que bien podría ser Caracas o Bogotá. Uno y otro tienen mucho en común. También mucho en desacuerdo. Es cuestión de tiempo y evolución. Sus destinos cambiarán y se encontrarán en una situación límite que podría definirse como de vida o muerte. La narración revela varios niveles expresivos en los cuales la aparente confusión constituye una forma de comprensión de los dramas personales.
El film de Arias-Nath se edifica de forma no lineal y propone al espectador una posición más activa. Su condición multitemporal se revela bien organizada desde el punto de vista guionístico, aunque por momentos pueda parecer artificial. Entre el comienzo del relato y su final se introducen personajes y situaciones dramáticas que van alterando el decurso original. El dibujo de los dos personajes principales —Sebastián y Galo— es definido, preciso, revelador y sus evoluciones con coherentes. Edgar Ramírez y Erich Wildprat trabajan muy bien sus caracteres, los expresan desde adentro, a partir de sus dudas y miedos. Son dos magníficos actores enraizados en personajes contradictorios y complejos. Lo mismo puede decirse del brasileño Seu Jorge, de la mexicana Angélica Aragón, de Luigi Sciamanna en su brevísimo rol o de Rafael Uribe en un papel que determina el curso de la trama.
Lo que no es coherente se halla en algunos personajes y situaciones secundarios que no añaden valor a la trama -más bien se lo restan- y que parecieran estar ubicados más como atracción comercial que como parte integral del relato. Obstaculizan el fluir de la narración, prometen un desarrollo posterior que nunca llega, distraen la atención del nervio central del drama.
Elipsis surge como una propuesta personal que concertó varios de los mejores talentos del cine venezolano de hoy. Posee una factura bien pensada y adecuadamente desarrollada. La iluminación, el encuadre, la banda sonora, la dirección artística, el elenco y el ritmo del montaje se organizan de manera congruente y equilibrada. Esta ópera prima promete una carrera interesante. Es cuestión de esperar.

ELIPSIS, Venezuela, 2006. Dirección, guión y producción: Eduardo Arias-Nath. Producción ejecutiva: Alberto Arvelo y Arias-Nath. Fotografía: Alejandro Wiedermann. Edición: Bernardo Remilla, Luís Ramahut y Arias-Nath. Música: Christopher Anderson-Bazzolli. Sonido: Mauricio Molina. Dirección de arte: Evelyn Villegas. Elenco: Edgar Ramírez, Erich Wildpret, Marisa Román, Seu Jorge, Angélica Aragón, Gaby Espino, Jean Paul Leroux y Luigi Sciamanna, entre otros. Distribución: 20th Century Fox.

Cine: EL AMARGO SABOR DE LA VENGANZA

Sorprendente, conmovedora, chocante, revulsiva, admirable. Todos estos adjetivos son perfectamente aplicables a Oldboy (así: las dos palabras juntas y no old boy), la película del surcoreano Park Chan-wook que hace tres años se alzó con el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes y con otros 16 importantes galardones en concursos internacionales, fundamentalmente asiáticos. Gracias a la nueva distribuidora Films sin Fronteras se estrena en Venezuela una obra que difícilmente entraría en el circuito comercial. De hecho, se exhibe de forma exclusiva en la sala Margot Benacerraf del Ateneo de Caracas y en una sala de Cines Unidos El Marqués.
Al principio del film, Oh Dae-Su, un hombre de mediana edad, borracho, monta un vergonzoso escándalo público. Tras ser liberado por la policía de Seúl, con la intervención de un familiar, el hombre desaparece misteriosamente. Después percibimos, a través de sus propias palabras, que ha sido secuestrado y mantenido en cautiverio durante quince años sin saber por quién y, sobre todo, por qué. No hay explicaciones, tampoco motivos aparentes. Al cumplirse la “condena”, Oh Dae-Su es liberado y se encuentra en la azotea de un edificio de la misma ciudad. Pero además descubre que tiene sólo cinco días para ejecutar la venganza que ha venido rumiando a lo largo de tres quinquenios. Cinco días que revelan la forma como se ha convertido en una suerte de bestia, la manera en que la irracionalidad se apodera de su conducta. Oh Dae-Su lleva adelante su misión y en la vía descubre a Mi-Do, la chica que le acompañará en su búsqueda. No debo contarles la trama ni las sorpresas que les depara pero sí confirmarles que se trata de uno de los relatos de acción y misterio más reveladores y contundente que he visto en los últimos años.
Park Chan-wook —quien ha trabajado con éxito el tema de la venganza en varias de sus películas— partió de una historia desarrollada originalmente como manga que posee tonos de Kafka, Shakespeare y Dumas. Es el drama de un individuo que no puede mantener el control de su vida. Es la tragedia de un ser humano que sabe que su destino lo manejan otros hilos de poder. Oh Dae-Su cree llevar adelante su venganza cuando descubre que en realidad está cumpliendo el guión que otro escribió para él. A cada rato recordamos El proceso. Más tarde surge El conde de Montecristo. Finalmente Sed de mal de Orson Welles. Hay un sentido trágico en la película que no logra opacar la necesidad del afecto. El final de la película es conmovedor. ¿Cuánto se debe sufrir para encontrar la lucidez, si es que tal cosa existe?
¿Las actuaciones? Tremendas, sorprendentes, desconcertantes. Un equipo actoral de primera línea que muestra la dimensión de ese drama que se reconstruye como una sinfonía de horror y humanidad. Un rasgo fundamental en la construcción del film se halla en la música de Cho Young-wuk, definitivamente occidental, que incorpora en un momento dado el Invierno de Las cuatro estaciones de Vivaldi. Si a usted le gusta de verdad el cine y está dispuesto a correr riesgos, no se la pierda.

OLDBOY (“Oldboy”), Corea del Sur, 2003. Dirección: Park Chan-wook. Guión: Hwang Jo-yung, Lim Joon-hyung y Park Chan-wook, basado en una historia original de Tsuchiya Garon y Minegishi Nobuaki. Fotografía: Jung Jung-hoon. Diseño de producción: Yoo Seong-hee. Música original: Cho Young-wuk. Montaje: Kim Sang-bum. Intérpretes: Choi Min-sik, Woo Ji-tae, Gang Hye-jung, Chi Dae-han, Oh Dal-su y Kim Byoung-ok, entre otros. Distribución: Films sin Fronteras.

Festivales: SIDNEY CONVOCA EL CINE LATINO.


La urbe australiana será por segunda vez la ciudad anfitriona del Festival de Cine Latinoamericano de Sydney, conocido por sus siglas en inglés como SLAFF. Es un encuentro organizado por un grupo de voluntarios con experiencia en mercadeo, publicidad, comunicación y cine que tienen un profundo interés en la cultura latinoamericana. La cita será en febrero de 2007.
Iniciativas como ésta proponen un espacio y un tiempo para el descubrimiento de una producción cinematográfica tan diversa y rica como la latinoamericana por parte del público y los creadores australianos.
El Sydney Latin American Film Festival persigue desarrollar las relaciones con organizaciones de desarrollo comunitario tanto en Australia como en el mundo, con especial acento en diferentes proyectos y experiencias en nuestro subcontinente.
Las películas deben ser latinoamericanas o producciones internacionales relacionadas con América Latina, en términos de contenido, producción o coproducción. Esto abarca largometrajes, documentales, cortos y videos y no deben haber sido previamente exhibidas en la ciudad de Sydney, Australia.
Los cineastas y los interesados en hacer negocios en Australia pueden visitar http://www.sydneylatinofilmfestival.org/. Allí encontrarán todas las indicaciones necesarias para participar. También pueden contactar a Mariella Stuart a través de mariella@sydneylatinofilmfestival.org

Festivales: FILMINUTO PRORROGA SUS INSCRIPCIONES

Mi amiga la profesora Haydeé Chavero, coordinadora general nacional del concurso de cine documental Caracas Filminuto me pide que anuncie que la recepción de los cortos se extenderá hasta el viernes 27 de octubre de 2006. “Habíamos recibido muchos correos electrónicos de gente que está produciendo no uno sino varios cortos para el concurso y pedían más tiempo. Entre ellos muchos venezolanos residenciados en España, Francia y Estados Unidos. Para estimular la participación, los hemos complacido”.
Caracas Filminuto se realizará en el marco de la celebración del 60 aniversario de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela. Los cortos optarán a 10 premios de 5 millones de bolívares (aproximadamente US$ 2.300) cada uno y serán entregados el viernes 24 de noviembre 2006. El concurso tiene como único tema “Venezuela: miradas urbanas y rurales”. Exige cortos documentales hechos en video con lenguaje cinematográfico, que no superen los dos (2) minutos de duración. Las películas permitirán conocer las miradas de los que habitan el país y también, de los que por alguna razón, viven fuera de él. Para mayor información visiten por favor http://www.caracasfilminuto.com.ve/.

Nuevas tendencias: DESCUBRIR EL ARTE VIRTUAL DIGITAL

Nacido en México en 1959, Miguel Chevalier es un creador que se ha asentado en Francia y que ha desarrollado las vertientes virtuales y tecnológicas del arte contemporáneo. ¿Qué significa esto? Pues arte desde la computadora.
Egresado de la Escuela Superior de Bellas Artes de París en 1980 y de laEscuela Nacional Superior de Artes Decorativas en 1983, Chevalier recibió la beca Lavoisier del Instituto Pratt de Nueva York en 1984.Una década más tarde obtuvo el diploma de la Villa Kujoyama en Kyoto, Japón. Desde sus inicios en 1982, su arte se caracteriza por una exploración de las tecnologías de última generación en constante evolución.
Chevalier estará en Venezuela en el marco del evento multinacional y multicultural Pulsar Caracas 2006, donde dictará 2 conferencias: El arte digital en espacios públicos y dentro de la arquitectura el jueves 5 de octubre a las 11:00 a.m. en el Auditorio del Museo de Arte Contemporáneo, y ¿Puede ser considerado como arte el diseño digital? el sábado 7 de octubre a las 10:30 a.m. en la sala 2 del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, CELARG.
Chevalier intervendrá también como miembro del jurado del concurso I Encuentro Nacional Multimedia ENAMU 2006.
Si requieren más información, les sugiero que accedan a la página de la Embajada de Francia en Venezuela a través de http://www.francia.org.ve/.

Culinaria: BOTICELLI CONVERTIDO EN TRATORIA


Aquí en Caracas, en la tercera avenida de Altamira y entre la quinta y la sexta transversales, se encuentra un pequeñísimo espacio que alberga sólo seis mesas y donde se ofrece la cocina tradicional italiana sin más pretensiones que la calidad y la fidelidad a los sabores originales. La Tratoria Boticelli no es un restaurante de moda ni una trinchera de la nuova cucina sino un local modesto y cumplidor que ofrece el repertorio básico de la cocina italiana, con especial acento en la culinaria del sur. Una bruscheta de tomate escoltada por un buen prosciuto, una ensalada verde con rúgula y espinaca, un risotto al funghi, un suave dorado aderezado por filetti de tomates, unos calamari grillados y acompañados con arroz en su propia salsa y unas copas de un sencillo pero cumplidor rosso de Ancona, al este de Pesaro, fueron los ingredientes de un almuerzo grato y cumplidor. Cocina de tratoria, sabores del corazón.

Caracas: 5 AÑOS DEL TRASNOCHO CULTURAL


Ubicado en un espacio privilegiado de Caracas, el Centro Comercial Paseo Las Mercedes, el Trasnocho Cultural se ha convertido en el punto de encuentro de la ciudad en apenas cinco años. En sus espacios se puede disfrutar de tres salas de cine que exhiben producciones de todo el mundo, así como festivales de cine internacional, óperas digitales y cine foros. También ofrece una sala que alterna teatro de repertorio, comedias, teatro infantil, presentaciones musicales y lecturas dramatizadas. Las exposiciones de la Sala TAC son agenda obligada para los amantes de las artes plásticas. Su tienda de artesanía remoza asiduamente su propuesta de orfebrería, joyería, textiles, cerámicas, libros de arte, cuadros y objetos de vidrio de afamados artistas. Se puede degustar un vino o una champaña mientras se aprecia una buena película. Si busca un libro raro, una edición agotada, una publicación relacionada con el diseño, la arquitectura, el arte, la antropología, la literatura, la poesía, en El Buscón la encuentra. Las presentaciones de libros de todo género, los martes y jueves, congregan a amigos y a autores en este cálido espacio. En el Trasnocho Lounge, desde las 7 de la noche hasta la hora que sea necesario, se encuentra ese entorno conveniente para el conversación y el deleite El Soma Café se ha convertido en un punto de encuentro, donde convergen todos los visitantes del Trasnocho a disfrutar de comidas ligeras, dulces, jugos naturales, vinos, en un ambiente abierto y transparente. Flexibilidad y armonía se hallan en el Soham Yoga, un recodo de armonía en la agitación de nuestra ciudad. El Biarritz Bistro, con su cocina de orientación francesa del célebre Jackie Traverso, reúne a nuevos y viejos comensales. En Esperanto los melómanos saben que encontrarán música de todos los estilos, una orientación certera y un servicio de pedidos de rápida respuesta. Una dulce y original propuesta de bombones y chocolates -hechos con cacao ciento por ciento venezolano- ha transformado a Kakao en un imán de los amantes de este producto. El Espacio Plural completa esta variada oferta de Trasnocho Cultural al ofrecer talleres, seminarios y conferencias sobre todos los temas y especialidades artísticas, literarias y culturales. Cinco años que se aplauden y se agradecen.